¿DEBEMOS CALLAR O RESPONDER CUANDO ESTAMOS CABREADOS?

Muchas veces te encuentras con un dilema, en determinadas conversaciones, si debes callar o responder. Lo cierto es que no se puede construir un diálogo cuando estás en un estado de cabreo.  El “cabreo” o de forma fina y educada “enfado” es una emoción, y la idea es racional, lo que significa que no es posible expresar una idea racional con emoción.  Difícil o imposible es que se pueda entablar un diálogo entre dos personas cuando una de ellas está enfadada o cabreada, ya que razón y emoción no se entienden entre sí, son incompatibles.

¿Qué hacer cuando uno de los dos dialogantes está enfadado o cabreado? Cuando una de las dos personas involucradas está enfadada, lo razonable y aconsejable es evitar el “conflicto” sin escaparse de la escena. Supongamos que una persona, en un momento de sobre excitación sube el tono de voz y le grita a la otra,  y esta última se queda en silencio, lo que ocurre muchas veces. Si la primera se encoleriza ante la pasividad de la otra, elevará más el tono de voz , lo que hará que, a su vez, la otra le responda de una forma más agresiva, y así sucesivamente.

¿Qué se puede hacer para evitar el conflicto sin escapar? Lo más aconsejable es pronunciar frases conciliadoras y en tono suave cono:  <<Tal vez tengas razón, pero lo hablaremos despúes cuando la mar se ponga en calma>> . De esta  forma, queda en suspenso el “conflicto” para que en otra ocasión, más sosegados y tranquilos, ambos puedan hablar razonadamente y con un equilibrio fonético.

Las “canas”, los años de rodaje y la experiencia que te da la vida, y los pocos que te quedan, que no son muchos, se hace imprescindible y necesario que los aprovechemos y que no perdamos el tiempo en vanalidades, chorradas o cosas equivocadas. No es malo cabrearse y sentir el enfado, pero si no lo utilizamos en el lugar y momento adecuado y correcto, terminaremos desperdiciando nuestra vida, que debe ser tranquila, placentera y serena.

Por eso,cuando te encuentres frente a un enfado o cabreo crónico y, a la vez, tóxico: No entres en batallas o guerras equivocadas, porque aunque pienses que ganas, siempre pierdes.

En las guerras, ninguno resulta ganador en la mayoría de las veces. Recordemos cuado David tenía claro que de nada serviría ganar la batalla equivocada. Cuando fue a pelear contra Goliat, su hermano le dijo: <<Quién te has creido que eres?. Dedícate a cuidar las ovejas..>>. Ante esa agresión verbal David podía haber iniciado una pelea con su hermano, pero no lo hizo porque sabía que esa no era su verdadera batalla.

No debemos dejar que otros elijan nuestras batallas. Cuando alguien nos provoca nos está invitando a su batalla. Si consentimos o autorizamos esa provocación y repondemos con agresividad, lo único que vamos a conseguir es entrar en una guerra o batalla que no es la nuestra. Habrá gente que nos insulte y nos falte al respeto, como hemos visto recientemente en un acto cultural de Madrid, pero no ha de ser motivo de caer en la trampa de que nos metan en sus batallas.  tóxicas e indignas.

Lo que debemos hacer es transformar  nuestro enfado en energía positiva e inteligente para resolver el conflicto. Debemos de seguir los dictámenes y consejos de las Sagradas Escrituras. Cuando unas personas sabias e inteligentes se enfadan, no repelamos la agresión ni busquemos el aplastarlos, más bien abrazarlos y preguntarles: ¿Qué queréis o cómo podemos resolver nuestras diferencias?. Cuando dos grupos no son concordantes en ideas y proyectos, no tienen por qué discutir, ni buscar quiénes tiene la razón o quiénes son los más fuertes o poderosos, sino sentarse a razonar  y analizar la forma y de qué manera se pueden resolver las diferencias entre ambos. El enfado, a veces, borra la razón y hace que unos quieran derribar a otros. Sin embargo, apartados de crear división, cualquier problema tiene que ser útil o servir  para unir a los discrepantes y de esta manera resolver los problemas de la disputa.

Tampoco se puede resolver  una disputa o conflicto  a través de las redes sociales como hacen algunos. ¿Por qué la gente agrede o molesta tanto en estas redes? El fenómeno emergente  de la violencia verbal en ciertos comentarios vertidos a través de las redes sociales se entiende y se explica  porque en apariencia los otros surgen como seres invisibles. Así, muchas personas que son tímidas, apocadas, ignorantes y cobardes y no se atreven a expresar lo que sienten cara a cara y lo hacen por este medio como tapadera de su pusilanimidad. Además, el hecho de que sea por escrito priva el ejercicio de las emociones que pueden expresarse en persona, algo que se ve claro en los mensajes de correo electrónico. Esto genera confusión y genera problemas, por lo que nunca  es recomendable que resolvamos nuestras diferencias  o problemas con otros, ni mediante las redes sociales ni a distancia. Es de suma importancia ver a los contendientes de frente y cara a cara, para poder escuchar su tono de voz, su expresión facial. sus gestos y la forma de transmitir el mensaje.

                                                  Breogán del NW

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