LA EXTERNALIZACIÓN DE SERVICIOS O COLABORACIÓN PÚBLICO/PRIVADA


En este trabajo, se trata de aclarar a algunos lerdos y legos, que intentamos exponer que la “externalización de servicios“, “outsourcing” como es conocida en el mundo anglosajón, no la “privatización“, es una herramienta útil para la mejora  de la gestión de las administraciones públicas; que para poder utilizarla, deben determinar objetivos claros por lo que necesita ser una herramienta estratégica.

No se trata, de ninguna forma, de hacer comparación, ni aproximación alguna al inmejorable servicio de exámenes que tenemos en la actualidad, sería una temeridad. Ni tampoco de incitar o excitar a alguien a la violencia, sería una bellaquería imperdonable. Pero sí, aportar razones y reflexiones para tener en cuenta para cuando existan perturbaciones o incidencias en el servicio público que perjudiquen o dañen a la ciudadanía.

Últimamente, hemos visto como algunas administraciones públicas manifestaban la necesidad de utilizar herramientas de gestión parecidas a las de las grandes empresas privadas en la dirección de una nueva gestión pública, donde los sistemas informativos no deben estar orientados únicamente al cumplimiento de la normativa legal y al control presupuestario.

Una de las diferentes maneras de colaboración público/privada a las nuevas formas de dirigir o administrar y que probablemente han suscitado más desconfianzas, suspicacias y recelos es la externalización de servicios de la administración. Tanto funcionarios como sindicatos entienden que la externalización de servicios es una forma encubierta de privatización de los servicios públicos, una forma de disminuir la Administración del Estado y un atentado directo al empleo público. Para mantener estas posiciones-razones no falta ya que la Administración, cuando externaliza servicios, se preocupa mucho, habitualmente lo hace bien, de las cuestiones que afectan a la culminación de los contratos (concurrencia de diversas ofertas, estipulaciones cuidadosas con la legalidad en los “pliegos de condiciones“, publicidad de las convocatorias y de la legalidad e imparcialidad en las resoluciones, etc…), pero no está bien preparada  para hacer una buena evaluación de los resultados de la externalización de los citados servicios y menos aún para una mejor vigilancia y un seguimiento continuo de la gestión de externalización de estos servicios de evaluación de los futuros conductores que podrían darse. Y sin embargo ambas cosas son imprescindibles para que la externalización sea algo más  que una forma de quitarse los problemas de encima.

¿Cuáles son las razones y condiciones  de una externalización de servicios exitosa en término de resultados, eficiencia, eficacia y calidad de los servicios a prestar? ,  Se supone que son las grandes razones por las que se recurre a este servicio o forma de previsión. Porque de lo que se trata es de entender y valorar cuán útil y efectiva es la externalización de estos servicios para las Administraciones Públicas, unas organizaciones peculiares que tienen características diferenciales respecto de otras organizaciones. No debemos olvidar que la “externalización“, como otras muchas técnicas  empleadas en estos momentos en el ámbito público proviene de la experiencia en empresas privadas que también externalizan servicios para su mejor funcionamiento y rendimiento.

Hagamos algunas reflexiones sobre las competencias que debe implementar la Administración para emplear estas técnicas en beneficio de la organización y de los servicios que presta a la ciudadanía. Comencemos por dar razones para externalizar:

La primera es que la externalización ya no se reserva únicamente para los grandes servicios públicos., que es su medio más habitual y que se emplea en toda Europa y USA, sino que ha penetrado hasta lo más profundo de la gestión pública. Por ejemplo, en la gestión de personal, donde se externalizan una variedad de cometidos, entre otros los procesos selectivos, o en la gestión ordinaria de los Ministerios, donde se pueden externalizar la gestión de los servicios comunes, y lo mismo se podría decir de las trascendentales funciones de ·”inteligencia” de las organizaciones, a través de la planificación estratégica.

La externalización no deroga la responsabilidad de la Administración por el servicio prestado. La entidad privada produce el servicio y se lo vende a la Administración del Estado a cambio de una contrapartida económica, pero es éste el que debe rendir cuentas  por el servicio prestado, de aquí la capacidad de vigilancia y supervisión que tiene sobre su colaborador que presta estos servicios. Siempre es la dueña y responsable de los servicios pretados.

La razón principal que justifica la externalización es la ganancia en calidad, eficiencia, eficacia y continuidad en el servicio que puedan dar a los ciudadanos. La Administración al acudir a productores de servicios privados en un mercado competitivo puede conseguir eficiencia, creatividad e innovación para sus servicios y ganar en flexividad, ya que aligera sus estructuras organizativas. Con la externalización la Administración reduce su volumen organizativo, de gestión y genera actividad trasladando los costes fijos al ejecutor de los servicios.

En el caso de la Administración las ganancias en eficacia tiene además que ver con los gastos o costes laborales más gravosos que soporta la Administración Pública. La estructura de los salarios en el ámbito público está mediada por la débil capacidad de negociación que tienen los políticos ante las Asociaciones Profesionales, los Sindicatos e incluso ante la propia ciudadanía. Además esos costes son muy rígidos, no solo en cuantía, también en distribución e impiden reaccionar con flexibilidad a la evolución de las demandas.

Otro razonamiento o demostración tipicamnete público para externalizar es el que tiene que ver con la calidad. La “externalización“, produce mejoras en la calidad de los servicios porque la Administración puede encontrar en un sistema competitivo el mejor proveedor, es decir, aquel que ofrece los mejores condiciones de calidad, cantidad y cuenta con mayor experiencia en el sector de la Seguridad vial. Las organizaciones públicas al estar alejadas de las presiones del servicio no tiene los mismos incentivos que una empresa para ser eficaz ni para ofrecer productos o servicios competitivos. En sentido inverso, parece claro que no tendría sentido externalizar un servicio si las condiciones de trabajo no se cumplen, salvo casos muy excepcionales con controles y vigilancias específicas.

La insuficiencia técnica y la flexibilidad son también importantes razones para emplear esta vía de producción de servicios, especialmente en lo referente a aspectos vinculados con los cambios tecnológicos, como las tic (tecnologías de la información y la comunicación). La Administración, no puede seguir el rápido cambio y la innovación que imponen ciertas materias. Además no puede asumir los costes que representa estar al corriente en estos avances, sería demasiado caro y habría que esperar a nuevos presupuestos; pero puede adquirir estas innovaciones de forma constante  y mantenerse actualizada confiando algunos procesos a agentes externos. Si estas tecnologías son meramente instrumentales o representan cesiones de elementos estratégicos de la organización es algo que habría que considerar antes de decidirse por esta opción.

                                                                PLM del NW

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