Seguridad Vial en Iberoamérica: Convertirnos en lo que creemos debíamos hacer y ser……

Nos gustaría convertirnos en lo creemos que debíamos de hacer y ser, ya que estamos donde estamos; en estos días difíciles de nuestra vida, se basa en todo lo que hasta el momento hemos creído o soñado, pero es inexacto porque no suele ocurrir así en el bello y majestuoso Caribe, donde existe excelentes, inteligentes y dinámicos compañeros, pero siempre hay ovejas negras como en todos lados

En todo aquello que creemos, generalmente es aquello en lo que nos convertimos, queramos o no (ley de vida). Vuestras y nuestras creencias  marcan y determinan vuestras y nuestras realidades, porque vuestras y nuestras creencias nos impulsan, sin darnos cuenta, a actuar de una otra forma o manera; creencias estimulantes dan lugar comportamientos de liderazgo o ganadores; mientras que las creencias negativas o limitantes dan lugar a comportamientos frustrantes o perdedores. Una creencia no debe ser simplemente una idea que este en poder de la mente, más bien una idea que posee la mente.

Uno de los motivos corrientes o habituales  que explican por qué mucha gente no alcanza sus metas u objetivos radica en la vagancia, abandono o pereza. No hacen nada ni están dispuestas  a sacrificarse, porque ello implica incondicionabilidad. Pensemos que al final de nuestras vidas: <<Todos terminamos muertos, la cuestión es cómo, de qué forma y por qué>> Cada alternativa tiene un valor o precio. Nosotros decidimos  si queremos pagarlo o no. Si deseamos llegar a algún sitio, nada ni nadie nos lo impedirá. Las circunstancias y el momento pueden apartarnos  temporalmente de nuestro objetivo, pero al final acabaremos localizando la forma de llegar al lugar que añoramos o anhelamos. Cuestión a meditar y pensar por determinado Señor de Costa Rica, cercano al Cielo, que cree estar en posesión del saber y todas las virtudes de la Seguridad Vial y como el Papa Francisco roza la infabilidad y goza colocando obstáculos, dificultades y piedras en nuestro camino de formadores/educadores viales.

Pensemos que el gran secreto de la vida es que no existe ningún secreto, todo se sabe. Sea cual sea nuestro objetivo, podemos llegar a él, si estamos dispuestos a trabajar con honradez, sinceridad y buscando el bien de todos, no con intereses extraños.

Tenemos esperanza que, en algún instante, las piezas del puzle de la Seguridad Vial, una de ellas somos los formadores/educadore terminen encajando o ensamblando perfectamente y bien afinadas o ajustadas como una “cola de milano”. Todo es cuestión de paciencia y sentido  común y dejar que las cosas sigan su curso racional y lógico. Tomando cada experiencia como un aprendizaje, aunque alguna nos dañe y duela en un primer instante. Jesucrito dijo. << Señor. perdónalos porque no saben lo que hacen>>, que podría aplicarse muy bien al Ínclito Sr. Roy Rojas de Costa Rica, que siempre pone cortapisas e inconvenientes a los Centros de Formación Vial y a sus enseñantes o docentes, sin reconocer que la Educación/Formación Vial es cosa de todos. Sin duda, baila muy bien, canta, cocina bien, construye buenos chistes….pero no alcanza la sabiduría divina. Con el tiempo espero que entienda y vuelvo a insistir que la Seguridad Vial y la Movilidad Sostenible es cosa de todos y no para un “corralito” o “grupete” de amigos. La vida transita hacia delante, con medidas creativas e innovadoras, mejor se comprende mirando hacia atrás y observando la rutina en la que se vive bastante obsoleta y trasnochada que es necesario cambiar o revolucionar para mejorar la Salud Pública. Espero que este Sr. no intente comprenderlo  todo de manera inmediata, acepte la realidad y se ponga las pilas, admita que para intentar y salvar vidas estamos todos los que laboremos “desinteresadamente” con buenas intenciones  para conseguir el “bien común” la “cota cero” en muertes en los siniestros de tránsito. En este espacio es deseable que la “cortesía” y la “humildad” ocupen un lugar sustancial e importante.

Todo en la vida sucede por una “razón”,incluso cuando no estamos suficientemente preparados para verlo. Los ciegos no ven pero por el tacto adquieren conocimientos y sabiduría. La vida es más gratificante cuando ejercemos la “humildad y la cortesía” y cambiamos de forma de pensar y ser, ya que : <<No hay peor ciego que el que no quiere ver, peor sordo que el que no quiere escuchar ni peor tonto o lerdo que el que no quiere aprender o, al menos, fijarse>>

                                                     BREOGAN del NW

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