EL MIEDO, LA SERENIDAD, LA PERSONALIDAD Y LAS ADVERSIDADES


He pasado situaciones peligrosas en la mar muchas veces, incluso en una ocasión, a la altura de la isla de Estromboli (en el Mar Tirreno), navegando hacia Marsella sentí, en un gran temporal, acojonamiento y miedo, pero ante estas circunstancias, piensas que por intensa que sea la tormenta, el espíritu debe permanecer impasible y sereno. La “serenidad” no consiste en estar a salvo del temporal, sino de encontrar la paz en medio de ella. Los hombres se miden y calibran en los momentos de las  adversidades. Para triunfar, todo el mundo está preparado, pero es en la derrota o en las situaciones adversas cuando se forja el carácter y la personalidad. Es necesario aprender a moverse y fluir  en medio de las “adversidades“. Todo se aprende con los años, hay una que la mayoría la hemos tenido cuando desde jóvenes hemos pasado por momentos difíciles: muerte de tus seres queridos, abandono y traición de los que creías tus amigos, enfermedades o tener que trabajar durante mucho tiempo alejado de la familia. El ser humano tiene una capacidad sorprendente para gestionar cualquier situación y salir adelante. La adversidad es absolutamente imprescindible para la modulación de la personalidad del individuo. Las personas que no se han enfrentado a las adversidades son personas que no han madurado, y conocemos en nuestra profesión a bastantes, que alguien  les denomina “soquetes“.

Cualquier “emoción” existe porque las emociones son útiles y necesarias, el problema está cuando esas emociones no cumplen sus funciones. El “miedo” es una emoción necesaria porque ante una amenaza o peligro nos permite reaccionar de manera suficiente e inteligente. El problema surge cuando el miedo nos bloquea y anula. Existe un miedo “estimulante“, que nos aguijonea, excita y moviliza, y otro miedo “tóxico” que nos paraliza e inmoviliza. El primero nos  excita e impulsa a dar lo mejor de nosotros, el segundo nos bloquea, oxida, nos lleva a protegernos y refugiarnos en lo seguro. Las consecuencias son graves y peligrosas, ya que, en esta vida,<<o te aclimatas o te aclijodes>> como decía una persona que he conocido y muy afín a mí, que traducido a la realidad es:<< o avanzas o retrocedes>>, no existe término medio. El miedo se contrarresta enfrentándose a él. Si uno de por sí tiene dificultades para “lanzarse“, es bueno apoyarse en terceros que nos animen  a realizarlo o incluso que nos empujen directamente. La mayoría de los miedos  no son sino elucubraciones mentales que realizamos  producto de nuestro instinto de supervivencia, ganas de conseguir un bienestar y que en pocas veces llegan a cumplirse. Hagámos lo que temamos y los temores morirán.

La “felicidad” no es una búsqueda, es un estado de serenidad y placidez interior que tiene que ver  con estar al cien por cien en el momento presente. La felicidad no es una estación de llegada, no es un lugar a donde ir. Es el camino o sendero para llegar al éxito. La búsqueda se convierte en otra huida o fuga  de lo que realmente somos. Nosotros ya somos felicidad, sólo tenemos que aprender a conectarnos con nosotros mismos.

<<Si naciera de nuevo viviría de manera diferente , porque he dedicado más del ochenta por ciento del tiempo a prepararme para problemas que nunca se presentaron>> Jorge Luis Borges.

                                                    Rómulo del NW

 

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