¿EL “POTENCIAL” DE LAS AUTOESCUELAS Y SU FUTURO?


El “potencial“, se puede decir el poder en reserva de las autoescuelas, que debe convertirse en energía cinética, de transitar hacia el buen camino, dejando los lastres tóxicos del mercantilismo puro y reconvertirnos en “centros de formación/educación vial” serios y necesarios para una sociedad que, cada día más, los demanda, requiere y precisa para mejorar una salud pública y, a la par, disminuir los gastos económicos que conllevan los siniestros en el tránsito, verdadera “lacra social” de estos tiempos.

Cuando la ciudadanía nos observa, solo ve nuestras partes externas, pero el potencial ilimitado que necesitamos para alcanzar nuestros sueños y deseos está situado en nuestro interior y la sanidad del mismo.

El “potencial de las autoescuelas“, es la habilidad, aún en estado letárgico, fuerza que todavía no nos hemos atrevido a sacar o proyectar pero que nos pertenece como generadores de un “aprendizaje” de la formación vial. Es un verdadero yo, un poder que está esperando salir y crecer generando prestigio en una profesión en estado decadente y equivocado.: no es lo que ya lograste, sino lo que aún no hemos conseguido.

Las metas, las estrategias y las tareas a realizar para lograr nuestros objetivos es lo que libera nuestro potencial  de  autoescuela, y nuestro empleo es lo que conseguimos de sueldo.

Los logros pasados ya no impactan, simplemente ya pasaron, pertenecen al pasado, dejaron de ser potencial, es energía consumida o ya gastada, pasan a ser los hechos concretos. Nuestro potencial es nuestro futuro, es la herramienta que necesitamos para alcanzar el posible éxito y liderar nuestro apetecido sueño de ser buenos y necesarios enseñantes de la seguridad vial y de los temas del transporte.

Todo lo que libere nuestro potencial, todo lo que saque a relucir lo que está dormido en nuestro interior, eso es su conversión en “trabajo“. En cambio, “empleo” es la rutina de lo que hacemos todos los días por propia inercia y nos proporciona un sueldo tan necesario para alimentar nuestras familias en unos momentos económicos difíciles para esta profesión que “algunos desavoridos” pretenden desprestigiar con actuaciones desviadas e incoherentes por su avaricia desmesurada, loca ambición y codicia vergonzosa.

En nuestro espíritu hay unos profesionales, unos verdaderos “líderes“que están deseando salir de este pozo o fosa; pero si caminamos con inseguridad  y timidez nunca lograremos salir de ellos o liberarnos de tan pesada carga.

Necesitamos conocer cada fortaleza y virtud que poseemos, porque todas ellas  nos colocarán o situarán en una posición ventajosa y en el camino hacia el éxito. El reconocimiento de nuestro propio “ego“nos llevará a conseguir nuestros objetivos o metas. Debemos descubrir cuáles son nuestros dones y talentos y desarrollarlos. Es mejor que seamos expertos en un solo tema que mediocres en todo.

Creemos nuestras propias vidas y nuestra profesión sobre puntos sólidos, resistentes, fuertes y duros; desarrollemos la autoconfianza y no observemos o miremos nuestras debilidades . Seamos siempre nosotros mismos. No nos limitemos a imitar a otros. Aprovechemos lo que tenemos y conocemos de nuestro potencial al cien por cien, que será la riqueza que exportaremos y nos dará una consideración creíble  y sana ante la sociedad.

Laboremos o trabajemos más en nuestras fortalezas, perfeccionándolas hasta hacerlas emerger  y triunfar en lo que hacemos y deseamos. Pensemos en que: <<Cuanto más amemos  lo que hacemos, mejor lo realizaremos>>

Como final, debemos tener muy claro hacia dónde vamos ¿Quo vadis?, para no enredarnos o entretenernos en el camino con cosas superfluas  que nos distraigan  del plan que hemos ideado o confeccionado para nuestra vida y nuestra profesión de docentes y enseñantes de la conducción de vehículos automóviles.

Nuestro brillante Director  General de la  DGT, debería recoger el guante que le envía la profesión de que :<< PARA “REEDUCAR”, PRIMERO SE DEBE DE HABER “EDUCADO”>>, que quiere decir que: Es necesario dar una formación/educación presencial en las aulas de calidad, medinate ciclos formativos/ educativos con buenos, eficaces, adiestrados e instruidos profesionales de formación vial, con programas lógicos y racionales. Vigilada y controlada su ejecución por el sistema que sea más eficiente y conveniente, y prestar menos atención  a una “evaluación oficial” inconsitente, rutinaria, poco racional e ilógica; llena de contenidos vacíos, insustanciales que solo provocan “memorizar” las preguntas y las respuestas de los test para superar la prueba, y, cada día más vulnerables y mercantilizados que, desde hace mucho tiempo, tenemos en  vigor, que a nada conducen para analizar los conceptos (actitudes,comportamientos y valores) y necesidades que ha de tener claro un nuevo conductor al enfrentarse a los posibles y novedosos riesgos en las vías públicas.

                                                         JMLM del NW

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