¿Nos comprometemos o nos involucramos en nuestras acciones y comportamientos? ¿Existen diferencias?

Existen profesionales de la formación vial o personas que se involucran en su propia autoescuela o vida pero que no se comprometen. Un promedio de ellas  cree que sus experiencias y vivencias se deben a la suerte o el azar. Piensan que las cosas suceden como suceden y que lo único que pueden hacer es reaccionar de la mejor manera posible. Son los “autores“pero no los “directores” de su propia obra. Creen y piensan en el destino, la suerte, o tal vez en la reencarnación o “karma“. Ignoran que ella es su propio destino.

Todos somos conscientes que la palabra “compromiso” es muy difícil mantenerla en estos tiempos tan ajetreados y confusos. Brilla por su “ausencia” en casi todos los vocabularios. Pero a nosotros debería encantarnos estas dos palabras: compromiso total. El significado espiritual que le damos a esta palabra es <<acuerdo>>. Y cuando nuestras almas establecen un acuerdo con la sociedad o el universo, éste debe cumplir con su parte.

Si llegamos al día en que nuestros corazones no están al cien por cien en lo que hacemos, quizás haya llegado el momento de preguntarnos si ponemos nuestro tiempo y energía donde debemos.

Los profesionales o personas que no consiguen sus metas u objetivos no es por falta de inteligencia o talento, sino por su bajo nivel de “compromiso“. Los que no se comprometen llegan a tener problemas. El nivel de compromiso marca la diferencia, por analogía, entre avanzar a la velocidad de un Ferrari de Formula uno o la de un viejo e histórico Seat seiscientos.

Los profesionales y personas comprometidas piensan de forma diferente que las personas involucradas. Las comprometidas crean sus circunstancias; las involucradas las sufren. Las comprometidas nunca se sienten víctimas, las involucradas siempre se sienten responsables. Las comprometidas aprenden constantemente; las involucradas creen que todo lo saben. Las comprometidas sacan fuerza de su compromiso; las involucradas necesitan motivación exterior constante o permanente. Las comprometidas se centran en qué ofrecen; las involucradas se centran en qué obtienen. Las comprometidas viven satisfechas; las involucradas insatisfechas y necesitan muchas compensaciones. Las comprometidas se relacionan con otras comprometidas; las involucradas se mezclan con personas igualmente desmotivadas  para poder quejarse. Las personas comprometidas generan soluciones; las involucradas problemas. Las personas comprometidas son optimistas, nunca utilizan palabras absurdas como “difícil” o “fácil”. Las involucradas utilizan esos estandartes o etiquetas y eligen siempre lo fácil o sin problemas. Las comprometidas piensan en “grandezas” y actúan en consecuencia; las involucradas piensan en pequeñeces y actúan con insuficiencia. Las comprometidas buscan los logros y se dirigen a conseguir sus metas; las involucradas buscan evitar las pérdidas huyendo de ellas.

En definitiva, piensan y actúan de un modo diferente y a otro nivel. Sus resultados difieren enormemente.

                                                       Breogán del NW

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Experto en Formación Vial

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