EL PERMISO POR PUNTOS: ALGUNAS CONSIDERACIONES Y APRECIACIONES DEL SISTEMA

En una sociedad moderna e innovadora incorporar el “Permiso X Puntos“, constituyó un enérgico y radical cambio en la filosofía de penalizar los permisos de conducir, que implicó abandonar el viejo principio de que la conducción de vehículos en las vías públicas era un derecho “subjetivo, individual y fundamental“, y a la vez, pasar a considerarlo un “privilegio” que, como tal, es otorgado bajo una serie de condicionandos y requisitos rigurosos y pendientes siempre de la amenaza  de retirarlo o suspenderlo si se incumplen las normativas y condiciones que regulan el ejercicio. Es indudable, que la Ley de Seguridad Vial Española se adhirió a este criterio en su máxima expresión al declararse en su Exposición de Motivos que el tránsito vial “constituye un servicio público“.

Con este concepto de “privilegio“, el PxP  se concibió como un “crédito” o un “acto de confianza de la sociedad hacia el conductor“, el cual se mantiene en vigor o vigente en tanto y en cuanto permanezcan intactas las condiciones de hecho y derecho que motivaron  su otorgamiento y, a la vez, se respeten durante el ejercicio las normas de seguridad vial en el tránsito. Bajo este punto de vista, el sistema cumple la condición y función de determinar  la pérdida de las referidas condiciones.

¿Cuál es el objetivo que regula y los fines que persigue?

A) El objetivo propio del sistema  es el fenómeno de la “reincidencia” en infracciones de las normativas viales, entendidas como un síntoma  de conductores propensos al riesgo, conflicto, transgresión o de una formación en la conducción de vehículos automóviles deficiente, donde en cualquiera de los casos el desempeño del conductor en el tránsito por las vías públicas causará problemas y perturbaciones  que, a la larga, terminarán en siniestros de tránsito. Conforme a esta teoría, Twisk y Makinen (2003) en las conclusiones finales  del Simposio del Proyecto de Escape expresaron << El récord de violaciones  del conductor de las normas de tránsito predice su involucramiento en accidentes  y su conocimiento puede ser usado para planificar contra medidas >>.

B) En cuanto a los fines perseguidos, el sistema señala o se dirige a incidir  en la realidad empírica , provocando cuatro efectos principales, sin perjuicio de otros secundarios: 1) Operar como instrumento de “detección y diagnostico“de dichos conductores perturbadores o deficientemente educados o formados para la conducción de vehículos automóviles. 2) Es un efecto disuasorio en general sobre la generalidad de los conductores , el cual, sin duda, se origina en la amenaza de suspensión del Permiso de Conducir.

C) Motivar a los infractores reiterativos a autocorregirse  con la contrapartida de depurar o purgar sus deméritos acumulados. lo cual se logra mediante tres mecanismos legales: a) El buen comportamiento sostenido por un cierto plazo, b) El regreso voluntario al sistema educativo y  c) El otorgamiento  o descuento de puntos  a título de premio por mantenerse libre  de infracciones  por determinados periodos.

D) La devolución coactiva de los transgresores contumaces al sistema educativo mediante la suspensión de su Permiso de Conducir; pero, esta consecuencia tan temida  no tiene en absoluto un sentido sancionatorio, sino que es , además de un sistema disuasorio, un medio o recurso para forzar a los conductores a retornar al sistema de educación con el objetivo de reeducarlos después de hacerles pasar por un doloroso periodo de inactividad en la conducción para que tomen conciencia y reflexionen.

Una de las características que define el sistema es que las transgresiones viales  que se cometen no quedan extinguidas y para al olvido con la satisfacción de ciertas medidas punitivas o correctivas (pago de multas),  cada acto ilícito mantiene su virtualidad  y se integra a un proceso de acumulación  que incrementa de forma paulatina la amenaza  de la medida máxima: la exclusión del transgresor del tránsito. Funciona de una forma como una sucesión de suma o resta de puntos proporcionales a la transgresión cometida en el tránsito,  lo que eleva progresivamente la presión legal y psicológica  sobre el conductor para que cambie sus comportamientos, y, al mismo tiempo, se pongan legalmente  a su disposición diversos medios y oportunidades  de librarse del peligro de “bajada o subida de la cuenta“.Esta forma es tan fuerte que, como regla general, puede decirse que: si no hay procese de acumulación de “deméritos”, no hay sistema de PxP.

                                                    Breogán del NW

 

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