Conducir después de beber alcohol es peligroso…..

Incluso los que beben, aunque la mayoría sean ignorantes y jamás nadie les haya explicado los peligros y las consecuencias que les trae el conducir un vehículo automóvil después de ingerir bebidas alcohólicas, saben por intuición y experiencia que : beber y conducir es algo muy peligroso. Datos estadísticos  y de los estudiosos de este tema corroboran, confirman, no dejan lugar a dudas y demuestran la enorme relación que existe entre el alcohol y los siniestros en el tránsito.

Se nos presenta el dilema ¿Se puede beber algo de alcohol y conducir con seguridad?¿Cuál debe ser la tasa se alcoholemia después de haber ingerido estas bebidas?

¿Los gobiernos deben intervenir en el tema y determinar unas “consecuencias o penalizaciones legales” por conducir en estas circunstancias que puedan llegar incluso a penas de prisión?

Si el pueblo, curioso y precavido, nos preguntara  cuántos siniestros de tránsito se deben a la conducción bajos los efectos del alcohol ¿Qué podríamos responder?  Los datos de los estudiosos en este tema de diversas e importantes  universidades han demostrado que las bebidas alcohólicas son un importante “factor de riesgo” cuando se conduce un vehículo automóvil, que ocasiona cantidad de muertos y muchos heridos en todo el mundo.

Se calcula y dice  que, cada cien accidentes  mortales, entre 40 y 60  están causados de forma directa o indirecta por beber los conductores de los automóviles alcohol. En España, a pesar de las fuertes medidas y vigilancia para prevenir este tema, sobre una media de 700 a 800 personas mueren anualmente en siniestros de tránsito relacionados con la bebidas alcohólicas y unas 30.000 heridas

El problema está en que muchos conductores, en cantidad de veces, han conducido después de beber alcohol y no han sufrido ningún siniestro. Por lo que es fácil que los conductores lleguen a pensar que no existe ningún peligro y repitan, con más frecuencia, estos comportamientos no deseados y dañinos, sobre todo los fines de semana para acudir a los locales de ocio. Sin embargo, si beber y conducir  se convierte en un hábito y que el siniestros sea una cuestión de tiempo ¿Nos agradaría ser conductor u ocupante del vehículo en la ocurrencia del siniestro?

Las cifras de muertos y heridos en siniestros de tránsito, cada vez más abundantes en determinados países iberoamericanoS por la desidia y desinterés de sus autoridades para prevenirlos y evitarlos, parecen no sorprender a algunos conductores que piensan en que no hay peligro por beber un poco de alcohol  y conducir, dando que hasta el momento no han tenido ningún importante siniestro de tránsito; incluso piensen que siempre tendrán la protección divina que se los evite. También, es frecuente que “algunos”  piensen que los siniestros en la circulación es cosa de otros conductores, que no tienen la misma pericia, destrezas y habilidades de ellos.  Lo que nos lleva a la conclusión de que nuestra experiencia particular a veces nos engaña  y podemos pensar  que beber y conducir  no es peligroso, sólo porque no hemos tenido todavía vivencias en un siniestro. Sin  embargo, los estudios científicos de miles de accidentes muestran la terrible evidencia y realidad oculta del peligro de conducir bajo la influencia de estas bebidas dañinas para la salud y que perturban al conductor en el acto de conducir. Datos estadísticos en estos últimos años en España sobre los muertos en siniestros de tránsito dan una media aproximada de cerca del 35% de conductores fallecidos  que tenían una alcoholemia  superior al 0,3 g/l en el momento del siniestro.

La cantidad de alcohol que tenemos en la sangre  la denominamos “tasa de alcoholemia” y se mide en gramos de alcohol/ litro de sangre (g/l) o en miligramos de alcohol / por litro de aire espirado (mg/l), ya que el alcohol también se encuentra  en el aire que expulsamos al respirar en una cantidad proporcional a la sangre.

En España , las tasas máximas de alcoholemia permitidas  para circular con un vehículo automóvil son; 0,50 g/l en sangre o 0,25 mg/l  en aire espirado para un conductor en general; 0,3 g/l en sangre  0,15 en aire espirado para un conductor profesional.

La tendencia en todos los países es ir reduciendo cada vez más los límites del alcohol en sangre  que se permiten en estos momentos, pues por debajo de ellos  ya puede haber un cierto riesgo de siniestro. Lo cierto es que la única tasa de alcohol ciertamente segura es 0,0 g/l , motivo por el cual debemos evitar las bebidas alcohólicas  y si hemos bebido dejar el coche aparcado o conductor alternativo que sea abstemio.

                                                           JMLM del NW

 

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