LA ENVIDIA: LA ENFERMEDAD DE NUESTROS DÍAS..,

Siempre la envidia fue perniciosa y nefasta en la humanidad desde los más remotos tiempos. Recordemos que Caín mató a Abel por la puñetera envidia. Es una de nuestras falsas amigas que se arrima a nuestros oídos y sentimientos como canto de sirenas, pero su consecuencia es dañina y traidora. Lo malo es que se presenta como una amiga fiel. Nos viene a susurrar lo que valemos, difícil de ponderar, pero, lo peor, es que nos incita a comparar y decir:¿ Cómo otro que vale menos y es menos inteligente logra llegar al éxito y nosotros no lo conseguimos?. Eso es frecuente en algún compañero nuestro, que lo vemos y reconocemos muchas veces, que engaña con patrañas de precios a otro compañero, animándole a entrar en una espiral de competencias despiadadas y a conseguir la destrucción de su propia empresa, tan sólo para lograr después la hegemonía de su zona.

La envidia es temor o miedo a no conseguir algo o no lograr a ser más capaz o competente en una profesión. Es como un gusanillo que nos carcome y corroe en nuestro interior. Nos enferma y debilita  llegando a hacernos peores e incapaces, porque nuestro esfuerzo se centra en considerar o admitir que por injusticia no sobresalimos más y, por tanto, resulta baldío e insensato intentarlo.  Como resultado criticaremos más a los demás y cada vez intentaremos menos lograr un objetivo nosotros mismos, excusándonos en lo injusto de que otros prosperen. La e”envidia” debilita y enferma al sujeto envidioso. La “envidia” devora  o engulle el poco optimismo, esperanza o capacidad regeneradora que nos queda en el cuerpo, tan necesarios  para afrontar una meta hasta lograrla. Nos hace esclavos y prisioneros de los demás y de sus triunfos. Nos paraliza, entristece y a la vez nos humilla.

Es preciso aprender a canalizar esos sentimientos naturales de deseo del éxito que vemos en nuestros competidores o compañeros. Si reconocemos y acostumbramos a reconocer y convertir en positivo la razón de nuestra envidia, mejoraremos nuestras sensibilidades y sentimientos,  y nos irá mucho mejor. Nos superaremos y llegaremos a ser mejores personas.

El problema, es soportar la envidia de los demás, a sabiendas de lo que hemos comentado antes.Porque en realidad los humanos no progresamos de forma natural en competencia, sino en líneas paralelas a los demás. Porque no existe un cambio de las vidas vencidas por las victoriosas, sino que el transitar por la vida es paralelo, cada uno por su propio rumbo.

El mejor logro o conquista del que envidia a otro, es que ese otro caiga en el agujero o precipicio del rencor, del odio, de la propia envidia, y pierda su propio resplandor,brillo, esperanza, optimismo, fuerza y seguridad, no consiguiendo continuar protagonizando las proezas que el envidioso desea. No existe nada más inteligente, fecundo, valioso y eficaz que responder con perdón y buenos sentimientos a la envidia venenosa, venga de quien venga: Nos fortificará y nos hará más útiles y ,a la par, felices.

                                                                               MLMJ.NW

 

 

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