Grupos o conjuntos de trabajo creativos y eficaces, ansiedades, actitudes, zonas confortables para vivir y modos de atención.


Siento una gran satisfacción y orgullo de formar parte de un grupo de trabajo de profesionales de la educación/formación vial  y la movilidad sostenible muy trabajador y eficiente. Existe entre nosotros complicidad, solidaridad, amistad y nos entendemos muy bien y a las mil maravillas en nuestras tareas sin protagonismo de nadie. Somos un conjunto o grupo con una escala de valores parecida y se nota en el ambiente que disfrutemos trabajando, salvo cuando alguna “mosca cojonera“, por envidia u otras razones, perturba nuestras actividades  creativas. Ser coordinador de un conjunto como éste es agradable y gratificante; me hacen sentir más joven, bien y me transmiten energía positiva; otros, en cambio, me producen el efecto contrario.

En estos tiempos que vivimos de forma acelerada, con ansiedad, con exigencias por parte de algunos, con perfeccionismos y con errores, y que los hakers invaden sin respeto alguno y consideración nuestra intimidad; provocan que estemos continuamente expuestos al estrés, el cual nos permite reaccionar, permanecer en alerta y cumplir con muchos compromisos, mientras que si estuviéramos completamente relajados, sería imposible cumplirlos. Motivo por el cual, es necesario conocernos y saber  que actividades o tareas  producen en nosotros emociones  negativas o contrarias, que nos equilibran o relajan.. Decía Albert Einstein: <<Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes>>.

En física, los estados de la materia  son líquido, sólido y gaseoso. Los humanos somos materia, pero también tenemos otros estados. Unos relacioados con las “emociones“: apático, alegre, pasota, frustrado, emocionado, triste, cabreado, irascible. Otros estados de las personas  son los relacionados con las “actitudes“, y pueden concretarse en tres: pasivo, acomodado y proactivo Y luego está el modo “atención“, que cuando se alcanza, sirve para salir de los sueños o el letargo. .

Cuando tienes una idea brillante, se conecta tu estado de “atención“, que te motiva  y te sienta delante del ordenador a desarrollarla. Si sientes morriña o nostalgia, se activa tu “atención“, que te conduce  a llamar a la persona  a la que está lejos y echas de menos. Si estás en una reunión y te sientes con razón y fuerte, ágil y muy concentrado, se activa tu modo “atención“,  y entras para disputar con razones el problema que se encuentre en discusión en la mesa.

El modo “atenciónes el nivel óptimo de activación que permite a una persona estar en su mejor momento para llevar a buen fin la acción  que le conduce a conseguir su objetivo u éxito.  La ruta para conseguir el estado “atención” dependerá  del fin que cada uno desee obtener.

El cambio de líquido a gaseoso o a sólido dependerá de variables como la temperatura o la presión.. Es muy útil utilizar los símiles de la Física y la Química. Solo tenemos que copiar o transcribir lo que la naturaleza nos ofrece. Y lo que observamos son verdaderos cambios. El agua no se enfría a cien grados centígrados, pero sí lo hace a menos cero grados, que se solidifica y se convierte hielo. El agua cambia su estado para conseguir objetivos: hervir  para convertirse en vapor o congelarse para convertirse en hielo.

Uno de los estados que anhelamos todas las personas es el de la tranquilidad y la felicidad. Pero no una felicidad  entendida como vivir en un mundo ficticio e irreal, como Alicia en el país de las maravillas, sino como un estado general de paz, tranquilidad y equilibrio,  en el que podamos ser o estar nosotros mismos y sentirnos a placer en nuestra propia vida. La felicidad no debería ser un momento o estado puntual y transitorio, sino un eje transversal de nuestras vidas. Lo ideal sería sentirnos felices  a pesar de los reveses y obstáculos que encontramos en nuestro tránsito por la vida.

El estado que necesitamos para generar cambios que nos permitan ser felices se encuentra muy lejos de la apatía. Disfrutar de situaciones cómodas puede servirnos en ocasiones. Nos permitirá disfrutar de lo que vamos consiguiendo. Gozar de esa zona tranquila es de privilegiados en estos momentos de economía desconocida y disparada.. Nunca debemos rechazar  la zona confortable para vivir en ella en algunos periodos de bonanza. Pero no es el lugar para pasar toda nuestra vida. Consideremos la zona confortable como zona de descanso o vacaciones. Nos servirá para desconectar, para no pensar  cuando estás mentalmente saturado de problemas, para tranquilizarnos y relajarnos.. Tenemos momentos de desconexión a lo largo del día: durante un paseo, en el momento que leemos un periódico, vemos la televisión, cuando nos relajamos bebiendo un buen vino tinto de La Bastida de Alava o un buen blanco de Rueda o el Ribeiro, acompañado de unos buenos percebes da Costa da Morte o Cedeira, sin despreciar unas buenas centollas, etc.., conversando con tus seres queridos o amigos o con el placer inmenso de sentir la música. Pero existen otros momentos durante el día en los que necesitamos estar completamente activos, ser creativos e innovadores, trabajar bajo presión, tomar decisiones y, sin duda, solucionar problemas.

Para ser felices necesitamos algo parecido: ratos en los que decidamos no cambiar nada y disfrutar de lo que somos y de cómo estamos, y otros momentos que requieran proactividad, cambio, revolución, poner de nuestra parte, esforzarnos,  aspirar a mejores metas, superarnos, pensar, razonar, fantasear e involucrarnos en todo. Lo llamaremos estar en estado de “atención”. Despertamos los sentidos, nos orientamos con nuestro cuerpo hacia objetivos tangibles y nuestras actitudes  se prepararán para actuar de forma sensata y razonable.

La conclusión que se impone es que: < Rememos en nuestro propio barco>. Esto lo dijo alguien que era o debía ser muy inteligente.(EURÍPIDES)

                                                       JMLM del NW