NUESTRAS RELACIONES CONFLICTIVAS….

En nuestro mundo de los Centros de Formación Vial y del Transporte ( Academias Particulares de Conductores) no nos faltan ni las ideas, ni la creatividad ni la energía. Sin embargo, en el instante de llegar a la acción o la ejecución, algo en nosotros se bloquea y nos transporta a las dudas paralizantes. La toma de decisiones de afrontar los riesgos mínimos nos conduce entonces a la reflexión y  determinar o elegir nuestras prioridades. Nuestro mayor freno es el miedo al fracaso, el equivocarnos y el temor a la falta. Envolver o implicar a los demás en una mala elección nos asusta tanto, sino más, como penalizarnos. Puede que esa inhibición de las acciones tenga su origen, en parte, en una educación- formación en la que el deber, la obligación de lograr la excelencia en el “aprendizaje” de la conducción y la culpabilización en caso de malos resultados sean la nota hiriente predominante. Es también probable, que la imagen de “infalibilidad”  de determinadas damas de la cúpula la DGT en temas viales y sus comportamientos autoritarios y, a veces, intrusivos por su parte, nos hayan hecho desentender precozmente de nuestra capacidad de actuar  siguiendo nuestros deseos e hiriendo nuestra sensibilidad o sentimientos. Dígase de la genial e inteligente idea de la Doctora y Directora Doña María Seguí de controlar la siniestralidad de los nuevos conductores durante los seis meses posteriores a la obtención del permiso de conducir y, sibilinamente, echando la culpa de lo que pueda suceder o estas incidencias a las autoescuelas que los formaron-educaron, cuando la responsabilidad de evaluarlos y vigilar la calidad de esta formación-educación corresponde al departamento de su digna y sabia dirección.

El resultado es: sentirnos continuamente frustrados por tan permanentes y disparatados “desvaríos” o “alucinaciones“; a la vez, coléricos y cabreados, también angustiados por el tiempo que pasa en indefiniciones, decisiones extrañas y las oportunidades de mejorar el sector que se alejan. Con complicidad, en muchos casos, de muchos inefables compañeros nuestros que están desprestigiando y convirtiendo nuestra profesión en un “mercado persa” con ofertas engañosas y “alucinantes”, con la imperdonable anuencia y desidia de la Administración que suele mirar para otro lado en estos casos de barbarismo educacional y formativo.

¿Cómo iniciar el cambio? Vivir es, sin duda, arriesgarse . Intentemos tomar unas pequeñas decisiones  que sumadas a otras pueden convertirse en grandes decisiones. Decía Goethe:-Si confiamos en nosotros, inspirarémos confianza en los demás-. Llevar a cabo una acción o decir algo que exprese nuestros deseos, puede suscitar un pequeño desacuerdo en nuestro propio entorno. Pero si estas acciones suponen mejoras tangibles para nuestra profesión, nos daremos cuenta de la satisfacción que nos proporciona el cómo hacerlo y repetirlo cuantas veces sea posible para satisfacción del pueblo y, a la vez, nos ayudará a vencer y afrontar todas nuestras inhibiciones. Alguien dijo:-La seguridad de gustar es a menudo una forma de disgustar sin remedio-(La Rochefoucauld).

                  “QUIEN CONFÍA EN SI MISMO CONDUCE A LOS DEMÁS”  (Horacio).

JMLM.NW

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Experto en Formación Vial

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