Los miedos y lloros ante la nueva DGT…


Frecuentemente la gente de la formación vial negamos aquello que posee el don de la transformación, cambio o revolución y, sin embargo, constituye la fuente de nuestro mayor bien. Se nos ocurre una razón para semejante y explosiva paradoja. Es la creencia  de que el éxito puede fulminarte o finiquitarte como persona.Si, alguna vez, nos ha pasado por la cabeza, convendría que diferenciemos  qué entendemos por “popularidad” y qué entendemos por éxito. Conocemos a muchas personas exitosas en su campo profesional que han permanecido y permanecen en el anonimato absoluto y completo.

Las más importantes motivaciones de nuestros profesionales se centran en dos estrategias: El deseo de ser vencedores y el temor de ser perdedores. ¿Nuestras motivaciones están en lo que deseamos evitar  o lo que deseamos lograr? Si nuestros pensamientos y sueños se centran en la preocupación, el pesimismo y el temor, nada bueno puede sobrevenir. No se conocen personas que llegaran al éxito en su profesión que sostengan actitudes negativas  o se centren en lo que no quieren, como ocurre en estos momentos en nuestro sector lleno de cagones y ambiciosos mercantilistas.El miedo al éxito se puede traducir en el amor al fracaso.

No hace mucho, algunos de nosotros creíamos que si nos preocupabamos bastante  por algo que cambiase  nuestras formas y futuro, eramos escépticos, excéntricos y pensábamos que no ocurriría. ignoramos la ley de la resonancia cuyo poder hace que las vibraciones  semejantes se atraigan. La preocupación hace  y atrae situaciones preocupantes. Los pensamientos negativos son un lujo que en estos tiempos no pueden permitirse.Nuestro mayor miedo debería ser el descubrir algún  día  que nunca hemos vivido. Hemos pasado por el mundo desapercibidos.

Es curioso, ahora nuestros “respetados e ínclitos examinadores” de AXESTRA  dicen que la gente va a los exámenes (nuestros alumnos).  sin la suficientes preparación, o sea, en pelotas de conocimientos; que deberían  realizar un número de clases teóricas y prácticas obligatorias  y, si suspenden, un ciclo mayor de prácticas. En la vida hay cosas que no se entienden, cuando no hay mucho tiempo, ellos mismos , en anteriores reglamentaciones, donde se exigían estas cuestiones, eran ellos los primeros actores en no hacer ni “puto caso” a las “cartillas“, donde venían marcadas las pautas y observaciones del profesor  sobre las “incidencias y problemas” de los alumnos en su periodo de aprendizaje, así como el número de clases teóricas prácticas recibidas. No se entiende bien a estos señores que, ahora ante una posible externalización de servicios recurren a un pasado que ellos mismos destrozaron e hicieron mierda mediante su desconsideración, abulia e indiferencia. ¿En qué equipo jugamos?. No hablemos de la ingeniosa e innovadora forma propuesta al Sr.Director de la DGT de premiar  a determinadas “escuelas preferentessegún número de aprobados; máxime teniendo en consideración su sistema de evaluación homogénea y equitativa en todos los centros de exámenes de la nación. Ya no digamos de los exámenes teóricos donde aprobarían los alumnos que tienen la mejor información divina u otros medios extraños..

Si, sería bueno, que se hiciesen cursos o ciclos teóricos homogéneos, con fecha de comienzo y terminación, como los del PxP, con arreglo a lo dispuesto en los programas a establecer por el Director de la AE según el actual Reglamento de Autoescuelas y Conductores, que se ejecute, realicee y vigile lo legislado que hasta el momento no se hizo, pero controlando  la asistencia de los alumnos a clase mediante sistemas biométricos o de cualquier otra forma y, lo mismo, con los ciclos prácticos  obligatorios que se pudieran establecer. Desaparecería la maxificación en los exámenes, los cambios de provincia mercantilistas que perturban y molestan a muchos profesionales y otras curiosas invenciones raras y estrafalarias que a nada conducen.Solo al desprestigio de esta digna profesión y a la ruina económica de estos centros..

¡Señores! se les ve el plumero, estamos con Uds en su aumento merecido de sueldo, pero háganlo con dignidad, sentido común y méritos propios no jodiendo al prójimo como pretenden, perjudicando a terceros o metiéndose en camisas de once varas. ¡¡Ya está bien!!

                                                     Pericles. del NW

 

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