LA REALIDAD DE LA EDUCACIÓN/FORMACIÓN VIAL CON CRITERIO PROPIO EN IDEPENDIENTE…

La importancia o relevancia del concepto de “contenidos de la formación/educación viaria” o del currículo en el debate sobre las enseñanzas sobre las educaciones/formaciones  viarias es fácil de comprender y entender. Los contenidos de estas enseñanzas o currículo, que comúnmente pueden adquirirse en colegios y autoescuelas son elegidos o han sido seleccionados por algún “experto” o no  en el tema; se supone representan el conocimiento o saber que más valoramos de todo lo que potencialmente está disponible o existe. El análisis de su duración o vigencia debería o debe ser una preocupación central de la DGT en sus políticas educativas/formativas del sistema de formación de profesores de formación vial y examinadores, para discernir o aclarar qué valor tienen y el conocimiento que, en estos momentos, fluye de muchas formas para los aspirantes a conductores de automóviles y alumnos en una sociedad que denominamos de la innovación, creatividad y de la información, que tan volátil, inquieta, nerviosa y fluida se nos presenta. Donde la información  y el conocimiento, en estos momentos, surge de muchas maneras y por diversos conductos o cauces.

El “aprendizaje de la conducción de automóviles” en general y los que tienen lugar en las autoescuelas o centros de formación vial, lo más importante que aportan es: la “experiencia” en contenidos, sean del tipo que sean. Suponen siempre la participación del “alumno” o “discente” y dan lugar  a crearse o tener algún tipo de “vivencia”; o sea, se experimenta algo, entendida como haber hecho algo, sentido,conocido o presenciado algo. De la “experiencia“, que muchos profesores tienen como docentes en esta formación/educación vial, se obtiene algún tipo de “información” por las vivencias, trato y camaradería con sus alumnos, que se guardan o almacenan como forma de recuerdos, que se podrán rememorar en algún instante; se aprenden y reelaboran las ideas o se adquiere capacidad para realizar algo mejor y de más utilidad basado en la experiencia. En la vida cotidiana, nos referimos al “aprendizaje” o “aprender por la experiencia” como el proceso y producto que se obtiene en las circunstancias o situaciones  que son vividas  y según la forma de ser vividas. Tanto la “vivencia” como la “experiencia se pueden producir de forma natural y espontánea; el alumno puede iniciarlas  y buscarlas guiado por su profesor o conducido por el “hábito” y pueden realizarse de forma intencional.

El “AULA“, en la autoescuela o centro de formación vial, es donde se facilita y fortalece el contacto del docente,profesor o “dicente” con el alumno o “discente” potenciando una “educación/formación integral“, abierta al mundo de la información y la comunicación, que toma la consideración de las nuevas posibilidades, <<sin dejarse llevar por los apocalípticos, ni los panegiristas integrados>> , propiciando el gusto y deseo del “saber“, construyendo o edificando la competencia de poder ser autónomos y libres en un mundo lleno de mensajes atractivos y, algunas veces tóxicos, pero también, en muy buena medida, alienantes y no significativos.

Dentro de los nuevos contenidos creativos e innovadores, llevan por delante una premisa muy importante: la “enseñanza” y “aprendizaje” de “contenidos”, ahí entran como actores principales “profesores” y alumnos”, <<el que enseña y el que aprende>> Va siempre asociado a los métodos, estrategias, actividades y herramientas de enseñanza que se utilizan, <<El cómo se enseña y la forma de cómo se aprende>> No debemos entrar en el análisis de la distancia que media entre lo que el profesor enseña y lo que el alumno aprende en el lugar idóneo del saber, aprender, la información y la comunicación: EL AULA, lugar santificante, sagrado o cuna de la sabiduría.

Y, tampoco, de lo que los alumnos aspirantes a conductores aprenden fuera de la autoescuela que aumenta día tras día, debido al uso cada vez más generalizado de las tecnologías de la información y comunicación, y a la existencia de otros espacios y ofertas formativas engañosas que algunos utilizan de forma mercantil fuera de las autoescuelas, que, con buen uso, pueden ser complementos como auxiliares del profesor, pero nunca para substituir su importante, sabia y experimentada labor docente .La labor docente presencial del profesor de formación vial debe ser insutituible y relevante. constituye: LA RIQUEZA DEL MAGISTERIO, LO QUE LE DA PRESTIGIO, LO HACE “NECESARIO” ANTE LA SOCIEDAD Y COLABORADOR EN MEJORAR LA SALUD PÚBLICA.

El gran problema de un profesor de formación vial, es el de seleccionar y ordenar los “contenidos“: cómo discriminar o separar lo básico de lo accesorio, cuáles son conceptos, ideas, fenómenos sociales y científicos implicados en el tráfico que nos explican o alumbran el por qué de las cosas y cómo son, y, por qué en los siniestros viales llegamos hasta la altura a la que hemos llegado, al tiempo que nos preguntamos si el futuro de la humanidad a nivel global o de nuestro país en concreto, hubiera podido ser  de otra forma en función de que las “decisiones políticas” fuesen más acertadas e inteligentes, los “comportamientos sociales” más mesurados y menos interesados en objetivos mercantiles, o los “usos científicos y tecnológicos” se aprovechasen con más excelencia. Las “nuevas tecnologías” y avances científicos han modificado los modos de vida, de educación, formación, nuevas herramientas auxiliares y metodología de enseñar. Estos u otros contenidos diversos, desde la perspectiva de la innovación transformadora y cambiante atribuyen capital importancia a la “conversación” y “diálogo” permanente entre “profesor” y “alumno”, generando empatía y asertividad entre las partes, con el objetivo de aprender a interrogar críticamente los conocimientos, desvelar falsedades  en el tráfico, la normativa vial y señalización vial, desprender y despertar nuevas concepciones y esquemas mentales erróneos y obsoletos para sustituirlos por otros más novedosos y útiles erradicando la “rutina”; hacerse las preguntas más pertinentes y tratar de encontrar las respuestas más adecuadas contrastando las diversas fuentes de información; buscar en la tradición y la memoria de nuestros antecesores  y en las experiencias personales de nuestros compañeros más cercanos; tratar de relacionar lo “global” con los “específico” de la profesión de la enseñanza de la conducción, utilizar textos, sistemas audiovisuales, testimonios de alumnos procurando llegar a la asertividad  y empatía con ellos, el propio entorno como formato y los escenarios del aprendizaje; y, sobre todo, garantizar que el viaje de la información y la comunicación al “conocimiento” y el “pensamiento” se haga en las mejores condiciones  posibles de eficacia y buenos resultados.

En definitiva, uno de los aspectos básicos del desarrollo humano debe ser la “capacidad” de establecer relaciones  entre los distintos datos e informaciones para una formación con criterio propio e independiente, ampliar la mirada para conseguir riqueza en conocimientos y nuevas metas y,  comprender y analizar críticamente la realidad de esta profesión de la enseñanza de la conducción con el solo fin de tratar de erradicar los siniestros de tráfico y colaborar en conseguir con nuestras enseñanzas importantes a salvar vidas y conseguir el bien común.

                                            José Manuel López Marín

  Miembro de la Comisión de Proyectos, Estudios y Legislación de la CNAE

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Experto en Formación Vial

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