LA “VOLUNTAD” Y LA “DETERMINACIÓN” EN LOS PROFESIONALES DE LA FORMACIÓN Y EDUCACIÓN VIAL

La Batalla Naval o Combate de Trafalgar, marca un hito en las hazañas guerreras del mar y está considerada como una del las más importantes del siglo XIX, donde se enfrentaron los aliados Francia/España (Al mando del Vicealmirante francés Pierre Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española el Teniente General de Mar Federico Gravina) y como contendiente y Almirante de la flota británica Horacio Nelson. Batalla que ganaron los británicos por la falta de voluntad, irresolución, indecisión y determinación del Vicealmirante francés que no hizo caso de los buenos consejos del ilustre marino español Federico Gravina.

¿Es importante fomentar la “voluntad” en los profesionales de la formación / educación vial? Sin la menor duda, toda formación/educación debe comenzar por fortalecer la “voluntad“, que hay que llevar por el camino de las tareas gustosas y agradables, dominando los tirones que nos alejen de lo que nos hemos propuesto llegar a contribuir en una buena Seguridad Vial y Movilidad Sostenible, por el camino afanoso que conduce  a un mejor desarrollo de nosotros mismos. Está muy claro y a tener muy en cuenta que “educar” es seducir con valores que deben estar en constante y permanente actualización para conseguir buenos conductores de automóviles con buenas actitudes, comportamientos para ser “seguros” y “sociables” en el uso de las vías públicas. La importante labor de “educar” es convertir a los ciudadanos aspirantes a obtener el permiso de conducir en personas sociables y seguras; acompañarlas para que se vayan haciendo dueñas de si mismas para el manejo y uso de los automóviles, preparándolas  para la lucha, bien como peatones, ocupantes o conductores, en el tránsito por las vías, educación que se desarrolla a lo largo de toda la vida. “Educares conducir o guiar  para obtener lo mejor que hay dentro de los ciudadanos. La “inteligencia” ilumina la realidad, la “voluntad” se encamina hacia los objetivos trazados”. La “voluntad“, se dice es una energía psicológica que vence estorbos o dificultades, insistencias que no se doblegan  y que crece ante los inconvenientes, sorteando todo aquello que se opone a seguir adelante, motivo por el cual la “educación de la voluntad es un trabajo que jamás tiene fin. Cuando hablamos de voluntad en nuestra profesión de formadores/educadores viales, es hablar  de nuestras exigencias personales.  Saber exigirnos es una mezcla  de disciplinas y actitudes. Saber donde se ponen las limitaciones de la las propias subidas. De esta forma no existirán tareas que se resistan, siendo a la vez  realistas y exigentes. Los que tengan voluntad dispondrán de si mismos siempre. Serán capaces de realizar lo que han decidido de forma firme, no serán irresolutos, e indecisos y serán vencedores todas las veces. Toda “educación de la voluntad” tiene un fondo “ascético” en su inicio. Se cultiva y afianza haciendo ejercicios repetidos de trabajo sin recibir una recompensa inmediata; la idea de “voluntad” es querer o desear algo sin esperar premios o recompensas  de forma inmediata.

Se deben centrar bien las “metas” que nos hemos propuesto, la finalidad del empleo de nuestras mejores energías, hacia adónde apuntan y dirigen y tener bien claro que deben ser concretas, claras y específicas. La expresiónmetas” son demasiado genéricas, indefinidas y amplias. Si embargo la expresión “objetivosdeterminan un seguimiento más “cuantitativo” de los mismos de una forma avanzada y temporal.

Es muy importante y determinante la “motivación“, donde el docente valora a lo que aspira y le hace ilusión de conseguir. De alguna forma o manera la “felicidad” consiste en la “ilusión“. Esta es la cáscara o envoltorio, no el contenido de la felicidad, que tiene gran importancia en la vida personal, de esto sabe mucho el “sabio”, “ruiseñor de las mañanas” y “filósofo  de la noche” de la Sierra de las Yeguas”.

Sin duda, “voluntades determinación,y consiste fundamentalmente en ejercitar una “determinación” y no entrar en las “vaguedades e indecisiones” como le ocurrió al irresoluto, indeciso y falto de voluntad almirante francés que nos llevó a la derrota en Trafalgar por no haber llegado a una “determinación” o “decisión” en un momento decisivo de la batalla o combate.

                                                                L.M. del NW

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