¿SE DESARBOLA LA “CORBETA” DE LA FORMACIÓM Y LA EDUCACIÓN VIAL?


Se acerca una tormenta, perfecta, sin prisa pero sin pausa, a la cada vez más desarbolada “corbeta” de la Formación/Educación Vial, pero que ahora la intentan capitanear cantidad de “expertos” y “líderes“, todos ellos con indiscutibles conocimientos. Parece incuestionable, a la luz de los últimos datos, que la sostenibilidad del sistema, pilar imprescindible de de nuestra Seguridad Vial y Movilidad Sostenible, Que está ligada íntimamente a nuestro Estado de Bienestar, y necesita con urgencia un “cambio de hoja de ruta  con un extenso y amplio consenso de la ciudadanía y la clase política.

Cada profesional de la formación vial es un mundo. Que seamos diferentes complica la mayoría de las veces que nos entendamos, exista empatía y comprendamos entre nosotros, máxime con los “listillos“, que hay en abundancia y que publican chorradas inverosímiles en los blogs. Sobre todo si asumimos y no toleramos que los opositores a nuestras ideas han de pensar o comportarse como nosotros mismos. Existen profesionales de la formación/educación vial que se desenvuelven en la vida caminando en contra, a base de hacer enemigos que guían su conducta reactiva y de combate. Otros que caminan pontificando con recetas  y consejos  para quien no siempre y la mayoría de las veces se los está pidiendo.

Los “cantos de sirena” que se escuchan, de profesionales enterados, de personalidades políticas y los comportamientos, son muchos y complejos, así que esta diversidad natural  no deberá obviarse, tanto para facilitar el entendimiento como, si se precisa, sortearlos.

Lo primero que debemos hacer para mejorar nuestra vida y nuestra profesión es definir con claridad y precisión lo que realmente deseamos; esto, supone marcarse unos “objetivos” o “metas“, ser consecuentes con estas en las siguientes etapas que se sepan tomar  para alcanzarlas y no depender siempre de las evaluaciones. Para conseguir tal éxito o hazaña es aconsejable seguir o hacer caso de nuestras intuiciones y sentimientos, ya que estos conocen realmente lo que queremos ser y a dónde queremos llegar sin sabiondos e impertinentes ignorantes reyes de las “redes sociales“, dejando de lado las opiniones de otros que lo único que hacen es ahogar su voz interior, y por supuesto, no comentamos el error de vivir con los pensamientos o creencias de “otros” que perturben nuestras creatividades personales e innovaciones para la seguridad de las vías. Nuestras vidas y teorías profesionales como formadores y educadores viales, lo mismo que nuestras vidas, son nuestras y de nadie más. Además, algunos ya las tenemos limitadas y estamos en la cuenta atrás o zenit de nuestras vidas. Nuestros sueños son mensajes para nosotros y para los demás de lo que pensamos que puede ser posible: Una “formación de calidad” mediante ciclos homogéneos, obligatorios (teóricos y prácticos), desarrollados mediante programas lógicos y racionales orientados a la prevención del riesgo y a tratar de prevenir los siniestros de tráfico, contribuyendo y siendo “necesarios” para mejorar la “salud pública”. Este tema no les va bien a los mercantilistas y especialistas en el “low Cost”.

Los sueños, pasiones, objetivos y metas para alcanzar el éxito debemos escogerlos según nuestras pasiones, no cometamos el error de querer seccionar nuestras pasiones, ya que son ellas las que nos eligen. Debemos ser conscientes de que para alcanzar nuestros sueños, primero tenemos que habernos caído varias veces, como ya nos ha pasado a la mayoría de nosotros en diversas ocasiones, pero una vez que hemos encontrado nuestras verdaderas emociones y motivaciones deberíamos tener el coraje o valentía de luchar o pelear por todo aquello que creemos, de esa forma nuestros sueños se convertirán en una verdadera realidad.

Lógicamente, para alcanzar nuestros objetivos o metas, debemos aprender cada día, porque la sabiduría y los conocimientos para ser formadores viales de calidad no vienen solos, ni han de venir como el “maná” caído del cielo en la travesía del desierto hacia la tierra prometida. Muchos han conseguido unas grandes autoescuelas, gracias a su humildad y sus ganas de aprender algo nuevo todos los días. Mucha gente muere de éxito y por soberbia todos los días, y cuando esto sucede, el fracaso está garantizado, porque es difícil subir unas escaleras, pero más fácil es bajarlas. Una reputación lleva tiempo en conseguirse, pero arruinarla tan solo minutos, por lo que esto hará que hagamos las cosas de forma diferente, buscando la razón y el buen sentido común-

De la misma forma, debemos olvidarnos enseguida de todos nuestros éxitos, sin embargo no lo mismo de nuestros fracasos que deben estar presentes en nuestros pensamientos, porque es de ellos de los que se aprende. El fracaso es sólo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más sabia e inteligente.

No nos pongamos un techo sobe nosotros mismos y “nuestras actitudes”, porque nuestros sueños y pensamientos son mensajes de lo que puede ser posible y realizable.

                                                                          JMLM del NW

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