LA SOBERBIA, ORGULLO, VANIDAD Y FALTA DE “HUMILDAD” A TENER EN CUENTA…

En estos días de tantas movidas, necesidades de exámenes y examinadores, declaraciones periodísticas, empobrecimiento de las autoescuelas y frustradas aspiraciones de la ciudadanía de obtener el premiso de conducir surge sin disimulo la soberbia, el orgullo y la vanidad de algunos.

Mi respetada e ínclita paisana: La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene, enfermedad sobrada de la que padece y su “obispo” mercantilista de la capital de Alfonso X el Sabio. Es una armadija o engaño del amor propio o estimación muy por encima de lo que uno vale o pretende valer. Proviene de la falta de humildad y por tanto de lucidez. Es una pasión desordenada que surge sobre uno mismo. Un apetito sin freno de la propia persona que se basa en un exceso de valoración de la propia excelencia. Supone una visión poco moderada sobre lo que uno es y significa, que suele acompañarse de un rebajar de la dignidad ajena, que son los perjudicados o dañados, que no se reconoce ni valora. Es fuente y creación o nacimiento de muchos males y es, sin duda, una “actitud“. Un modo de estar ante la realidad o una decoración o adorno de uno mismo. Sus notas más relevantes  son: presunción, prepotencia, vanagloria, altivez, jactancia,etc.. sentirse superiores a los demás considerándolos siervos o vasallos. Es algo que nos ocurre con cierta frecuencia a los seres humanos en diversas facetas de la vida, que es y tiene un nombre concreto:<<Deformación de la percepción de la realidad>>- La “soberbia” es un entusiasmo que se manifiesta como una “idolatría personal”. Las cualidades aumentan y se desproporcionan; si no hay nadie que aporte ideas creativas y algo de objetividad, todo va a más y la cosa se vuelve devoradora.

Existe una degradación de intensidad entre la soberbia, orgullo y vanidad, que va de más a menos, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay cambiante o matices diferenciales, aunque el estribillo que se repite es el mismo:-<<complejo de superioridad, falta de humildad y apetito desordenado de la propia valía>>. Se manifiesta  como una tendencia a demostrar la preeminencia en “alta tecnificación” y categoría que unos suponen que tienen ante los que creen que son sus vasallos, palmeros o aduladores. Les lleva a pensar que tienen mejor criterio, conocimientos y sabiduría que los demás y que por eso deben ser apreciados y consultados.

Una parte de la soberbia es la vivida como “pasión” y que comporta un afecto excesivo, ardoroso, vehemente, que llega a ser tan intenso que ciega la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales  sean vistos con un mínimo de objetividad. Otra es la vivida como un “sentimiento” que se desarrolla de una forma más suave.

La soberbia emerge en gente o “algunos/as” que realmente tienen una relativa superioridad por los cargos que ocupan en la Administración o  en algún plano de la vida. Ante la soberbia, es difícil que algunos/as puedan ver sus defectos, que se diluyen, y flota la idea manifiesta de superioridad, que les impide estar con los pies sobre la tierra, o el saber lo que uno realmente es. Se creen situados en el país de Alicia y sus cien maravillas.

Una manifestación de la soberbia que padecen algunos es : <<el aire de suficiencia>>. Refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie por creerse unos Dioses del Olympo. Engreimiento que define un ser engolado, tieso, que le hace hierático en sus gestos y le lleva a hábitos altaneros ante su supuestos vasallos, peloteros o palmeros.

La borrachera de ellos mismos en su ego,  tiene su génesis en una zona profunda  e íntima  donde se elabora la idea de la supuesta y crecida superioridad, hasta tal punto que se idolatran, se creen mucho más de lo que representan, generando una susceptibilidad enfermiza ante cualquier crítica que reciban; gran dificultad  para pasar desapercibidos; querer ser siempre el centro de atención (egocentrismo); tendencia a hablar siempre de ellos mismos y si no son siempre el tema de atención  de las conversaciones seguidas, se cabrean, decae su interés  y participación en el diálogo.

La soberbia entorpece y debilita cualquier relación profesional o posibilidad de llegar a un acuerdo en cualquier negociación o acuerdo. Deberían de pensar, reflexionar y razonar que: <<Nadie recuerda a los perdedores>> El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad (Ernest Hemingway), que es una cualidad de la que se carece.

                                                                   JMLM del NW

 

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