Reflexiones sobre las “emociones” en la enseñanza de la conducción de vehículos automóviles…que “algunos” no entienden


Durante estos últimos años tenemos conocimiento de la atención que se ha prestado y se sigue prestando, cada vez más, al tema de las “emociones“, así como los incrementos o progresos que en esta materia se han producido. Sirva como ejemplo los numerosos estudios relativos a la “inteligencia emocional”, que se han intensificado a raíz del estudio de la “inteligencia emocional”, fortalecida por la aparición de la obra tocaya u homónima de Daniel  Goleman, estudioso estadounidense de New York.

Probablemente, la aplicación de estas teorías, conceptos y estudios fueron  más frecuentes en ámbitos personales, laborales, empresariales, pero muy poco en el tránsito de vehículos a motor. A pesar de que en la introducción de la obra Goleman, se habla de dos situaciones , una de ellas es un conductor/cobrador  de autobús  inmerso en una situación de tránsito, alterable por la temperatura del ambiente.

Por otro lado, la psicología del tránsito, la seguridad vial y la movilidad sostenible no han olvidado la importancia de las “emociones“. Es un hecho cierto, que desde el punto de vista teórico y en el campo del desarrollo de los modelos explicativos del comportamiento de los conductores y en concreto de los modelos cognitivos/motivocionales, las “emociones” han estado en un primer lugar.

El peso o importancia otorgada desde el punto de vista de la investigación, hasta el momento, es bastante escaso y extremadamente limitado si consideramos su significado en el ámbito de la intervención/prevención.

Por tanto, en cualquier caso, el posible planteamiento que pueda establecer  una división entre “emociones en general”, “emociones en el tránsito” u otras situaciones, y las correspondientes investigaciones en torno a ellas, puede que no sea correcta. No podemos olvidar que el camino de “emociones”  y “conducción” es una singladura de doble sentido.

El contorno o espacio del tránsito genera muchas emociones, tanto por la actividad en general, motivos que intentamos satisfacer cuando conducimos, como por las circunstancias específicas que pueda surgir en un instante dado:– atascos, actuaciones de otros conductores, condiciones climatológicas, estados anormales del conductor,etc…-.

Si trasladamos al ámbito del tránsito nuestros posibles estados emocionales que puedan surgir y que se mantienen por circunstancias ajenas al mismo, nos encontraremos con conductores estresados por su trabajo, tristes en sus relaciones personales y profesionales, etc.. Así que, todo ello, no es tan sencillo y por tanto se hace muy difícil aislar tantas variables  que de una forma u otra controlan el comportamiento, con la meta de llegar a las conclusiones  indiscutibles y deseables. Hay que fortalecer o potenciar la “educación y la formación vial”, como estrategia prioritaria par moderar o suavizar esta problemática específica  relacionada tanto con la conducción como con los siniestros  derivados de la misma.

Todas estas cuestiones son importantes en el ámbito más específico de la conducción de vehículos automóviles, porque somos nosotros unos seres “emocionales” los que conducimos . Por tanto y consecuentemente podemos hacernos las mismas preguntas , y llegar a la conclusión de algunas cómo : <<¿Están las “emociones” presentes en la conducción?>>, <<¿En qué medida?>> y <<¿Cómo afectan emocionalmente a la misma?>>.

Sin olvidar una circunstancia de especial importancia. En el supuesto que las “emociones” puedan afectar a la conducción sospechando o suponiendo que lo hacen de forma negativa, al menos en lo que se refiere a los siniestros. ¿Qué se puede realizar para controlarlas?. Pregunta que se podría contestar tanto desde el punta de vista del usuario de las vías como desde el punto de vista de los que estamos involucrados en esta difícil y ardua tarea de en enseñar a conducir y asumir la responsabilidad  de predicar la prevención de los riesgos en las vías abiertas al tránsito. No nos olvidemos de la “agresividad en la conducción”, que se puede definir como el producto  de determinados estados emocionales.

Bueno sería que con reconocimiento y humildad, y con el fin de una “comunicación” de conocimientos  novedosos y necesarios se acuda a un curso que se va a celebrar sobre el “AULA EMOCIONAL” en los locales de la CNAE en Pozuelo de Alarcón

                                                              BREOGÁN del NW.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.