SUEÑOS, PROYECTOS REALIDADES Y PRETENSIONES PARA CONSEGUIR UNA MEJOR FORMACIÓN/EDUCACIÓN VIAL


Existen personas que viven soñando gran parte de su vida, eso me ocurre a mí; mientras,  no te enteras de nada. Cuando se les pregunta por sus sueños o deseos de alcanzar algo se quedan mudas o estáticas. Y muchos cargados y plenos de rutinas que no saben ni les preocupa tener sueños, deseos o ilusiones (amorfos). Un sueño comienza con una ilusión, una visión, un deseo, con el poder de embriagarnos y embarazarnos de ese sueño; lo mismo que le ocurre a la mujer embarazada que no ve a su futuro bebé pero nota que lo tiene dentro de si, porque patea, se alimenta y crece, de esta forma se genera un sueño dentro de uno. Nos enamoramos y amamos  ese sueño antes de externalizarlo y sabemos si mantenemos tesón en ese proyecto; si persistimos en él, se convertirá en una realidad tangible. y cierta.

Para que podamos elaborar nuestros sueños, los que nos consideramos profesionales de la formación/educación vial, de llegar a tener unos “ciclos programados de formación/educación vial obligatorios” (controlados) en nuestros centros de trabajo; necesitaremos, en un principio, verlos, sentirlos y considerarlos dentro de nosotros como un menester para la ciudadanía y mejora de la seguridad vial al contribuir con una buena práctica y enseñanza a disminuir los siniestros de tráfico y , por lo tanto, a una mejora de la “salud pública”.

Cuando más veamos y palpemos, como Santo Tomás, nuestross deseos y sueños cumplidos, creeremos que lo que pensamos y soñamos se ha convertido en una realidad. Según Emerson Calú: <<Uno de los principios importantes de la realización de los sueños es el desafío, porque hace que no queden en meros sueños, sino que, de una forma u otra , hará que se vuelvan realidad>>

Sin duda, si fuera un tirador, no podría dar en un blanco si antes no lo viera. Es muy necesario aprender a “visualizar” con frecuencia, observarlo una y otra vez, reproduciendo dentro de nosotros esa imagen o deseo que estamos soñando y que ambicionamos. La frecuencia con que la visión de ese sueño, deseo o proyecto entre en nuestro interior afirmará ese sueño que está arraigado en nuestro corazón y nos dará placidez, seguridad y confianza que contribuirá al bienestar de los ciudadanos y al bien común de la sociedad. Pero, para ello, necesitamos que surja una empatía necesaria, clara, racional y fructífera entre la DGT y nosotros como profesionales de la formación/educación vial de que este proyecto es útil y saludable para la Sociedad Civil.

Esa visión y forma de pensar o tratar de realizar o llevar a cabo nuestros proyectos o sueños, tiene que ser permanente, frecuente, clara e intensa. Todas las personas que han conseguido o logrado sus proyectos o sueños tenían en común una característica: el “entusiasmo” y la “ilusión” de materializar sus sueños– Nunca se consiguió nada grande sin entusiasmo y voluntad de conseguirlos. Recordemos a Alejandro Magno que su gran Imperio lo consiguió con ilusión,entusiasmo y voluntad de perpetuar sus sueños. Pena fue que muriera muy joven.

Nosotros, la mayoría, con el sentido de la razón, deseamos conseguir nuestros deseos y sueños, mediante una formación/educación vial de calidad, mediante el desarrollo de unos programas lógicos y racionales orientados a la prevención del riesgo y la forma de evitarlo, que prestigien nuestra profesión mediante “ciclos formativos teóricos, prácticos programados “obligatorios y de calidad” en nuestras empresas“, siempre controlados por la Administración para su mejor seriedad, efectividad y garantía de calidad. De la intensidad y solidaridad de un sueño, dependerá si lo alcancamos o no, cada vez que veamos o creamos en un sueño o proyecto, tenemos que sentir, los buenos profesionales de la formación/educación vial, que la sangre corre y nos hierve en nuestras venas y se expande por todo el cuerpo fortaleciendo el cerebro para pensar y actuar mejor. Tenemos que sentir que estamos vivos, que lo anhelamos intensamente y menos tener que depender de terceros. Si no se ansía este sueño profundamente, es que no estamos vivos ni es tan importante.

La evaluación, debería quedar siempre en segundo término, como una cosa secundaria al no ser determinante ni clara para la efectividad del sistema, al no ser realizada por el que practica las tareas del “aprendizaje de los alumnos” ni estar de forma constante y permanente con los discentes o alumnos LOS “PROFESIONALES DE LA FORMACIÓN/EDUCACIÓN VIAL” DEBEN SER LOS PRINCIPALES ACTORES, CON SUS ENSEÑANZAS, EN LA PREVISIÓN DE LOS SINIESTROS DE TRÁFICO DENTRO DE ESTAS TRAGEDIAS QUE SE GENERAN CONTINUAMENTE EN LAS VÍAS PÚBLICAS. ¡¡ PREVENIR ES VIVIR!!

<<Los sueños, deseos y los proyectos no deben ni pueden ser fugaces, sino firmes,serios,seguros y duraderos, como si se trataran de obras teatrales que se ven hasta el final>>

                                                         José Manuel López Marín.

 

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