EDUCAR, FORMAR, PREVENIR……

Muchas veces, nos encontramos con el gran problema  que – no necesitamos decir todo lo que pensamos, pero sí es imprescindible pensar todo lo que decimos -. Vienen estas palabras a colación por sentar matices y conceptos que muchas veces se confunden, ignoran o tergiversan.

En estos momentos la Sociedad Española necesita de una activación o movimiento serio de los “Centros de Formación Vial y del Transporte” (Academias Particulares de Conductores), orientado el sistema a crear una NECESIDAD de su existencia y dirigida a la Seguridad Vial (educación y formación), y, a la vez, los ciudadanos deben apreciar  y ser sensibles hacia ese campo de trabajo y reconocer sus beneficios para aminorar los siniestros de tráfico y por tanto mejorar la salud pública.

Existe en cualquier caso, una disciplina mucho mas cercana al ámbito de estos centros de Formación Vial en su calidad de formadores y , a la vez, docentes. La educación, que, en la mayoría de las veces, depende de las prioridades del complicado mundo de la enseñanza y de sus correspondientes Ministerios, Consejerías y Concejalías, con los que los responsables de la seguridad vial vienen manteniendo una responsable y respetuosa contienda sobre los procedimientos lógicos y racionales de introducción de la educación vial en los centros escolares públicos y privados en el contexto de las planificaciones curriculares. Sin duda, la enseñanza reglada tiene un funcionamiento muy especial y peculiar. Las Leyes establecen pautas, los Gobiernos fijan programas, los Centros Escolares establecen prioridades y al final son los profesores los que deciden lo que hacen o lo que más les convenga en el desarrollo de sus tareas docentes. Por tanto, nos encontramos que el gran enemigo de la educación vial, en algunos centros escolares de primaria y secundaria, es el profesor generalista; quien, en términos generales, dice que – a los niños y a los adolescentes hay que darles una educación ética y cívica universal que comprenda la educación vial, la ambiental, la de la salud, la sexual, la constitucional,la musical,….- dado que es imposible atender en las clases tantas materias específicas, lo que concluye, en la mayoría de los casos, en ninguna clase de educación vial durante el curso escolar.

No hace mucho, el Parlamento Europeo dictaminó que la educación vial debería garantizar, al menos, doce horas  de clase en cada uno de los cursos escolares  de todos los niveles. La base y razón de esta recomendación se sostenía en que entre todas las materias específicas que se pretendían impartir, solamente hay una que es la causa predominante de la muerte de los jóvenes y esa es: los siniestros de tráfico que justifica dedicarle una serie de sesiones, bien como tal educación vial o como parte de educación para la salud; campo que, por su convergencia con la formación de los individuos no debería ser ajena a la actividad de estos Centros de Formación Vial.

Es evidente, que son muchas las materias o disciplinas que están en el entorno del tráfico y la seguridad vial : sanidad, educación, industria, fomento, asuntos sociales, interior….que necesitan una gran atención y actuación, entre los que tenemos como objetivo disminuir los siniestros de tráfico y, al mismo tiempo, abordar la prevención de los riesgos viales en todas sus dimensiones.

Con frecuencia y de forma indiscriminada se emplean conceptos o terminologías poco adecuados o acertados, que nos son familiares y conocidos como.seguridad vial, educación vial, formación vial y prevención vial, que nos parecen similares  y cada uno tiene su significado que conviene resaltar.

La “seguridad vial” en su concepto más amplio, comprende el conjunto de acciones que de manera directa o indirecta pueden llegar a influir en la evitación o aminoración de los siniestros de tránsito, bien sea actuado sobre la vía y su entorno, sobre el vehículo o la persona que lo conduce o colectivamente  con efectos de antes, durante o después de que pueda producirse una incidencia en el tráfico.

La”prevención vial” hace referencia a las actuaciones sobre los tres factores del tráfico, vía, vehículo y conductor, pero con efectos de prevención para antes de que se produzca un siniestro.

La “Educación Vial“, es un concepto más restringido, ya que se refiere sobre actuaciones sobre las persona, aunque sus contenidos se refieran a conceptos  relacionados con la persona y la sociedad en general y a aquellos conocimientos sobre la incidencia de la vía y el vehículo con la persona. La “educación vial” es, en todo caso, una fórmula  de generar actitudes, comportamientos y valores para transitar por las vías por el convencimiento y la razón.

La “Formación Vial“, por el contrario, es la transmisión de conocimientos a las personas mediante técnicas didácticas adecuadas sobre materias relacionadas con los elementos constituyentes del tráfico y que pueden influir en la disminución  de los accidentes de circulación y sus consecuencias.

Como conclusión podemos decir que: – Un conductor inteligente no es el que más sabe, sino el que sabe y utiliza los conocimientos adquiridos en su educación-formación -.

 

 

 

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Experto en Formación Vial

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