SE LE PIDE A LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO MENOS RETÓRICA Y MÁS HECHOS (Algo parecido dijo Santo Tomás de otra forma)

Muchos de nuestros compañeros de profesión tienen la ilusión y tienden a afirmar aquello de que << si deseas con todas tus fuerzas que se cumpla la petición al Director General de Tráfico, de un aumento de examinadores, se cumplirá>>. Existe solo un problema con esta petición y promesa/respuesta del mandatario, que el tema como en los barcos al hundirse por colisión, se dice  que: << hace aguas>>. Nadie, hasta el momento, ha conseguido demostrar una correlación entre desear algo con mucho interés y la materialización de ese deseo legítimo, podemos preguntárselo al Presidente de AVAE de  Valencia, Juan Carlos y muchos otros que están en las mismas condiciones (en precario) y, sin embargo, dicha creencia  está bastante extendida, lo que se debe a un error muy común de confianza en nuestras autoridades. Recordemos las buenas palabras de Benjamin Disraeli: Las circunstancias caen fuera del dominio del hombre; pero la manera de conducirse  en ellas  es cosa que está de su mano. El primer deber de un hombre es : ser uno mismo. Un “directivo” acepta siempre los acontecimientos y debe tener la suficiente sabiduría e inteligencia para conducirlos.

Lo sorprendente es ver que Don Gregorio Serrano manifiesta en “Gser…: << La Jefatura de Tráfico de Valencia tiene un cumplimiento de exámenes  del 99% de la Carta de Servicios de la @@DGT>>. Felicidades a su Jefa y personal. El hombre “sano” no es tanto aquel que ha eliminado de sí mismo las contradicciones: es aquel que las utiliza y las arrastra en su trabajo. Por mucho que nos esforcemos, no se pueden entender ni comprender estas declaraciones, cuando todos sabemos que esa provincia tiene carencias de exámenes, por falta de examinadores, con  unos retrasos mínimos de un mes, lo que provoca un gran problema social de incumplimiento de servicios públicos y descontento de los ciudadanos y a las empresas/autoescuelas al no poder desarrollar sus tareas docentes con normalidad al no poder programar con regularidad las mismas. Más bien parecen las declaraciones de un “blundering” inglés o “fullero” andaluz.

El motivo por el que nuestros profesionales cometen este error de confianza, es porque cuando hacen peticiones serias a las personas de la máxima responsabilidad de la DGT en esta formación vial de los ciudadanos; sí todos, sin excepción, tenían fe de su cumplimiento y llegar al éxito en la gestión, de lo cual se obtiene la conclusión de que todos los que tienen fe llegan al éxito en sus encomiendas. Pero, lo cierto es que todos los que tienen éxito tengan fe, no significa que todos los que tienen fe tengan éxito. Por tanto la conclusión es errónea, la estamos viendo con la respuesta, hasta estos instantes, de nuestra activa y diligente administración del momento. ¿Teníamos fe? Sí, pero….teníamos fe en su buena voluntad y en su plan de resolver el problema de la mejor manera posible. Deseábamos ver salir de las chimeneas de la DGT “humo blanco“.

Si tenemos un proyecto y este es viable, tendremos fe y tendremos éxito, pero la fe  no será la causa  de nuestro éxito, sino la consecuencia de nuestro plan o proyecto.

La solución no es dejar  de decir tópicos como estos que, pueden ser reconfortantes para subirnos la moral : <<Seguro que lo vamos a conseguir>>, << Ya veréis como la situación va a mejorar con esta nueva cúpula de la DGT y nos resolverán el problema>>, <<Confiar  y no tener la menor duda de que este problema se resolverá de inmediato>>. Digámosnolo a nosotros, pero no porque tengamos un “mantra“, sino porque tenemos un proyecto dispuesto para realizar todo lo necesario para materializarse. La fe cuando no está acompañada de una idea, intención o pensamiento es superstición. Cuando sí lo está , es autoconfianza.

Sin duda, en nuestra profesión de formadores viales, a veces, nos encontramos con inconveniencias contra las que nos es imposible combatir con sistemas racionales y lógicos ante una administración ciega, letárgica e intolerante. Estos casos se hacen duros y desagradables para nosotros.  No nos referimos a ellos, sino a aquellos en los que el éxito de conseguir algo depende de nuestra determinación interior. Ante estos, sí existe mucho que nosotros podemos realizar para conseguir  aquello  que definamos como nuestro objetivo propio de conseguir lo que legítimamente nos corresponde, o sea, un buen servicio a los ciudadanos. En estos casos el éxito será de un enorme valor.

No busquemos aumentar la fe en nuestro objetivo, averiguémos la forma de conseguir y llegar a nuestra meta y con ello aumentaremos nuestra fe en lo que se pretende.

                                                        JMLM del NW

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Experto en Formación Vial

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