Desarrollo de las “competencias” o “cualidades” humanas de los futuros conductores/as en las Autoescuelas


Si deseamos una educación/formación vial de todos y para todos, gozando y estimulando la diversidad, los contenidos del currículo, métodos de trabajo, contextos de “aprendizaje“, procedimientos y herramientas de evaluación deben ser diseñadas de tal forma que tenga cabida la imprescindible diversidad de las especiales  combinaciones de comprensión y de acción que presentan los aspirantes para aprender a conducir y obtener su permiso que les habilite a circular legalmente por las vías públicas.

La innovación o era digital requiere,  por tanto, una “nueva ilustración” para las autoescuelas que suponga la renovación y superación del obsoleto, viejo y dualista pensamiento cartesiano, tomando en consideración al menos, los siguientes aspectos irrenunciables: a) La plasticidad ilimitada del cerebro como órgano programado para aprender y comprender a lo largo de toda la vida. b) La primacía de las “emociones” en el aprendizaje del futuro conductor/a c) La indisoluble unidad compleja del cuerpo y la mente, la razón y las emociones d) La importancia decisiva de los mecanismos y hábitos de la percepción del riesgo, toma de decisiones y acciones que permanecen por debajo de la conciencia.

Una concepción especial y relevante  del desarrollo implica la consideración del “aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles como un proceso continuo de desconstrucción, de construcción y reconstrucción del conjunto de representaciones del entramado de las emociones conscientes e inconscientes. Educarse/formarse supone, pues, reconstruir no sólo los modelos mentales conscientes  y explícitos, sino de manera muy especial los mecanismos, hábitos, creencias y mapas mentales inconscientes que manejan y gobiernan nuestros deseos, sueños, inclinaciones, interpretaciones , decisiones y reacciones automáticas.  Esta reconstrucción del “piloto automático“, requiere la experiencia, la acción y la reflexión sobre el sentido y la eficacia de nuestras acciones.

Aprender a pensar para poder elegir requiere afrontar las limitaciones de nuestras concepciones previas, de las creencias que hemos incorporado en nuestra experiencia a lo largo de toda la vida y que traduce los valores, actitudes y hábitos dominantes en nuestro amplio entorno y nuestro habitáculo reducido que es la autoescuela. No debe olvidarse que muchos de tales mecanismos de percepción del riesgo vial, interrelación y toma de decisiones se ha instalado en nuestro inconsciente, como sustrato automático que condiciona las reacciones automáticas y los pensamientos conscientes a la hora de conducir o manejar un vehículo. Además, es prioritario que tales mecanismos no se disuelven por la exposición del conductor a interacciones meramente teóricas, “aprendizajes memorísticos” o “sermones evangélicos” de determinados profesores; por todo, con demasiada frecuencia, tanta distancia entre las teorías proclamadas y las teorías en uso en las autoescuelas, entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Motivo por el cual, nuestras elecciones  aparecen contradictorias con tanta frecuencia. Aprender a pensar para poder elegir requiere reconstruir recursos, conscientes y mayoritariamente inconscientes, que utilizamos para percibir, comprender, tomar decisiones y actuar en un movimiento dialéctico complementario que en pedagogía podría expresarse como la “teorización de la práctica y la experimentación de la teoría. Es evidente, que los esquemas intuitivos o inconscientes  de comprensión y de actuación solamente se forman  y reconstruyen  mediante las experiencias prácticas en los contextos reales, teorizando la práctica y experimentando la teoría. Todo ello nos lleva a que el AULA de la Autoescuela es el lugar más apropiado y sacro santo para recibir las enseñanzas viales correspondientes, que traducidas en comunicación de “conceptos claros” y “eficaces” permitan a los conductores transitar por las vías públicas con responsabilidad y seguridad, que solo pueden ser adquiridos mediante un buen “profesor de formación vial” que continuamente se perfecione y actualice sus conocimientos como un “A Moral” jinense.

                                                            BREOGÁN del NW

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