“CALIDAD PROFESIONAL”, PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES…

Nuestra “calidad profesional” depende de la calidad de los pensamientos y acciones. Nuestra mente dirige nuestra vida, nuestros proyectos, actuaciones y forma de pensar en la mayoría de las veces. Nuestros “pensamientos” determinan nuestros “sentimientos” dando lugar a ciertos comportamientos extraños de “algunos” que se traducen en unos u otros resultados. Cuando los pensamientos son ricos en ideas y buenos en resultados nos llevan a conseguir  y llegar a cotas más altas. Los pensamientos y actuaciones “pobres” nos llevan a actuaciones por debajo de nuestros verdaderos potenciales.

Las oportunidades aumentan a medida que de forma inteligente se aprovechan y no son envestidas por la envidia u otros sucedáneos. A pesar de que muchas personas desprecian y rechazan proyectos realizados con amor y cariño a nuestra profesión pero son obviados porque parecen “poca cosa“. Sin embargo, otros hacemos de cada reto y cada proyecto una nueva ocasión para seguir  sumando dentro del “conjunto de los componentes del trabajo” una nueva ocasión para seguir sumando experiencias, nuevos contactos, conocimientos y habilidades, provocando, de esta forma y al mismo tiempo, que otros objetivos o retos surjan, que puedan culminar en “innovación y creatividad” para un sector a todas luces decadente. Las “oportunidades” bien aprovechadas generan más oportunidades. También ocurre lo contrario: las oportunidades despreciadas o no valoradas, disminuyen las posibilidades de encontrar o lograr otras nuevas. Sin duda, existen personas  que no es que nos sepan decir “no”, sino que no saben decir “sí”.

Cuando un “conjunto de trabajo” tiene la fuerza, el ímpetu, el tesón y las ganas de hacer algo, incluso el más “tímido” de sus componentes se vuelve valiente; cuando se pierde la fuerza de la impetuosidad, incluso el valiente se convierte en tímido. Dentro de un “equipo compacto” que funciona bien y muy unido, cada persona parece y se siente mejor de lo que es; dentro de un equipo que no funciona bien o es desordenado, cada persona parece peor de lo que es en la realidad. Los entornos en el trabajo de conjunto potencian o anulan  lo mejor que puedan dar  o aportar cada individuo. Los entornos de “alto rendimiento” hacen que cada persona  brille más, pero siempre dentro del conjunto y sin protagonismo alguno. El contexto o estructura del conjunto ejerce una fuerte influencia  sobre los comportamientos del las personas , y es determinante en gran parte  del trabajo colectivo que se hace y de cómo se hace. ¿De qué sirve que unas personas estén motivadas  para realizar un trabajo o proyecto si después no es apreciado, valorado y,de alguna forma, desprestigiado?.

Un “conjunto de trabajo serio” que trata de conseguir objetivos o metas con buenos propósitos , sin protagonismo,  y algunas cosas positivas para nuestro sector,  debe vencer, ganar y después ir a confrontaciones sanas y despreciar u olvidarse de las mezquindades o envidias personales. El “conjunto” derrotado va a la confrontación y luego debe esforzarse en vencer y mantener su dignidad y prestigio. No olvidemos que el trabajo en conjunto es un estado de ánimos permanente. El éxito es una disposición de nuestra mente. Las oportunidades aumentan a medida de que son aprovechadas.

La experiencia nos demuestra que tomar “decisiones  y acciones en caliente y bajo influencias extrañas y tóxicas, casi nunca suelen dar resultados. Pasadas unas horas, a veces sólo unos minutos y con un análisis reflexivo y racional, las cosas se ven desde otra óptica y mejor manera. Dejarse llevar por los efectos del “calentón” o la picadura venenosa de algún mosquito puede destruir relaciones  que más tarde   sean más difíciles de restaurar ya que generan resentimientos, malos recuerdos y quién sabe  si pueden dar al traste con muchas y buenas iniciativas de trabajo por el bien de la profesión y el bien común que podrían salir de forma generosa adelante . La serenidad, el equilibrio, sentido común y el orden interior son virtudes  recomendables  para el ejercicio del buen gobierno.

Si somos felices, si vivimos cada situación, aprovechando al máximo nuestras posibilidades, entonces seremos personas inteligentes. Ser “inteligente” es, sobre todo, saber disfrutar de cada instante o momento, de eso trata la inteligencia. Decía Rudyard Kliping . <<Sueña, pero no dejes que tus sueños te esclavicen>>. Si por alcanzar nuestros objetivos personales y tratar de llegar al éxito  hemos perdido nuestra ruta y rumbo, en realidad hemos fracasado. El “ahora”  es el presente, todo lo que hay, el “futuro”  es otro instante vinculado al presente y al “ahora”  para ser vivido cunado llegue.

Domar el “yo” no es cosa sencilla , pero merece la pena intentarlo, ya que es algo parecido a sacarse un gran peso de encima o limpiar la mente.. Cuando eres víctima del “yoismo“, tu estado alegre o triste, es vulnerable y variable según las circunstancias. La gente rígida nunca crece, tiene la tendencia a la rutina, a volver  hacer las cosas de la misma forma  que las hizo siempre. La peor forma de ignorancia  sobreviene  cuando rechazamos algo que no nos tomamos la molestia de conocer o desconocemos. No podemos crecer, desarrollarnos y aumentar nuestros conocimientos si conocemos las respuestas antes que las preguntas.

                                                        JMLM del NW

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