EL “APRENDIZAJE DE LA CONDUCCIÓN DE AUTOMÓVILES” CON ASERTIVIDAD Y EMPATÍA COMO META DE LA BUENA COMUNICACIÓN DE CONCEPTOS.


Siempre en mis periodos de docente fui de la teoría de que:<< Nunca te acostarás sin aprender una cosa más>>, siempre consideré y traté de utilizar como herramienta importante la práctica de la humildad o asertividad pura; ponerme a la altura de los alumnos para mejor la práctica del magisterio o la enseñanza eficaz o mejor comunicación de los conocimientos, generar o crear empatía entre el profesor y el alumno. El aprender no tiene fin jamás, y esa es la belleza del enseñar y recibir conocimientos….podemos calificarlo, como lo sagrado de la vida y la formación de los nuevos conductores.

Juntos profesores y alumnos podremos investigar y penetrar en lo desconocido y adquirir la riqueza de los conocimientos. No se trata de que aprendan algo de nosotros ni de que consigan algo para llevárselo, porque si hacen éso será como una simple acumulación almacenaje de palabras, de “memorizar” rutinariamente algo para luego recordarlo en el examen. En vez de eso, a medida que les hablamos a nuestros alumnos, debemos decirles: escuchen por favor, presten la máxima atención, con intensidad, como escucharían  algo que amasen de verdad, si es que alguna vez lo han hecho. Porque aquí en el Aula no están recibiendo ninguna enseñanza, en este momento no son alumnos; están aprendiendo algo que puede servirles para conservar su vida,salvar o prevenir un siniestro de tránsito, y eso es lo que pretendemos transmitir y decir. Estamos aprendiendo conjuntamente, vosotros de nosotros y nosotros de vosotros, la distinción entre profesores y alumnos ha desaparecido por completo, formamos un conjunto empático y asertivo. Es muy inmaduro y poco educativo considerar a una persona “profesor” que lo sabe todo y al “discípulo” un ignorante. En esta relación, ninguna de las partes tendrá humildad y, por consiguiente, ninguno estará aprendiendo. Esto no es sólo una expresión verbal temeraria o una afirmación pasajera, como podrán comprobar pos si mismos los alumnos si escuchan y no se limitan  a buscar orientaciones, test de examen, u otras cosas sobre lo que deben o no deben hacer en la evaluación teórica con el fin de superarla con artilugios. La “formación vial” y la vida no puede comprenderse a través de una serie de pautas; deben de seguirse una serie de instrucciones para manejar o saber conducir un vehículo automóvil con buenas destrezas y habilidades y saber prevenir el riesgo de un siniestro y llegar con presteza a la toma de decisiones. La vida no es una máquina sino que algo que está siempre vivo, que se renueva constantemente. Así pues, no existe ningún método o forma; esa es la belleza  del aprender y recibir conocimientos que puedan salvarla en determinadas circunstancias de riesgo. La prevención es una inversión.

La mente madura, instruida, adiestrada, sólo tiene la capacidad de fortalecer la memoria y almacenar conocimientos, como sucede en casi todas las universidades  y colegios, academias de conductores donde se limitan a cultivar la “memoria” para aprobar los exámenes y conseguir un trabajo o “sacar” el Permiso de Conducir. Eso no es inteligente, ni útil; la inteligencia surge cuando uno está aprendiendo de verdad asentando “conceptos” que le pueden ayudar salvar la vida y la de los demás, y el aprender no tiene fin. De manera que juntos debemos investigar, aprender, pensar, soñar, y comunicarnos mutuamente con relación a la Seguridad Vial y la Movilidad Sostenible.

Para la mayoría de nosotros la vida y nuestra profesión es “acción“, y por “acción” se extiende algo que hemos hecho, que hacemos o que haremos. Sin acción no se puede vivir y menos aprender o comunicar, no significa únicamente un movimiento físico como ir de un lugar a otro, sino que también existe acción en nuestros pensamientos, las ideas, los sentimientos, las opiniones, las ambiciones, el entorno en que vivimos y las influencias psicológicas, de las cuales la mayoría no somos en absoluto conscientes.

Sin embargo, cuando reducimos la “acción“, como hacen “algunos divinos“, a: <<¿Qué debemos hacer?>>, <<¿Deberíamos hacer esto, y no aquello?>>, <<¿Es  esto lo correcto , o aquello otro?>>, entonces se convierte todo un tema nulo o trivial.

                                                          José Manuel López Marín

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