FORMACIÓN E INSTRUCCIÓN DE LOS ALUMNOS ASPIRANTES A OBTENER EL PERMISO DE CONDUCIR: PROGRAMAS


Aunque pocas veces se dice y, menos se hace, una de las metas a conseguir en la educación/formación vial es la de instruir a los aspirantes a conductores para obtener el permiso de conducir para que en situaciones de riesgo, que les pueden surgir en cualquier momento y desconocen, lo que se conoce como”transferibilidad del aprendizaje“; en el AULA el alumno debe estudiar para poder aprobar, las materias previstas en los programas y dar cerrado o superado así, este episodio puntual o suceso que podría llegar en cualquier momento. El examen sancionaría ese tipo de saber acumulado, sin alcance para conocer y para valorar  o  evaluar la “comprensión” y la “asimilación” obtenida o adquirida por el alumno. Para asegurar su objetivo o meta, el alumno trata de averiguar cómo se hace o es el mecanismo del examen de la DGT y las “preguntas” y “respuestas” publicadas por esta Administración o editoriales de inspiración divina que mercantilizan el tema, que les sirven a los aspirantes  para “memorizarlas de la forma más fácil y sencilla“, para con ayuda de “artilugios ingeniosos” poder superar la prueba teórica. Desafortunadamente,con este sistema,  el examen marca y determina el que debería ser el “programa de estudios” que es obligatorio, según el Reglamento de Escuelas Particulares de la Enseñanza de la Conducción, que debería determinar o elaborar el Director del centro o autoescuela, que es el currículo de esta formación/educación, por más que el profesor de formación vial ponga énfasis en exponer y comunicar, conceptos y buena materia para su aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles. con seguridad y responsabilidad en el uso de las vías públicas.

Con las formas tradicionales  de la enseñanza, esencialmente “transmisivas” y “comunicativas”, con el interés de centrar en la importancia que adquieren los “contenidos” del aprendizaje de la conducción y, que deberían asegurar el éxito en los exámenes independientemente del valor intrínseco que tengan.

Después de todo esto, podemos preguntarnos ¿Qué se entiende por contenidos? Si esta pregunta se le hace a cualquier docente de las autoescuelas, si lo que se pretende conseguir de sus alumnos, como futuros conductores, que sean ciudadanos: cultos, críticos, reflexivos,dialogantes,solidarios,educados y respetuosos con los otros usuarios de las vías, coherentes en sus acciones de la conducción, a la vez, diestros y habilidosos en la toma de decisiones, sabiendo lo que hacer en todo momento. Seguro que coincidiría con todo el mundo que esa debería ser la educación/formación con la que se debería salir formado e instruido de las autoescuelas, que se puede considerar como un sueño, deseo o utopía en esta profesión de continuos cambios en los directivos de la DGT.

El buen profesor de educación/formación vial debe analizar y valorar lo que el alumno ha comprendido y entendido por sus acciones y nunca por lo que a retenido, almacenado o memorizado en su cerebro. De ahí que el papel como docente no puede ser el de un mero transmisor o comunicador de unos conocimientos pasados que ha de aprender de memoria, sino que debe enseñar a construir el “conocimiento” que aún no existe ni tiene. Pensamiento que ya debería tener muy claro: << que el perceptor no pierda de vista cuál es el fin de sus desvelos; que no ponga tanto interés en enseñar, que aprenda cómo son  o han sido los sucesos y cómo saber la forma de juzgarlos y remediarlos>> Aprender algo de “memoria” no significa que se hayan comprendido o anclado los “conceptos fundamentales” que se pretenden transmitir a los alumnos, más bien, se han almacenado sin forma, utilidad  ni sentido en el cerebro. El trabajo del docente debe ser innovador, creativo y original, pero también más exigente al convertir sus clases en verdaderas comunidades de convivencia, empatía, asertividad y aprendizaje de como prevenir y actuar ante el riesgo viario, donde los alumnos/as dispongan de oportunidades equivalentes para participar en la construcción del conocimiento basado en el aprendizaje mediante el diálogo.

Este modo o forma de concebir el AULA, como un lugar para “aprender a pensar, razonar y reflexionar” correctamente y asentar “conceptos claros de riesgos posibles, seguridad y movilidad” desde el respeto, el diálogo y la convivencia democrática, requiere que tanto alumnos como profesores adquieran y asimilen su responsabilidad en las tareas que hayan decidido realizar para aminorar o hacer desaparecer este gran problema o pandemia que son los siniestros en el tránsito en las vías públicas que constituyen una “lacra” social de infinitas consecuencias.

                                            José Manuel López Marín

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