VIVENCIAS, RECUERDOS…..MÁS RECUERDOS Y REFLEXIONES SOBRE LA MUERTE

Desde los más remotos tiempos los humanos tenemos respeto a la muerte que ha sido testigo y ha despertado los grandes miedos en nosotros y nos ha hecho sentir el temor a su llegada. También el miedo a cómo vamos a morir y al miedo a cómo va a ocurrir, pero más importante, ¿qué va a pasar después de la muerte?

Existe mucha gente  que su gran problema no está en el miedo a morir, pero les da pavor perder el sentido común,  la cordura y la lucidez, o sea, el terrible espanto a depender de otras personas aunque sean sus seres más queridos, el temor al sufrimiento en lo desconocido.

Pero, a pesar de estos miedos o recelos y de las preguntas que nos hacemos, todos nos hemos encontrado y nos encontraremos frente al gran dolor que produce la pérdida de un ser querido hacia el que se tenía un gran afecto. Yo lo he sentido recientemente y  fue muy doloroso para mí, mi esposa y toda una familia que amaba a una gran persona llena de cantidad de bondad, virtudes y ganas de vivir Ahí me encontré de nuevo con el desgarro que produce la muerte, una situación que te enfrenta directamente con el dolor. Momentos en que nos sentimos rotos, angustiados, impotentes, con la sensación de que se te rompe el alma y que nunca más volveremos a ser felices, que nunca más recuperaremos lo bueno y las vivencias  o momentos gratos con “aquel” ser querido que no volverá a estar a nuestro lado.

Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos, está gravado en nuestra mente y en nuestro corazón. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.

Frente a la pérdida de una persona estimada, apreciada o querida, solemos pensar y sentir que gozamos del privilegio de estar vivos y llenos de venturas. El dolor es, en si mismo, una buena medicina  para recuperarnos y ayudar a transitar por esta vida llena de sorpresas.

La muerte nos arrebató al ser querido, pero nunca los buenos recuerdos que se convierten en eternos. La muerte finiquita una vida pero nunca los vínculos que unen a las personas.

La muerte termina o hace desaparecer a una persona, pero nunca con las relaciones y vivencias  que hemos tenido con ella, ni con los sentimientos que ha dejado en nosotros.

Lo mejor que podemos hacer en días de dolor y duelo es rendir un merecido homenaje, hacer algo que honre la memoria  de la persona que ha partido para el infinito y no regresará más. Debemos vivir y trabajar  en cada momento como si tuviéramos la eternidad ante nosotros.

Dijo Lucio Anneo Séneca: No hay mayor causa de llanto que no poder llorar. Y son también palabras de mi paisana Concepción Arenal: El llanto es, a veces, el modo de expresar las cosas  que no pueden decirse ni expresarse con palabras.

Y sin duda alguna: Todas las emociones  que se guardan , que se encapsulan sin ser sanadas terminan enfermando nuestro cuerpo y alma.

  JMLM del NW

 

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