LA “EDUCACIÓN/FORMACIÓN VIAL” Y EL USO RESPONSABLE, SEGURO Y CON CORTESÍA DE LAS VÍAS PÚBLICAS

Cientos de veces se ha comentado que la Educación/Formación Vial no es más que una expresión o manifestación de la educación de la ciudadanía para compartir con seguridad, cortesía y responsabilidad el uso de las vías públicas.

Las Normas de Tráfico o Tránsito, son: <<acuerdos que toman los políticos, como representantes del pueblo sabio y soberano en los respectivos Congresos de Diputados y Senados, previo informe técnico de los expertos en la materia, para el uso adecuado, responsable, seguro y disciplinado del “espacio compartido” denominado “vías públicas”, con el fin de evitar conflictos entre los usuarios de las mismas>>. Dado que, cuando alguien  incumple o no respeta las normas establecidas, se produce la confrontación de los derechos y obligaciones de unos y otros.

Para conseguir el uso seguro  responsable y con cortesía de las vías públicas, es necesario estar convencidos de la conveniencia y obligación de cumplir las normas y señalizaciones viales que regulan el uso “compartido” de los espacios comunes denominados vías públicas, además <<adoptar unos valores, actitudes y comportamientos que superen las variadas, múltiple y cambiantes situaciones de riesgo en el tránsito>>, para los que, en muchas ocasiones, no hay normas  ni señales que las regulen. Nos referimos  a valores como:<<tolerancia, respeto a los demás usuarios de las vías, responsabilidad y seguridad en la conducción del vehículo, comprensión, cortesía en el tránsito por las vías, prudencia y precaución entre otros>>, todos ellos básicos que deben formar parte de la convivencia social. Aprender a conducir no es solo manejar el vehículo mediante “destrezas y habilidades” (parte instruccional), es más importante la parte del trabajo “conductual”: <<actitudes, comportamientos, valores, cortesía, seguridad,etc….(educación vial)>>

¿Quién mejores para educar y formar en estos principios que los Profesores de Educación/Formación Vial? Son los verdaderos profesionales que: <<por su formación, “cualificación y experiencia”, los más adecuados, recomendados y reconocidos por la Administración para desarrollar estas funciones “educativas/formativas”>>. ¿Dónde mejor que en el “aula” para realizar estas tareas de comunicar, principios, valores, actitudes, comportamientos, destrezas y habilidades, generando una verdadera empatía y comunicación entre el “dicente” y el “discente (que recibe enseñanza)”? Creo que con la “rutina actual” de enseñar a “memorizar” preguntas y respuestas para superar las obsoletas pruebas, se va por mal camino y solo se conduce al “mercantilismo puro” descontrolado de sistemas “on line“, “low cost“,…..u otras creatividades extrañas o lindezas abundantes en nuestro sector que llevan al “desprestigio”  y a un “descrédito” de un sano, verdadero y legítimo “aprendizaje de la conducción”. Insisto, que se debe ir al concepto verdadero y real de que.<< las “autoescuelas” tienen que ser centros “necesarios”  e “incuestionables” para la educación/formación vial de los ciudadanos/conductores, con el fin de formarles, alertarlos y prevenirlos de los peligros y riesgos que conlleva el transitar por las vías públicas si no se hace respetando las normas/señalizaciones viales de una forma disciplinada y segura, evitando con ello los “incidentes en el tránsito” y contribuyendo con ello a una mejora de las “Salud Pública“>>.

Las cifras en materia de Seguridad Vial a nivel mundial no son nada alentadoras, más bien escalofriantes. El informe de la Organización Mundial de la Salud (2015) señala e informa que. << cada año 1,25 millones de personas fallecen en las carreteras o vías del mundo y si bien estas cifras se ha ido manteniendo estables hasta el 2007, es claro que el esfuerzo realizado para reducir el número de heridos graves y muertos por siniestros de tránsito ha sido insuficiente>>.

Entre los múltiples factores de generación o procreación de los siniestros de tránsito, generalmente se incide en el “factor humano“, según los expertos en un 90% de las incidencias de los mismos. Entre los errores humanos podemos destacar en primer lugar: <<los previos al siniestro: como ejecución de una maniobra de forma defectuosa o anormal, mal identificar o desconocer una señal o no respetar a otros vehículos preferentes; agentes directos diversos como: la fatiga o cansancio, determinadas enfermedades que te aconsejan no conducir, el estrés, consumo de drogas  o alcohol, hablar por el teléfono, fármacos,…..; agentes inhibidores de la prudencia como: autosuficiencia y euforia en habilidades del conductor o la velocidad excesiva, impropia o inadecuada para las vías por donde se transita>>.

Ahora bien, la mayoría de estos errores humanos, en la pluralidad de los casos, son básicamente “conductuales“, que se podrían corregir  y disminuir sensiblemente, si se hubiese trabajado sobre la “conducta” a los aspirantes de conductores mediante educación/formación  utilizando  a “profesores de formación vial” bien formados y capacitados en las Aulas de las Autoescuelas.

José Manuel López Marín

 

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Experto en Formación Vial

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