La tarea de conducir, manejar, guiar un vehículo automóvil y las capacidades perceptivas del conductor

En cantidad de siniestros de tránsito existe una actuación humana “equivocada u errónea, por tanto, si se quieren entender muchas de las dimensiones de la seguridad vial y la movilidad sostenible habrá que centrarse ineludiblemente en el “comportamiento” del conductor del vehículo automóvil, en cómo se ha realizado su estudio y qué modelos se han determinado  para su aclaración o explicación.

La tarea de conducir, manejar o guiar un vehículo automóvil exige al conductor ser dueño de una correcta capacidad “perceptiva” y “atencional” para captar lo que ocurre en su entorno, identificar y discriminar “estímulos” importantes que llamen su atención para evitar el siniestro vial. El “conductordeberá saber evaluar, interpretar, percibir y anticiparse correctamente y seguro a  las diversas situaciones de los riesgos viales, basándose en los conocimientos adquiridos en serios y eficaces “Centros de Formación Vial (autoescuelas), su experiencia, destrezas y habilidades y, sobre todo, sus expectativas a cerca de las consecuencias de las posibles “incidencias viales”. El conductor como “factor humanose expone a una serie de informaciones más o menos cambiantes y que fluctúan  en función de parámetros de índole diversa  y las circunstancias.

Para analizar y aclarar estas compleja actividad, cuyo desempeño es función de múltiples variables de diferente significación y naturaleza, se han ido generando a lo largo del tiempo distintos modelos, desde los apoyados en las investigaciones de los expertos en estos temas, hasta las actuales concepciones que con una visión más amplia, global y ecológica de la conducción de los automóviles, tratan de superar la atomización de los planteamientos imperantes heredados del pasado.

En función de la importancia y el peso que otorgan a los valores personales  y subjetivos en la determinación de las actitudes y conductas en la conducción, los distintos modelos podrían clasificarse  en dos extensas y amplias categorías: “modelos de habilidades y destrezas o exigencias de “tareas” Y “modelos cognitivo/motivaciones“.

Desde un principio,o sea, las primeras décadas de este siglo los llamados “modelos de habilidades y destrezas”  condujeron la investigación y la aplicación de la psicología en el ámbito de la seguridad vial. La conducción de automóviles fue categorizda  desde un principio como una actividad reactiva, apoyada en un conjunto de habilidades y destrezas susceptibles de ser medidas mediante evaluaciones psicotécnicas selectivas y eliminatorias. El conductor de automóvil  fue concebido como un mero “receptor y responsable del sistema”, siendo sus habilidades y destrezas perceptivomotoras y mediante “aprendizajes” previos los aspectos básicos y determinantes a la hora  de desempeñar su actividad y responsabilidad de conducir el vehículo automóvil. La prevalecía de tal concepción levó a la adopción de los “modelos  de habilidades y destrezas o de exigencia de tareas“.

Esta concepción de la conducta  de conducción como mero desempeño de unas habilidades y destrezas perfeccionables, y la atención casi exclusiva a las “aptitudes” de los conductores  en el instante de explicar el “comportamiento” en la conducción, limitó, en gran medida, el papel de la psicología al ámbito de la selección de los conductores.

                                                Breogán del Nw

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Experto en Formación Vial

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