LAS AUTOESCUELAS: ¿Valor compartido? ¿Responsabilidad social?¿Filantropía?¿Sostenibilidad?

En estos días en que vivimos ya no basta con satisfacer a los alumnos que acuden a nuestros centros de formación/educación, ahora tienen que quedar contentos y encantados de las enseñanzas recibidas. La competencia en todos los sectores es loca, brutal y exagerada. En muchas autoescuelas se vive una situación de empate técnico. Los beneficios “tangibles“por las enseñanzas que se imparten, sean de cualquier tipo, se copian en tiempo real. Los “precios locos”  también están bastante ajustados, no así los “costes reales“. La estandarización está de moda. La diferenciación más rentable debería ser o venir de la “calidad de la enseñanza y servicios prestados” y de la “capacidad  para promover  percepciones valiosas en el aprendizaje“. Cada vez es más necesario, como dice mi compañero de la Numancia ibérica, suscitar que la “diferenciación emocional“· sea una obligación. Antaño, cuando las diferencias en precio y calidad eran más evidentes por la formación realizada, la comunicación entre las empresas y su entorno era más sencilla y amigable, ésta se limitaba a destacar los atributos  o valores en la enseñanza ejercitada  o los precios de reclamo para los alumnos. En estos tiempos  en que vivimos las reglas del juego han variado y son otras bastante diferentes. La comunicación es más compleja , y ello exige un mayor esfuerzo por dotar de personalidad y prestigio a las autoescuelas. Exige generar una mayor conexión emocional en la que se vinculen las sensaciones y las experiencias positivas con las autoescuelas. Estamos en un periodo de transición pasando de la era de lo “irreemplazable” a la era de lo “irresistible“. Las trayectorias vitales de los seres humanos no se pueden etiquetar en conclusiones de “blancos” o “negros”, sino que se deben dar matices que aclaren razones y conceptos.

La mejor y mayor publicidad es la que hacen los alumnos que salen de las autoescuelas contentos y satisfechos.

Toda publicidad que salga de la propia boca está siempre condicionada y bajo sospecha y provoca recelos del que la recibe, mientras que, cuando son los propios alumnos los que hablan de las enseñanzas y servicios recibidos, la credibilidad y confianza aumenta. No existe nada más rentable que un cliente satisfecho y contento, ya que hará una publicidad gratuita y muy efectiva  a través del sistema “boca a boca“, con el efecto multiplicador que ese impacto provoca en estos tiempos a través de las efectivas e innovadoras “redes sociales“. Pero, no olvidemos  que también funciona con un efecto de reacción inverso y de manera más contundente y destructora. Un alumno insatisfecho puede ser demoledor y muy dañino para un centro de formación vial, motivo por el cual tenemos que tomar nota que la satisfacción de los clientes, no ha de ser una cosa secundaria.

El valor compartido no ha de ser una responsabilidad social, una filantropía, ni sostenibilidad. Tiene que ser una nueva forma de llegar o alcanzar el éxito económico.

El profesor de Harvard Michael Porter señala : –Pasamos de la filantropía  a la responsabilidad social empresarial y a la sostenibilidad, y ahora hay que transitar hacia la creación del valor compartido, que ya no es una teoría, ya es una realidad-. La eficacia o eficiencia en la economía y el proceso social no son opuestos ni contradictorios. El valor compartido debe ser crear “valor económico” a partir de la generación de beneficios sociales como puede ser conseguir buenos conductores con actitudes, valores y comportamientos que eviten siniestros de tránsito y, por tanto, beneficien o mejoren la salud pública. Hoy en día, mentir, calumniar, emplear malas artes, engañar y trampear con acciones obscenas como hacen “algunos” que ya todos conocemos es más complicado, ya que la verdad  reluce y sale siempre para brillar y ser conocida por todos. Cada día la transparencia es mayor, todo acaba sabiéndose y a mayor velocidad gracias a las pesquisas inteligentes de nuestra presigiosa y eficiente policía. Vivimos en unas épocas con mucha mayor interconexión entre los ciudadanos y quien no lo tenga en cuenta acabará pagando, lo que le pasará al emperador malacitano, el de Hellín, Fumanchú, el melenas de la UNED y demás secuaces componentes de la trama o pretendido escándalo que solo ocasionó ,de momento, el cese de una honrada funcionaria y la merma de su honor y fama. Otra cosa no es sostenible, nunca lo ha sido, la diferencia es que en los tiempos actuales el engaño es más evidente  y se contrarresta de manera más veloz y rápida. Recordemos aquello de que :  –El que no corre vuela-. Valor compartido, en términos marineros, no es otra cosa que ser conscientes de que todos somos tripulantes o pasajeros del mismo barco. El Papa Francisco está pidiendo; –Ética sólida, cultura y espiritualidad-. La cultura es lo que nos salva del naufragio vital, es lo que permite al hombre vivir sin que su vida sea una tragedia  sin sentido o radical envilecimiento, como le ocurre a nuestro actor malacitano o el asiático de las Islas Afortunadas.

La cultura seria requiere del sentido del ser humano y de la existencia en su totalidad  una colaboración estricta con la lógica y con la razón.

                                                          BROGÁN del NW

 

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