“LA INTELIGENCIA, REALIDADES Y VALORES DE LOS PROFESORES DE FORMACIÓN VIAL”


Los profesionales de la formación vial que tienen el hábito de leer, generalmente, suelen expresarse mejor delante de sus alumnos  y la capacidad de ver más, para apreciar los muchos y diferentes matices que se dan cuando observamos las realidades de la vida y del aula con cierto detenimiento. La lectura supone a la “inteligencia” lo que el ejercicio físico al cuerpo de las personas.

Se supone que la “inteligencia” del docente es como una casa de dos pisos. En la parte baja están el “orden“, la “constancia” y la “motivación“. Los peldaños que los unen es la “voluntad” de enseñar a sus alumnos. En el piso superior, los “instrumentos de la razón“, donde se elaboran o cocina todo lo que va a ser una “conducta inteligente” ante ellos que es clave, esencial y decisiva en el aprendizaje. En los cimientos está la base (los conocimiento y aptitudes), que es lo que da solidez al edificio.  La “inteligencia” es el exponente  conceptual de la razón.

Saber observar es comprender, percibir y recoger, es utilizar toda la información almacenada dentro de nosotros  y que está acumulada en nuestra memoria, ordenada de forma especial y singular, que va trabajando según las circunstancias y avatares de la vida o la enseñanza.

La “inteligenciapercibe o recoge las realidades  dentro de sus complejidades. Son muchas las utilidades que se mueven dentro de la inteligencia, pero todo depende de la forma en que captamos lo que vemos, lo que nos sucede, lo que encontremos delante  y en nuestro entorno o delante de los alumnos. Aquí tenemos que tener muy en cuenta la “jerarquía de valores,” que debe tener el profesor, que son unos criterios fijos y previos, formados en nuestro interior  y que están siempre presentes antes de evaluar la realidad y de actuar. Son conceptos, ideas de alto nivel  que valen por si mismas  en cualquier momento que se le pueda presentar al profesor de formación vial: la coherencia, la generosidad, la bondad, el bien común y la sinceridad. No podemos preguntarnos: ¿para qué sirven? Porque valen por si mismos. Los valores son criterios positivos  para la conducta que tiene buena venta en cualquier lugar e instante.

Es muy importante y fundamental tenerlos bien ordenados y clasificados. Cuando un docente tiene una “jerarquía” clara, las cosas se simplifican  y todo es más fácil. No todo es igualmente importante, pues los valores  deben tener cada uno un cierto nivel. Es decir, unos van primero y otros después. Existen valores profundos y periféricos. Lo importante es tener claros  cuáles  son  o por los que uno realmente se rige. De hecho, los valores ponen en funcionamiento los sentimientos. Son los dos grandes componentes  del Profesor de Formación Vial: Inteligencia y efectividad.  Se trata de los dos grandes argumentos de la existencia y supervivencia  del ser humano: el corazón y la cabeza. Por eso los valores no pueden ser algo neutro, frío, desangelado, porque son fundamentales y clave a la hora de introducirse en las encrucijadas de la realidad. Las palabras llaman la atención y los ejemplos arrastran a los alumnos. Por tanto, aunque no nos demos cuenta a la hora de observar la realidad  mediata o inmediata, los valores  que se enmascaran  en el fondo de nuestra personalidad como docentes actúan, aparecen y enjuician  los hechos  que tratamos  de coger o determinar.

La “inteligencia” no actúa de forma distante y fría, captando lo que tiene delante de su vista sin más, sino que los valores tamizan todo sin darnos cuenta.

Es muy difícil dar una definición exacta, precisa y certera, de la inteligencia, ya que plantea problemas y a la vez los resuelve. De ahí su complejidad. Lo decía Allen Newel, uno de los padres de la “inteligencia artificial“, que considera que hay dos sistemas  independientes  que funcionan  dentro de ella:  el de los conocimientos  y el de las metas, el de la información y el del objetivo de enseñar actitudes, comportamientos, valores, destrezas y habilidades para conseguir conductores  de automóviles sociables y seguros.. Una cosa es saber lo que uno debe hacer  y otra es hacerlo. Que se traduce: Una cosa es enseñar a memorizar los test para aprobar el exámen y otra cosa es enseñar a conducir.

                                                           Breogán del NW

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