EL PODER EMOCIONAL, LA VIRTUD Y LA AMISTAD PROFUNDA

Ahora que tanto se habla de las emociones, podemos decir que la “piedra del poder emocional” representa al gran amor por la vida. Para moverla y activarla  tenemos que situarnos en buscar siempre la alegría  de hacer “todo” con pasión, incluidas las pequeñas cosas o las simples actividades cotidianas.

Hace dos milenios, el filósofo griego Aristóteles adoctrinaba a sus discípulos y les predicaba que el camino hacia la felicidad  estaba en la virtud. En este sentido, la virtud puede designar la fuerza, el vigor o el valor  que una persona presenta ante determinadas situaciones.  También puede denominarse  por – la cualidad humana de quien se caracteriza por obrar bien y correctamente -. Por tanto, como tal, es una cualidad moral considerada como buena. Asimismo, puede referirse a la eficacia  de ciertas cosas  para producir  determinados efectos.

Por ello, la virtud también se le reconoce  en – las “acciones virtuosas” que algunos practicamos y en la forma recta de proceder-. En el lenguaje diario, el término virtud también se emplea para designar las “cualidades”  de una persona que obra y actúa bien. Como tal, es una cualidad positiva, que alude a la perfección en la conducta o en la manera de proceder, y, en este sentido, se opone al vicio o al defecto.

Según Platón, la justicia era la virtud más importante  del sistema  de las virtudes cardinales (la prudencia,la justicia, la fortaleza y la templanza), pues, según él, a partir de la comprensión y el entendimiento de ésta, el hombre podía acceder  a las otras tres. Éstas, como tal, se consideran la base esencial de las virtudes morales del ser humano.

El “método cognitivo” consiste en razonar que ningún contratiempo o adversidad tiene suficiente entidad como para amargar nuestra vida: ni la muerte, aun sintiéndola cerca, ni las enfermedades, ni la soledad. Debemos aspirar y experimentar un sentido vital y de bienestar continuo. Y, es que ser amable, virtuoso, honesto, darse a los demás, ser elegante por ser de la marina mercante, producir bondades y belleza, cultivar la amistad, hacer el amor, ser humilde,…son grandes dotes  y fuentes de virtud y goce. ¡¡Todas las virtudes son manantiales de felicidad y fortaleza!!

Algunos compañeros destemplados consideran y tienen la “bad/milk e “ignorancia””de decir que la vida no es lo suficientemente interesante para disfrutarla. Van de casa a la autoescuela y viceversa y les parece que todo es monótono y aburrido. No se dan cuenta que fuera de la rutina que practican en la autoescuela existe una fantástica oportunidad de diversión en la tarea de pulirse como personas y profesionales, ya que sentirse bien en nuestro interior está siempre a nuestro albedrío. Sino que se lo digan nuestro compañero Paco García de Cáceres suscitando nuestra envidia y dulce apetito con su exquisito “lomo ibérico” extremeño o el “sarraceno de Xeréz” con su vino saludable castellano Protos.

Ser honesto consiste en tener la virtud de decir la verdad a pesar de que ello nos pueda perjudicar. Por eso hay pocos virtuosos. Consiste en conseguir  que los demás puedan confiar en nosotros de forma completa y profunda.

Ser muy honesto en estos tiempos es enormemente bello y difícil. Pocos encontramos en esta vida y, ya veremos, si los localizamos en el Paraiso los que vayamos al cielo. Consiste en renunciar a cualquier ventaja o comodidad si eso conlleva mentir o ocultar la verdad.

La virtud de darse a los demás se acerca a la “quimera”, es una de las más hermosas, pero conviene que la entendamos bien. No se trata de entregar bienes ni prebendas materiales, que a penas sirven para nada, sino cariño, respeto, atención y, lo más importante y fundamental, la amistad clara y sincera. Ya que la entrega más valiosa y profunda  está en la “amistad”que pocos practican en estos tiempos. Se trata de considerar a las personas y compañeros de allende los mares como la principal belleza del mundo e intentar conectar  con su fuente de bondades, cariño, amor y amistad, que sin duda tienen.

La amistad profunda y sincera que he tenido con mis compañeros iberoamericanos la llevo gravada en mi corazón, considerándola como una de las experiencias más hermosas y placenteras de mi vida, una conexión que nos ha llenado dulcemente. y que se puede cultivar eternamente. La virtud es un generador  de buenos sentimientos, sentido y bienestar basados en la amistad.

El propósito de la vida es vivirla, disfrutar de la experiencia al extremo, extender la mano con impaciencia y sin miedo a vivir experiencias  más nuevas y más enriquecedoras– (Eleanor Roosevelt)

José Manuel López Marín

Enfoques

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Experto en Formación Vial

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