Las autoescuelas una necesidad para los ciudadanos, pero una rentabilidad y retribución justa para los que ejecutan esta meritoria labor.


Sin duda, todos nacemos para algo. Todos somos importantes en esta vida, aunque en ocasiones no nos valoramos lo suficiente. La vida y la sociedad siempre esperan algo de nosotros; nuestra contribución particular para hacer de esta sociedad moderna un lugar mejor y de convivencia amistosa y segura. La labor y función de cada persona es indagar y saber en que consiste. No se trata de llegar a lograr grandes “gestas o genialidades”, muchas veces consiste en llegar a pequeñas acciones que contribuyan al bien común de los ciudadanos y que generen una cadena de consecuencias o logros que no somos capaces de comprender en toda su magnitud. En este mundo nadie está de ó por casualidad . Si observamos nuestro pasado y la evolución de las autoescuelas o academias particulares de conductores se pueden recordar como un sueño de bondades y compañerismo; en estos momentos, imposible y utópico. Hay una razón, la de haber sido importantes  y singulares en lo ocurrido: la amistad y la solidaridad entre todos nosotros que antes era cadena de enlace de afirmación de intereses, fortaleza, lealtad y compañerismo sincero.

La sencillez es el recurso de los que son inteligentes, que en estos momentos escasea en nuestra profesión. Es el patrimonio de los sabios, el recurso de los que saben encumbrarse y aprender lo esencial de esta vida más allá de las maldades y acciones perversas. Sería necesario disfrutar hasta con las cosas más pequeñas y ser felices con los miles de incidentes que se presentan en nuestra puñetera vida cotidiana: conocer  gentes, charlar con las personas y escucharlas y, por supuesto, trabajar para conseguir buenos conductores,fiables, sociables y seguros. Para ser feliz no se necesita ser extravagante ni exigente, solamente humano y razonable.

Todo lo que está en nuestro entorno es pura competencia. No debemos subestimar a nadie porque autoescuelas “famosas” muy poderosas y deslumbrantes se fueron al tacho, mejor y más entendible y vulgar : “al carajo”.

Si la competencia entre autoescuelas fuese tan mala como algunos piensan , simplemente no existiría. Otros, los soberbios, piensan que no tienen competencia, lo cual es una ingenuidad, porque aunque exista una diferenciación, directa o indirecta, siempre hay autoescuelas ofreciendo enseñanzas locas o productos similares o singulares. Hoy en día, hasta un “freelance“como hacen algunos profesores (CEO de Málaga) desde su casa, que ofrecen competencias despiadadas, mercantilistas.oscuras y obscenas, que enmasacaradas con las nuevas tecnologías llevan a esta profesión a su completa depreciación o desaparición, lo más grave es que tenga lerdos y estúpidos seguidores. . Por otro lado, como la enseñanza de la conducción se ha convertido en un mercado persa, estos cambian ,todo, en definitiva cambia, los alumnos cambian,….y quien no sabe gestionar el cambio acaba desapareciendo en las tinieblas o marchando hacia un destino maloliente y sin retorno. La historia está llena de grandes autoescuelas famosas, de gran prestigio, muy admiradas en su momento, que ya brillan, en estos instantes, por su ausencia o ya no existen. Ignorar o despreciar  a terceros son dos de los mayores errores  que se pueden cometer y que a menudo  se incurren.

Generalmente, cuando no eramos nadie ni apenas teníamos nada ,soñabamos con lograr objetivos ambiciosos o simplemente crecer. Sin duda, el crecimiento es un mecanismo de supervivencia; si no existe crecimiento,creatividad e innovación, una autoescuela en estos momentos se muere o marchita.

Una autoescuela, como cualquier persona, está hecha para crecer, mejorar, crear, innovar y evolucionar. Cuando esas “emociones” o “espíritu” se pierden , la autoescuela comienza a languidecer, retroceder, llegando a estacionarse y estancarse en el vacío permanente, que le llevará a su fin o cierre. En esta vida, quien no avance, retrocede o va de culo. No hay término medio. No es posible quedarse en una misma situación. La competencia mejora, aunque sea con malas artes, pero gana terreno día a día, apareciendo nuevas iniciativas extrañas y escandalosas. Todo ello supone una amenaza para la cuota de mercado de por sí pobre y más limitada cada día por la “atomización” del sector y más creación de autoescuelas. Sin una filosofía clara, lógica y racional de crecimiento y regulación de esta profesión, ya sea de la metodología en la enseñanza, de mercado o de lo que sea, es muy difícil que una autoescuela,en breve,pueda subsistir.

Es de sentido común el pensar que:A grandes esfuerzos deben  corresponder grandes recompensas y,  a grandes males mejores remedios y en las autoescuelas de hoy todo se queda en una “quimera”……..  llena de indecisos, cautelosos, irresolutos y vacilantes profesionales.

                                          BREOGÁN NW

 

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