EN LAS AUTOESCUELAS: EL SABERLO TODO ES EL PRINCIPIO DE NO SABER NADA…..


El orgullo, la soberbia y la autosuficiencia conducen a muchos de los profesionales de la formación vial a la ineficacia y a lo improductivo. Aquél que se cree lo sabe todo está cerrándose puertas de hacer algo positivo, ya que tiene nulas todas sus emociones. El saberlo todo es el principio de no saber nada. El conocimiento tiene que ser práctico y efectivo, las milongas las dejamos para los argentinos. Estos inteligentes superlativos que, todos conocemos, en vez de ensanchar  y ampliar horizontes, los estrechan. Con una buena “actitud” cualquier carencia  es más fácil de ser superada. Esa postura de autosuficiencia solo genera  aislamiento dando lugar  a un desaprovechamiento de complementariedades  y sinergias que tanto enriquecen el trabajo en equipo. Tratar de prosperar, aprender, mejorar y perfeccionarse requieren siempre una “actitudde humildad para estar siempre abierto para  preguntar lo que no se sabe y, lo más importante, escuchar. para nutrirse de otras opiniones y diferentes puntos de vista; esa es la riqueza del trabajo en conjunto. En definitiva, a fomentar y provocar la riqueza y diversidad de conocimientos.

La “autocomplacencia” podemos definirla como <<el principio del fin>>.El acomodamiento nos conduce siempre al fracaso y la indolencia. En estos tiempos de cambios, revoluciones culturales y económicas, cuando una organización entra en el estado de “letargo” o se “duerme en los laureles” por prepotencia de sus miembros, no es muy difícil hacer un pronóstico de su futuro. Se debe pensar y ser humildes  en que no basta tener una ventaja competitiva mercantil y social, en todo instante hay que mirar la forma de superarla.

En una autoescuela moderna tenemos que tener la concentración en nuestra empresa y todo lo que hacemos. Olvidarnos de lo bueno que podamos ser, porque puede haber otros mejores y no saberlo; no importa  lo bien que creamos  que conocemos nuestro negocio, tenemos y debemos permanecer siempre alerta  en todo el tiempo contra cualquier adversidad que pueda surgir.

Nunca debemos dejar de pensar  en cómo añadir valores a nuestra autoescuela, sobretodo en “calidad de enseñanza” y crear la necesidad en nuestros alumnos de que somos importantes para su formación, por la “excelencia” de la misma y las actividades que realizamos en el centro, dado que la competencia siempre nos irá pisando los talones. Los rasgos que definen a los ganadores es el buen servicio y la mejora continua.

Lo peor que nos puede ocurrir en esta vida  es no tener dificultades o problemas, porque es un indicativo de que estamos bien acomodados, de que nuestra vida se ha convertido en rutinaria, sin ambición alguna, sedentaria  y pasota. El tener problemas es porque estamos vivos, que tenemos actividad. En estos días, gestionar autoescuelas es, sobre todo, gestionar problemas. Todo lo novedoso o interesante que surja en las mismas implica superar inconvenientes y contradicciones de diversa especie. No se trata de evitarlos, más de analizarlos y tratar de descubrir la forma de superarlos, bordearlos o reducirlos. Bastantes tenemos en estos momentos con la carencia de examinadores, la pretendida huelga de los mismos y las “irresoluciones” e “ineficacia” de Don Gregorio Serrano, al que podemos aplicar el refrán : “otro vendrá después, que bueno te hará” . Cada vez que surge un obstáculo es una ocasión para espabilarse y crecer. No, como  ocurre en la DGT, que tratan de escabullirse o evitar los problemas , escapándose de ellos de la forma que sea o “mirando para otro lado”, por lo que terminarán quedándose barados o estancados. Los “líderes” o “ganadores” contemplan los problemas y las dificultades  con otra forma de probarse  a sí mismos. Los problemas nunca son verdaderos estorbos u obstáculos. Si no tenemos ningún problema , entonces es que no tenemos ninguna autoescuela que dirigir y gobernar.

Las “organizaciones”, del tipo que sea, son siempre un reflejo de quien las dirige. El ritmo y la forma de actuar de los equipos directivos son copia calcada  del ritmo y forma de actuar de su máximo dirigente, en este caso un Director General. En ello desempeña un papel indiscutible  la coherencia  o su contrario, la incoherencia. Nada causa más desánimo en los equipos que predicar  una cosa y hacer la contraria: hablar de austeridad cuando no se puede en este caso, de representatividad, cuando se recibe a minorías por valimiento o favor de “lobbys” de influencia que ya conocemos; dar discursos sobre calidad y aceptar “chapuzas“; promover la atención de los ciudadanos y los profesionales de la formación vial de que se van a resolver los problemas ( carencia de examinadores), pero no estar dispuesto a invertir  o resolver tan necesario e importante tema. Los directivos desvelan su carácter hasta en las cosas más simples. recuérdese lo que dijo Victor Hugo en su día: <<No hay malas hierbas ni hombres malos, tan solo hay malos cultivadores>>. Espero que se me entienda lo que digo, ya que “algunos” dicen que mis expresiones son difíciles de comprender y enrevesadas.

                                                               JMLM del NW

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