LA VOLUNTAD COMO CAMINO DE LA TENACIDAD Y DEL ÉXITO DE LAS AUTOESCUELAS COMO PROFESIÓN DEL “APRENDIZAJE” DE LOS CONDUCTORES DE AUTOMÓVILES


La voluntad  se puede considerar como un utensilio o arma importante y esencial para desarrollar  de forma armónica la inteligencia y conseguir el éxito. Necesita un “aprendizaje gradual” para alcanzar un cierto nivel que se va consiguiendo con la repetición de actos donde uno se vence, cae, vuelve a empezar y sigue peleando de forma deportiva y honesta. Es lo que denominamos “hábito“, que es: un comportamiento adquirido mediante la repetición en una dirección y sentido concreto, donde la constancia desempeña un papel evidente y muy importante. En su comienzo cuesta mucho trabajo, pues en este primer estado la voluntad está virgo, sin dominar, se resiste, se duele y son duros y costosos los primeros pasos. Lo estamos viendo en las “autoescuelas“que tienen poca voluntad para aceptar un cambio total en doctrinas, estructuras, actividades y pensamientos. Estamos en un periodo de “abulia” latente y sumidos en una rutina colectiva no deseable y que nos lleva a la perdición por el contagio y toxicidad de “algunos“, los de siempre, que no se les puede llamar profesionales de la formación vial, más bien descendientes de fenicios o feriantes de los permisos de conducir.

La voluntad es una herramienta central del patrimonio psicológico. Nadie nace con voluntad. No podemos decir que existan otras, como la inteligencia, la percepción de la realidad o el riesgo, los pensamientos, etc…Es un esfuerzo permanente y continuo el que nos hace ganarla. Cualquier “aprendizaje” se adquiere más fácilmente si la motivación es más fuerte o mayor. Estar motivado es dirigirse hacia un objetivo que resulta bueno y satisfactorio para nosotros.

La “motivación” es fundamental y esencial en el momento de poner en funcionamiento la voluntad de los profesionales de la formación vial. Cuanta más motivación exista, la voluntad está más arraigada y predispuesta a realizar cosas tangibles y deseables como puede ser “enseñar a conducir”, y conseguir buenos, seguros y sociables ciudadanos/conductores de los vehículos automóviles. La madurez psicológica de nuestros docentes consiste en saber recorrer la distancia que separa la “determinación” del “objetivo deseable”. Todo dentro del marco del  proyecto de vida personal y profesional, que creo se desarrolla o articula a largo plazo pero que se desea y saborea en corto, si la DGT, de una puñetera vez,  es inteligente (se supone), nos complace y cambia su rutinario sistema.

La realización de las pretensiones y deseos ya aportados a la DGT, que son notorios y públicos, nos llevan a la sanidad de esta formación de conductores, nos trasladan al “proyecto personal“, que es el camino seguro para acercarnos a la felicidad relativa de la mayoría del sector, que es a la que debemos aspirar, pues la “absoluta” se conserva como pieza de museo.

Conseguir “voluntad” de hacer las cosas es una tarea que necesita vencimientos frecuentes y constantes, en cosas de poca importancia al principio, que deberían tener en cuenta los directivos de la DGT. Toda educación de la voluntad tiene un trasfondo ascético en sus comienzos, es decir, hacer atractiva la exigencia o necesidad. Es como un mecanismo de sugestión que hace que nuestras mentes  se predispongan  a llevar a cabo esa meta. Se trata de una labor de pequeños vencimientos, luchas importantes de objetivos medibles y realizabes que lleven al Sector a buen fin.

Todo está instalado en nuestras mentes y es necesario saberlas educar para conducir mejor nuestros sentimientos, pues la emotividad que no está tapizada por la inteligencia puede llevarnos a rumbos o rutas negativas. La motivación debe ser también educada, orientada y dirigida hacia propósitos que merezcan la pena y nos ayuden a medrar como seres humanos y buenos profesionales. Donde están tus motivaciones está tu vida y, por supuesto, tu profesión.

La libertad que trae la voluntad, lo que hace es suavizar o allanar el camino, separar obstáculos del interior y el exterior  que detienen el rumbo o ruta al objetivo predeterminado o dseado. Cuando la voluntad está bien entrenada, los sueños y deseos se van cumpliendo y haciendo realidad. Por eso es menester  saber unificar. No olvidemos que educar es convertir a nuestros alumnos en ciudadanos/conductores seguros, cuestión que daría prestigio a las autoescuelas y sus docentes de la seguridad vial.

Para conseguir cada vez más voluntad  es necesario y fundamental tener objetivos precisos, medibles, bien delimitados y estables. El objetivo tenemos que poder “cuantificarlo” de alguna manera y saber cómo va y que sea “estable” y “fijo“. No podemos desanimarnos  cuando se vuelva difícil y costoso. Nuestras mentes no toleran la dispersión de objetivos o metas. Tampoco el querer abarcar  más de lo que realmente podemos o nos dejan.

Es muy importante y fundamental saber distinguir los conceptos  “desear” y “querer“.  Ya que “desear” es anhelar algo de forma próxima, rápida, con una cierta mediatez o premura, como es tener más examinadores; es más superficial y fugaz. Por el contrario, “quereres pretender algo a más largo plazo, con objetivos claros  que ayudan  a progresar  en el proyecto profesional ante la DGT, es más profundo y estable., como cambiar el Reglamento de Autoescuelas y el concepto de formación de los conductores. Podemos decir  de otra manera, que muchos deseos son avatares del momento. En cambio, en el “quererno se vislumbra una satisfacción cercana. Es algo que se resiste a llegar y que a la larga va a traer mejoras económicas y sociales para esta profesión, así como progresos profesionales. Los ·”deseos” son muy importantes en nuestra profesión, no son ni buenos ni malos, dependen de su contenido. Los deseos son siempre impulso, fortaleza, tirón, movimiento apasionado que nos lanza en la dirección de conseguir lo deseado que el estímulo provoca. En estos momentos conseguir más examinadores en las provincias que los necesiten, y prevenciones de futuro de la Administración para que palie esta carencia actual y desafortunada de estos funcionarios y no vuelva a ocurrir o generarse este malestar en las empresas/ autoescuelas . Los seres humanos somos animales de deseos y necesidades. El “deseo” es el registro primario de la afectividad.Querer”  es determinación, firmeza, propósito concreto, solidez en el empeño por alcanzar  algo difícil y costoso de entrada y valioso si  se obtiene. En la técnica de la conducta la voluntad desempeña un papel decisivo y determinante.

La voluntad es necesario tenerla siempre entrenada y dominada, dispuesta a funcionar o trabajar en el buen sentido de la palabra y emplearla o aplicarla  en situaciones concretas; esta sociedad está psicológicamente  rota, destrozada y entregada a cuatro notas disolventes que dejan a unos y otros sin brújula, rumbo, dirección y sentido: <<hedonismo, consumismo, permisividad y relativismo>>. Todos ellos conectados por el hilo que los une: <<el materialismo>>. Ente sin remitente ni referente.

<<El profesor que intenta enseñar o formar sin inspirar en el alumno el “deseo de aprender”  está tratando de forjar un hierro frío>>

                                                             JMLM del NW

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