En el Sector de Autoescuelas: Personas tóxicas


Desgraciadamente y en estos momentos de declive económico abundan en cantidad este tipo de personas en nuestra profesión. Son aquellos/as que te infectan, contaminan y contagian su mal humor (mala leche), su forma negativa de andar por la vida, su desprecio y desconsideración con sus compañeros, y su intención de cargarte sus problemas sin entender que son solamente suyos. Cuando hablas con estas personas tóxicas, terminas con menos energía  de la que tenías y con la sensación de que todo anda mal por todas partes y que estamos próximos a una hecatombe. Son personas que hablan más de sus problemas que de dar soluciones, critican a los demás sin consideración ni piedad, se sienten agraviadas y menospreciadas por todo y suelen ser muy susceptibles. Son unos/as incomprendidos/as, como si la vida  les debiera  su existencia, por lo que necesitan una compensación u obligación. No debemos dejarnos contagiar por ese virus infeccioso, de esa forma no tendremos que quejarnos de haber vivido esas experiencias amargas y desagradables. Frenar esas prácticas es tan sencillo como pedir y exigir que te cambien el tema de conversación contaminante y negativa, que no critiquen o hablen mal de nadie o recomendarles que se esfuercen en ver la parte positiva de su profesión, tareas o su propia vida. Decirles o hacerles entender que ya tenemos bastante con nuestros problemas personales o profesionales para añadir  la toxicidad de los suyos y que sería más agradable cambiar el tono y forma de la conversación desviándola hacia rutas más positivas y agradables.

Muchas de las veces que decimos “no” se traducen o convierten en reproches internos, mal humor y remordimientos de conciencia por ceder o ser considerados con lo que no deseamos o no nos apetece.  Transformamos nuestra falta de asertividad  y habilidades sociales  en culpa hacia las personas que nos han  pedido algo, nos decimos: <<no volvemos a caer, la gente tiene excesiva cara>>. Preferimos recordar de esta forma la situación, en lugar de pensar en nuestra incapacidad  para dar una respuesta negativa. Y así no seremos capaces de saber que deberíamos cambiar en la próxima ocasión u oportunidad. La cara dura de la gente no la podemos cambiar; marcar; poner nuestros límites, sí.. Antes de ser afirmativos a la ligera, pensemos en las consecuencias y hagámonos responsables de nuestro monosílabo, sea el que determinemos. Es preferible perder un compañero, amigo o familiar de ese modelo que nuestro tiempo y nuestra salud. Si la persona que nos demanda algo de este tipo no es capaz de aceptar nuestra negativa, quizá no nos convenga  cerca de nosotros  con esa actitud o comportamiento vírico, infeccioso y contaminante.

Para olvidar estas cuestiones desagradables que se presentan en la vida, lo mejor es ignorarlas  y borrarlas. Y para que ignoremos algo, necesitamos no sentirlo. Una experiencia traumática de este tipo nos genera emociones, pero si nosotros las adornamos  con interpretaciones  y alarmismos será mucho más difícil olvidarnos de esos momentos pasados desagradables. El ·“vírico” o “contaminante” está y estará a lo suyo en su faceta de crítico malévolo, descontento con todo lo que sucede en su vida, ajeno a todas nuestras emociones y sensibilidades , y por otro lado, como buen egoísta, intentando realzar lo mejor en su vida y lo que a él le conviene.

                                                                    JMLM del NW