PROFESORES DE FORMACIÓN VIAL Y DEL TRANSPORTE: MOTIVACIONES, DESÁNIMOS,VALORES Y FRUSTRACIONES…


Todas las mañanas al levantarme de la cama, después de una noche desasosegada, desastrosa y con tendencias a la depresión por la situación económica que vivimos las autoescuelas, me lleno de valor y fortaleza y me digo: YO SÉ QUE PUEDO. La rapidez con que me levanto puedo definirla como mí “motivación” de surgir para resolver los escollos o problemas del día naciente.

Pienso que en este difícil momento, lo más valiente y poderoso que uno puede hacer  para alcanzar sus metas, sueños u objetivos, es cuidar su padecimiento, vehemencia o pasión; es estar lo suficientemente motivado para conseguir lo que se ha propuesto. Sin embargo, es grande la cantidad de profesores de formación vial que a diario expresan su malestar, estar desanimados, que no vislumbran futuro ni culminar sus sueños, que no sienten el deseo ni la motivación suficiente para realizar sus tareas y, a la vez, poder llegar a sus metas. La palabra “desánimo”  significa “no tener ánimo“, estar hastiado, aburrido, cansado y sin voluntad de desarrollar su labor docente de enseñar a conducir.

Una persona desanimada, muy frecuente en nuestra profesión, siempre tiende abandonar todos sus proyectos que se alojan en su corazón sensible y sereno. No existe nada tan destructivo como el “desánimo”, tanto si se manifiesta en el sueño como en todas  las áreas de la vida de la persona.

Cuando nuestros profesores de autoescuelas están motivados, suele ser cuando esperan que sucedan cosas buenas, que surja la creatividad, la innovación, que se rompa la rutina “amorfa” existente y salga, de una vez, una luz brillante, sólida y poderosa en el horizonte, que genere perspectivas de un futuro próspero y saludable y les lleve a conseguir un prestigio profesional y de grandes valores ante la sociedad.  Estar motivado es saber y apreciar que se llegará a todo lo que se pretenda, a pesar de las circunstancias adversas que vivimos en este instante: – Carencia de alumnos, salarios raquíticos, exámenes en banca rota y desatendidos por carencia de examinadores– y, otras causas de mala gestión de la Administración y acciones de algunos “profesores frustrados”, que los vídeos gravados por los alumnos durantes las clases de conducción  demuestran su carencia de cortesía, de conocimientos y pocas virtudes-.  La “motivación“, si la tenemos, nos lleva siempre a expandirnos y tratar de alcanzar el éxito. La “motivación” nos incita o impulsa a comenzar nuestras tareas y el “hábito” a continuarlas. Toda la actividad humana está motivada  por el deseo o el impulso  (Bertrand Russell)

Un profesor de formación vial y del transporte  motivado no se detiene en medio de la crisis por muy profunda y complicada que sea, porque está seguro de que llegará a su meta y de superarla, porque cree siempre en la primera imagen y percepción que tuvo de si mismo dentro de su sueño, en la primera palabra que pronunció para llegar a su destino. También está convencido que después de la crisis viene la calma, lo deseado y eso le motiva para seguir siempre trabajando para conseguir su objetivo.

Un profesor “motivado”  aprende a conseguir el sueño placentero y a conectar con su cuerpo y mente para conseguir el descanso, sabe esperar  y levantarse nuevamente. La “motivación” es el empuje , es la fuerza que necesitamos para actuar, es satisfacción, gozo, placer, alegría y coraje.

Una de las mayores habilidades que tenemos los humanos  es la capacidad de poder estar “motivados” incluso dentro de las  adversidades y dificultades. La situación de motivados internamente es tener fuerzas  y pasión para continuar siempre adelante y en la brega.

Muchos profesores, en estos momentos, necesitan una motivación externa, de esa autorización exterior para realizar lo que les venga en gana o deseen hacer. A veces pensamos: <<si estoy motivado, estoy autorizado para hacerlo>>, y , sin darnos cuenta, hemos confundido “motivación” con “autorización“. Muchos  buscan en el exterior de ellos el permiso y la motivación necesaria y suficiente  para emprender su sueño.

El hecho de que han perdido el calor interno, la capacidad de motivarse a si mismos, y esperan encontrar en el exterior  de ellos  lo que nos motive  para poder iniciarnos  en la acción. Por eso cuando la motivación externa no se da, surge la frustración que manifestamos con resignación dando explicaciones  como, que no era mi momento, no era para mí, y, tuve la suerte de salvarme.

Y, como nuestra motivación interna no es suficiente y la externa no llega, el profesor decide abandonar el proyecto y la actividad.

En la actualidad existen personas  que pagan fuertes sumas de dinero por escuchar una palabra de motivación, de ánimo, de fuerza e y de afirmación.

                                                        JMLM del NW

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