LOS PROBLEMAS EMOCIONALES DE LOS JÓVENES ESTUDIANTES….


En estos días estoy analizando y tratando de comprender los problemas que tiene un nieto mio para estudiar, cuando lo considero inteligente y con capacidad para estudiar y conseguir éxitos. Hasta el momento en los colegios que estuvo tenía diferentes problemas emocionales que le mermaban su “autoestima“. Le estamos proporcionando un “refuerzo particular” con la buena intención que cambie de “actitud“. Depositamos nuestra confianza en una profesora que trabaja con chicos de 14 a 18 años que necesitan algún refuerzo. En nuestro caso creo que hemos acertado con la docente, ya que está realizando unas acciones y tareas muy acertadas que estimulan a mi nieto a trabajar y coger el camino del bien y cada día se nota su progreso. En el 90% de los casos el “refuerzo” que necesitan es “emocional”. Son jóvenes que podrían sacar buenas notas, porque no tienen problemas de comprensión. Simplemente, no quieren y no entienden porque tienen que ir al Instituto y menos estudiar. Prevalece el surf y otro juegos a los estudios. Las abuelas siempre encubridoras dicen que: <<son cosas de la edad>>.

Muchas veces, me pregunta con entendimiento por qué tiene que aprender tantas cosas. Sinceramente,  lo comprendo y disimulo para no darle una respuesta consistente ni la razón, porque veo que tiene necesidades de aprender a gestionar sus emociones, que es más importante  que aprenderse  de memoria un montón de años y nombres de batallas de la historia.

Veo que necesita comprender  y ser legitimado. Necesita que se le haga caso, se le tenga en consideración y le expliquen todo aquello que no tiene sentido para él. Estos muchachos necesitan modelos y patrones de éxito para tomar como ejemplo e imitar.

Normalmente y en estas edades se preguntan ¿Qué sentido tiene lo que hago? Para cualquier adolescente es fundamental entender  ¿para qué? pregunta clave para encontrar la motivación.

Los padres son los principales y primeros prescriptores en la educación de los hijos, por lo que es muy importante “educar a los padres”  y a los “educadores” para que puedan ser ejemplos y modelos de referencia para los jóvenes.

Si nosotros como adultos tenemos dificultades para gestionar nuestras emociones, para hablar de amor y cariño, si dudamos de nosotros, si nunca hemos revisado y actualizado nuestras creencias, es necesario y muy importante que comencemos a hacerlo.

Cuando comiencen los “padres” a creer en si mismos, trasmitirán eso a estos jóvenes y esos serán los que gestionen el mundo el día del mañana de una manera diferente a como se está gestionado en estos momentos.

En estos tiempos difíciles y de poco acomodo para todos,  se observa a muchas personas completamente “inseguras“, que buscan el reconocimiento en los demás y que ven a sus semejantes como rivales, incluso a sus propios padres, porque en el fondo se sienten amenazados y olvidados por ellos. Creen que les van a arrebatar lo que es suyo. Cuando la realidad es que nadie hace sombra a nadie. Ninguna persona les va a quitar lo que es suyo. No todo el mundo quiere las mismas cosas.

                                                           José Manuel López Marín

EN LAS AUTOESCUELAS: EL ARTE DE SABER ESCRIBIR Y LA PERVERSIÓN DE LAS PALABRAS


Deberíamos entender que de hecho, el arte de poder escribir consiste en gran medida en la perversión de las palabras, e incluso podríamos decir, que cuanto menos evidente es esta perversión, más exhaustivamente se ha llevado a cabo.

El significado del diccionario, que algún superdotado de la universitaria practica, tiene casi siempre, algo que ver con el sentido real, pero no más de lo que la <<anécdota>> de un cuadro tiene que ver con sus plasmación.

La escritura imaginativa que practican ciertos individuos es, como si dijéramos, un ataque por el flanco contra posiciones  que resultan o creen inexpugnables desde el frente. Un “copiador de palabras alumbrantes y sin sentido” que intente escribir algo coherente que no sea fríamente “intelectual” o pretenda serlo puede hacer bien poco con las palabras en sus significados primitivos. Conseguirá producir su efecto, si lo consigue, utilizando los vocablos de un modo astuto e indirecto, apoyándose en las cadencias y demás, como se apoyaría al hablar en el tono y con los gestos. El punto flaco de este método indirecto, aparte de su dificultad, es que acostumbra a fracasar. La torpeza de las palabras resultan de una constante falsificación.

El copista/autor al que nos referimos, se falsea a asimismo tanto intencionada como inintencionadamente, es muy torpe. De esta última forma, porque las cualidades imprevistas de palabras no dejan tentarlo y ahuyentarlo de lo que realmente quiere tratar de decir. Tiene una idea, comienza a tratar de expresarla y entonces, el caos terrible de palabras que por lo general se produce, empieza a formarse un patrón de palabras de manera más o menos accidental.

Cualquiera  con cierto grado de honestidad mental, ¿acaso no es consciente de que cuenta mentiras continuamente, tanto al hablar como al escribir, simplemente porque las mentiras y falsedades encajan en una forma artística y las verdades no? Si las palabras representan los significados con la plenitud y precisión que la altura multiplicada por la base representa el área  o medida superficial de un paralelogramo, al menos la necesidad de mentir no existiría. y en la mente del que lee o escucha hay aún otras falsificaciones o falsedades porque, como las palabras no son un canal directo del pensamiento, ve continuamente significados que no están ahí. Sólo estamos criticando a las palabras como único vehículo del pensamiento. Pensemos que, desde el punto de vista de la exactitud y la expresividad, nuestro lenguaje se ha quedado en la edad de piedra.

En el supuesto que no tuviésemos esa sensación asfixiante y sofocante de que nuestra profesión es inexpresable por todo lo que ocurre, que no tuviésemos que hacer triquiñuelas artísticas, que expresar lo que queremos decir fuese simplemente cuestión de escogerlas palabras adecuadas y ponerlas en su sitio, como resolver una ecuación algebraica. Creemos que las ventajas serían obvias.

Todos estos cuentos o chácharas que muchas veces oímos y presumimos de nuestro genio nacional para salir de diversas circunstancias, todo ese pantanoso y oscuro misticismo ateo o ácrata que tienen algunos, que se lanza contra cualquier fortaleza o solidez del intelecto significa <<au fond>> que es más seguro y saludable no pensar. El error es una oportunidad maravillosa de crecimiento continuo.

Mucha gente divina no se da cuenta ni quiere comprender que cuando nos ponemos exigentes, creemos absurdamente que los fallos de los demás son intolerables mientras que los nuestros son solamente “minucias”. Somos muy transigentes con nosotros mismos e implacables con los demás. Toda esta gente solo se mira su ombligo y va a a su bola o propia convenienza. Son los que se “autoproclaman”  y “autocoronan”   como líderes.

                                                              López Marín del NW