“La poca vergüenza, el ridículo y la fuente de las maldades a cuenta de los demás y de lo ajeno”.


Muchos a pesar de ya estar en la edad de cuidar a sus nietos e ir presumiendo de “muchachito“, como le ocurre a un conocido autoescuelero malagueño, “paladín” e “instigador” de las intrigas codiciosas del PxP, que utiliza métodos denigrantes e innombrables para calumniar a las personas. Que este sujeto no tiene vergüenza ni entiende ni concibe que la experiencia de hacer el ridículo es un poco desagradable, de hecho no deja secuelas físicas, solo de quedar con la cara de “bobo”. Lo ha visto Y comprobado recientemente cuando capitaneaba y arengaba a los “vociferantes audicadores” del Hotel Ritz, que se arrogaban la representación de todas las autoescuelas de España y eran solamente veinticinco (se puede comprobar en vídeos), incluidas las “nescientes” e “iletradas” granadinas que saltaron a la palestra. También con sus acusaciones a la meritosa Dra, de Harvard  Doña María Seguí, a la que la Justicia exoneró y demostró que eran falsas, tendenciosas y solo motivadas por la envidia de un sinvergüenza calumniador que debería ser suspendido de su actividad docente por un acto tan indigno, malicioso y poco ejemplar para los alumnos de una prestigiosa universidad y más para su Departamento.

Para disminuir la “vergüenza” y la posible timidez  de este ciudadano o ciudadanos, se debería  ir más lejos y atacar su propia base mental de sus emociones malignas, autentico origen de esa vergüenza, que es la necesidad inventada  de mantener cierta imagen que pretenden tener que sea positiva basada en logros  o capacidades que carecen.

Uno se libra o libera definitivamente y falsamente del miedo de hacer el ridículo cuando basa su valía  en su capacidad de mentir y falsear, no en aptitudes y logros. Las personas fuertes, más humildes, no les importa mostrarse torpes, feas o pobres.: sólo se encuentran interesadas en su propia capacidad de hacer las cosas hermosas, divertidas  y positivas con los demás y por conseguir el bien común. Se dejan de tonterías, maldades y otras cosas perversas, se concentran en lo verdaderamente valioso y útil pata sus compañeros sin buscar medros personales  ni beneficios ocultos. Y es ‘precisamente  este enfoque, manteniendo esta firmeza, lo que los hace fuertes y admirados por un colectivo.

Las personas con verdadero “carisma“, con auténtica capacidad  de atracción no andaban con chismes venenosos” ni acciones degradantes e indignas como hacen “algunos“. Pensemos en los verdaderos líderes como: Che Guevara,Gandhi y Kenndy, lo que tenían en común era su sólida independencia de la opinión ajena y no eran ambiciosos ni buscaban la codicia como es el caso que nos ocupa.

                                                                         Breogán del NW

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