REALIDADES, VERDADES Y CREENCIAS EN EL SECTOR DE LAS AUTOESCUELAS


Hace mucho tiempo, cuando acepté ser miembro y coordinador  de la Comisión de Proyectos,Estudios y Legislación de la CNAE,  me di cuenta de lo sustancial de las importantes tareas a realizar y la excelencia de la mismas, de colaborar, participar y trabajar al lado de valiosos e inmejorables compañeros/as, buenos profesionales todos y, lo más importante, buenos amigos/as, por lo que agradezco a todos su cooperación y contribución desinteresada, sus aportaciones de valiosos, inmejorables e interesantes trabajos, así como su inconmensurable interés y tesón por generar prestigio, argumentos y razones  para credar una merecida reputación y crédito a esta profesión y a la organización a la que pertenecemos con el fin de llegar a la conclusión de ser muy “necesarios” en la sociedad en que vivimos. Cierto es que trabajamos con mucha ilusión y ganas de conseguir algo relevante para nuestra profesión y beneficio de todos.

Se hicieron buenos trabajos y bien aceptados por la mayoría de los componentes de la Asamblea General y algunos llegaron a ser utilizados con éxito ante la Administración. Pero cada día que pasa, entiendo y comprendo más, que tengo menos saber o nada…. Sin duda, la creatividad, la innovación y las nuevas tecnologías avanzan a gran velocidad y hacen más difícil entender este mundo lleno de envidias, rarezas, protagonismos personales e incomprensiones….Llego a entender que las “meigas” ahínas….. Es muy acertado el postulado  que:<<Soy docente y mi humildad me hace reconocer cada día, más y más, que tengo necesidad de seguir aprendiendo, por lo tanto, de ser discípulo de la vida>>,lo malo es cuando tendemos o acercamos, sin darnos cuenta, a la “soberbia” o el “Yoismo“. Lo que era un todo y compacto….voló como Ícaro con sus alas de cera, alguien se empecinó en calentar la cera y no fue el sol como dice y cuenta la leyenda. Sin duda la teoría de poner palos a las ruedas para que el carro no avance es cierta. ¡¡Qué pena!!.

Hay realidades y certezas que son producto de las “vivencias y experiencias” de las personas y de los profesionales de la enseñanza de la conducción, que nos hacen ver o nos sitúan  ante la verdad y efectividad de nuestro sector, muy dado a hablar mucho y no hacer nada y, que necesita un “cambio completo”, menos protagonismos, una sensibilización y concienciación de realizar, de verdad y de forma eficiente, las tareas encomendadas, evitando realizarlo siempre para la galería.

La “educación/formación vial” jamás mejorará sino se cambia el sistema anárquico de formación que actualmente tenemos, de hacer casi todos lo que nos venga en gana. Deben de crearse unos programas realizables: lógicos, racionales y didácticos para ser desarrollados “obligatoriamenteen las aulas de las Autoescuelas y controlados por la DGT como ya existen en otras profesiones. Debemos tender o ir hacia las “autoescuela de calidad” que se distingan y diferencien de todas estas o aquellas que se dedican a “sacar el Permiso de conducir” con el visto bueno de una Administración apática, indiferente, obsoleta y con pocas ideas. Bastaría repasar los test que te obligan o dirigen a “memorizarpreguntas y respuestas para superar la prueba teórica y que solo te llevan a “obtener o sacar el Permiso de Conducir” y substituirlos por programas racionales a desarrollar más substanciales, atractivos, útiles, eficaces que te transporten a la realidad de la situación y como objetivo “aprender a conducir” que sean útiles para salvar tu vida y la de los demás usuarios de las vías públicas. Esto sentaría las bases de ser “necesarios, respetados e importantes” en la formación de los conductores.

Muchos alumnos/as sienten desafección hacia el estudio e incluso “rechazo” durante la escolaridad obligatoria, cuando se les proponen contenidos irracionales, monótonos y aburridos donde no ven nada que refleje su vida o la utilidad para lo que estudian, propia seguridad, sus inquietudes, deseos y que les despierten interés alguno. ¿Acaso, no es probable que el fracaso en el “aprendizaje” de la conducción se encuentre enraizado en la rutina y la insignificancia de lo que se exige a los alumnos en las pruebas para obtener o sacar el permiso de Conducir Vehículos Automóviles?

La “calidad” de la educación/formación de los conductores no variará ni mejorará  porque se amplíen el numero de test y preguntas para superar la prueba teórica si se sigue exigiendo la misma rutina de siempre. También está demostrado que repetir examen como sistema, resulta inútil si se exige lo mismo al alumnado; supone entrar en un hábito o rutina mecánica o espiral ineficaz para comprobar conocimientos adquiridos. La “repetición” sin control es como una medida de gracia concedida para volver a intentarlo, mirar si tiene suerte y, pagar unas tasas a la Administración innecesarias, dando, por supuesto, que la medida hará recapacitar  al repetidor y esforzarse, como si toda la responsabilidad dependiese de la voluntad individual del examinando y examinador, lo que no es cierto.

La educación/formación vial” en las autoescuelas no mejorará mientras no dispongamos que una mayoría de los docentes hayan sido bien formados y dotados de una amplia cultura vial en la “prevención de los riesgos viales y la toma de decisiones“, la pericia de atraer el interés y la pasión por saber la forma de prevenir y evitar los riesgos viales por sus conocimientos y cultura. Por lo que es necesario continuamente o permanentemente formar a nuestros profesores en la nuevas tecnologías, innovaciones y creatividad en la comunicación, mediante cursos de inteligencia emocional y PNLS, así como otras cuestiones de interés para mejorar sus conocimientos y actualizarse en las modificaciones de la normativa y señalización viaria.

Tampoco se mejorará esta formación si se practica una política educativa/formativa que, en vez de ayudar a las autoescuelas y a los profesores  a generar “buenas prácticas“, se distrae y se recrea en divulgar “lenguajes” y “preguntas” extrañas  que solo provocan “inquietud  e inseguridad” en los aspirantes a conductores, además de abocarlos inexorablemente a la frustración y fracaso en esta educación/formación de los futuros conductores.

A las Autoescuelas o Centros de Formación Vial se les ha valorado tradicionalmente como un instrumento útil en el saber y la prevención del riesgo viario, de un tipo de conocimientos específico, de “destrezas” y “habilidades“, de la enseñanza de la conducción de vehículos automóviles a los que ellas presuntamente se dedicaban y dedican. En el exterior, había, por supuesto, otras fuentes y conocimientos, pero no solían colisionar con la cultura vial que se impartía e imparte en estos centros.

Los contenidos formativos seleccionados en materia de prevención del riesgo vial representan la frontera entre lo que es permitido, necesario y, lo que no lo es. Quien tenga, ejerza esa potestad o poder  de decidir los contenidos de esta formación, decide lo que van a alimentar las mentes de los aspirantes a conductores de automóviles. Es una paradoja  que se discutan tanto las prácticas o formas de evaluación y no se abra un debate sobre aquello  que se va a evaluar, que necesita un programa obligatorio y vigilado por la Administración para que sea de calidad y efectivo.

La educación/formación vial moderna, creativa e innovadora se ha configurado, en buena medida, basada en razones, pensamientos, ideas, deseos e ideales ilustrados, siendo algunos rasgos los siguientes: A) La fe en el valor del conocimiento en los temas viales y la cultura en general para mejorar y preservar la vida, la salud pública, el bienestar de las personas y de la sociedad en general. Un individuo neófito o inculto o una sociedad poco receptiva son el contratipo de la visión ilustrada de la educación/formación de los conductores. en todos sus conceptos. B) A este principio se añadió la pretensión de que tan preciado regalo lo fuese en general para todos, impulsando la extensión de las autoescuelas por toda la geografía de España, suprimiendo trabas para que se pudiera beneficiar toda la ciudadanía, dado que la cultura que alimenta esta fe tiene que representar oportunidades a quienes fueron  los últimos en serles reconocido el derecho de ser cubiertos por el manto liberador de la Constitución Española.

La ilusión  y la fe por el progreso de los seres humanos, gracias a la adquisición de conocimientos y cultura vial, proporciona el optimismo básico imprescindible para mantener el apoyo a las instituciones educativas/formativas, el poder extenderlas a todos los ciudadanos y durante el mayor tiempo posible, así como el poder trabajar para obtener el bien común para la ciudadanía y su supervivencia.

                                                              José Manuel López Marín

 

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.