¿Quién domina a quién? Autoescuelas

La mayoría de la gente está equivocada y confundida con los conceptos de “mente” y “cerebro“, lo mismo que “alma” y “cuerpo”, sin darse cuenta que no son lo mismo. El cerebro que es algo que rellena nuestra cabeza y algunos lo tienen de adorno o hueco, es algo físico que actúa como una estación receptora de emociones, pensamientos e ideas que provienen de nuestra mente. Ésta no enferma ni se vuelve incompleta, imperfecta o defectuosa. Salvo que nuestro cerebro se encuentre dañado por alguna circunstancia, nuestra “mente” es capaz de crear ideas tan valiosas, buenas y constructivas como las del individuo más relevante. Si  verdaderamente no lo hace, es culpa de los malos hábitos mentales:<< hemos contrariado a nuestra mente  manteniendo  pensamientos de “frustración”, melancolía, carencias, melancolía y mala salud>>.

Siempre viviremos desganados  y con una existencia anodina y vulgar hasta que reeduquemos  tanto a nuestra mente  consciente  como a nuestra mente creativa para que aprendan a crear y sostener  pensamientos positivos y constructivos, como es el caso de las autoescuelas.

El proceso de reeducación de nuestra mente es simple, pero requiere tenacidad y constancia.  Sin reducir la atención en ningún momento, tomando la decisión de poner en evasión u escape la totalidad de  los pensamientos negativos que pretendan entrar en nuestra mente. Si tenemos una tarea para llevar a cabo y nos sentimos inclinados a pensar que es excesiva para nosotros y no es posible realizarla, cambiemos nuestros pensamientos  a la parte positiva. Comprendamos que ese trabajo está creado para nosotros, que somos completamente capaces de llevarlo a cabo. Encontraremos que nuestra mente creativa será la guía de nuestra mente consciente de modo que embista las tareas con un espíritu de éxito absoluto, y veremos que se puede conseguir de una manera fácil y segura.

Una sola victoria conseguida, parecida a la mencionada, no asegura que hayamos finiquitado nuestro pensamiento negativo. Indica que, mediante un esfuerzo consciente, fuimos capaces de lograr algo, que en un principio parecía difícil e inalcanzable. Tenemos que seguir trabajando en ello. Cada vez que intentemos llevar a buen fin alguna tarea o labor y nos veamos bloqueados con la expresión “no podemos“, volvamos a comenzar: sostengamos el pensamiento de que podemos hacerlo, que será sencillo y fácil, y que disfrutarémos con ello. Este principio deberíamos  aplicarlo en las autoescuelas: <<de pensar que estamos a tiempo y es fácil derivar nuestras actividades para que sean “necesarias y útiles” para la ciudadanía y conseguir que con nuestras enseñanzas generemos conductores seguros, sociables y saludables para el uso de las vías públicas  y no derivaciones mercantilistas y obscenas que nos desprestigien, nos enmierden y contribuyan a aumentar los siniestros en la carretera>>. Es el instante de “cambiar” o hacer una “revolución” si queremos que nuestra profesión perdure y no se vaya al abismo o a la puñetera mierda.

Siempre que eliminemos un pensamiento negativo, resultará más fácil. Con el tiempo, no excesivo, llegaremos a conseguir un nuevo patrón de hábitos y nos resultará natural los términos de ¡¡ Si, podemos!! A veces un poco de racionalización podrá ayudarnos.

En estos momentos y tiempos, los problemas en las autoescuelas nos están agobiado tanto que, el que más y el que menos, tiene dificultades para dormir  y nuestros compañeros andaluces a conciliar la “divina siesta”(meritorio y loable invento andaluz), hasta tal punto, de llegar a levantarnos a media noche para hacer solitarios o contar ovejas en todos los sentidos, hasta que el sueño, con suerte, regrese de nuevo, ¡¡si llega!!.

Tan pronto como nuestras mentes  comiencen a transitar  por los caminos del PUEDO, las ideas nos comenzarán a fluir. Nuestra ruta se aclarará, y no sólo aumentarán nuestros ingresos para mantener nuestros niveles de vida perdidos, sino que iremos a más, seremos capaces de elevarlo. Una prueba más de que la mente domina a la materia.

Aclaremos que, si nos enfrentamos a algún tipo de problema, tenemos dentro de nuestra mente el medio de resolverlo. O si pretendemos o deseamos optimizar nuestra situación candente de desarreglos y desvarío, disponemos de todo lo que necesitamos para cambiarla a otra mejor, rezándole a la Macarena o que, el “lebrijano”, nos consiga plaza en una cofradía para peregrinar  al Rocío.

Debemos de estar contentos por tener problemas, pues nuestro mejoramiento o crecimiento dependerá de ello. Si tenemos un problema y lo resolvemos, habremos aprendido lo que debemos hacer  si se presenta de nuevo, aunque  una vez que lo hayamos dominado, no es probable que vuelva a surgir. Resultaría interesante visualizar una profesión que no tenga problemas. La vida sería monótona y aburrida que no dejaríamos de pensar en su final.

NO SON NUESTROS PROBLEMAS LOS QUE NOS PERTURBAN, SINO LA FALTA DE FE EN NUESTRA CAPACIDAD PARA RESOLVERLOS.

                                                    BREOGÁN  DEL NW

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Experto en Formación Vial

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