Profesores de Formación Vial: idiferencia, apatía, desidia y flema de la Administración ante las protestas de estos profesionales. ¿Qué pasa?

El éxito de lograr algo nunca está en la ilustración, la cultura, la palabrería brillante, pelotera y bonita, sino en los comportamientos y los hechos que es el gran problema del sector de autoescuelas. En estos momentos, que estoy jodido y en fase de recuperación, los libros y la reflexión me son muy útiles  porque me dan pautas , argumentos y guías de seguimiento, pero jamás pueden suplir a la experiencia y las “canas” de muchos años de rodaje, así como la práctica mundana adquirida.

A vivir se aprende con muchas singladuras de navegación por este mundo difícil, convulso y agitado, exponiéndonos a ver las cosas que se ven de difícil solución. Mientras en esta profesión de “formadores de la seguridad vial” no se ponga orden y sentido común expurgando a mercantilistas y depredadores de nuestros valores y prestigio, iremos camino de la desaparición y el desastre infinito. Quien ande con parches y medias tintas  y haga caso de “charlatanes viles y tendenciosos” no crece. El que evita el dolor no aprende. Las teorías malignas no sudan. La interiorización de enseñanzas  se produce en todo momento a partir de la experiencia en primera persona y no con la rutina que sufrimos por empatía con la DGT que está obsoleta, cómoda y dormida en el pasado, que apenas genera ideas, y más bien problemas. Se puede aprender algo sin experimentarlo, pero jamás  pasará a formar parte  de nosotros  hasta que se viva en nuestras carnes.

La “conciencia” es el único sendero hacia la sanación y la curación de esta profesión que debería ser saludable y útil para esta sociedad cada día más exigente y por otro lado indiferente. Todas son protestas y pocas soluciones por quien tiene la obligación de darlas (caso de los examinadores/funcionarios). Es arduo y trabajoso que cualquier cambio o revolución tenga lugar desde la “no conciencia“. La “concienciaes aquel estado que permite saber  por qué ocurren las cosas. En nuestra profesión existen muchos que no entienden ni saben nada de la importancia social de la labor que desempeñamos enturbiándola con acciones deshonestas que nos denigran y llenan de descrédito. Desaparece la formación/información con cursos inverosímiles de fin de semana por miserias económicas y tan tranquilos, todo va bien para el insignificante  bolsillo. La “conciencia es un peldaño superior para subir y entender el juego del universo: por qué las cosas son como son. Es lo que queda cuando se elimina  todo lo innecesario y depravado. Lamentablemente, el grado de conciencia de “algunos” es muy bajo, por eso andamos tan desconectados e insatisfechos de nosotros mismos. ¿Qué sentido tiene el correr y adquirir velocidad  cuando estamos circulando por una vía equivocada?. La consecuencia es clara y diáfana: insatisfacción, infelicidad y cabreo.

Buscamos el perdón y palmeo siempre como respuesta y colchón de todos nuestros males, pero no ponemos remedio; sí, “algunos” con griteríos irracionales manipulados por intereses de “extraños personajes” que en otros tiempos hicieron fortuna solamente para ellos ¿qué buscan de esta forma tan hipócrita?

Primero hay que saber perdonarse a uno mismo. Para recuperar la felicidad  es imprescindible reconciliarse con el pasado, cuando todos eramos amigos, compañeros y solidarios unos con otros. Pasemos página  y miremos con ilusión y seriedad hacia delante. Todos hemos cometido errores y seguimos cometiéndolos ya que no confiamos ni en nosotros mismos. No nos flagelemos que ya pasó la Semana Santa. No seamos duros  con nosotros mismos. El desequilibrio emocional nace muchas veces  de un pasado o presente negativo que no supimos cicatrizar. Parte de la curación está en la voluntad de sanar. Las depresiones son alimentadas por heridas no curadas. Por otro lado, es necesario considerar y aprender  a perdonar a los demás por sus actividades irracionales consecuencia de los momentos en que vivimos, ya que en la mayoría de las veces  somos “víctimas” de nuestras “víctimas”. Nadie puede dar lo que no tiene o no ha aprendido socialmente, y muchos valores y comportamientos destructores  de nuestros compañeros de profesión no son otra cosa  que el resultado de los hábitos adquiridos, la desidia existente y la falta de afecto. Sólo si nos perdonamos a nosotros mismos y perdonamos a los demás, podremos vivir en paz y concordia. No hacerlo activa y provoca las ansias de revancha y provoca mucha frustración. Cuando esto no se hace, el “resentimiento” ocupa espacio suficiente en nuestras cabezas y resta energía para conseguir el deseo de ser unos verdaderos formadores viales eficientes y útiles para la sociedad. El perdón es un descanso para el corazón (Walter Riso)

El hecho de vivir en medio de ese dolor y desconsideración entre nosotros hará que no podamos  construir un futuro próspero y prometedor, de expectativas positivas, sino todo lo contrario, pensaremos que este hecho puede repetirse  en cualquier momento, y que el futuro, lo que tiene por delante es una nebulosa obscura y eterna.

Decía Napoleón Bonaparte: <<Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado>>.

                                                         JMLM del NW

Enfoques

Clubautoescuela View All →

Experto en Formación Vial

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: