PRINCIPIOS Y EVOLUCIÓN DE LA ENSEÑANZA DE LA CONDUCCIÓN DE LOS VEHÍCULOS AUTOMÓVILES DE MOTOR


En el año 1769 el científico e inventor francés Nicolás  Joseph Cugnot puso en rodaje por las calles de París una terrorífica maquina, un triciclo de vapor de aspecto fuerte y bizarro, de nombre “Le Fardier” que desarrollaba la escandalosa y alarmante velocidad de diez kilómetros por hora. Nadie, en aquellos tiempos, se podía imaginar que comenzaba la enigmática historia del automóvil y el comienzo de la “formación” de los conductores que deberían manejarlos, cuya evolución, avance triunfal de nuevas tecnologías se completó con los motores de gasolina obra de ingenieros alemanes que trabajaban de forma independiente. De esta forma Karl Benz proyectó y construyó su primer modelo en el año 1885  y a la vez comercializarlo. Posteriormente, en el año 1889, Gottlieb Dalmier y Wilhelm Maybach, diseñaron en Sttugart su propio automóvil, que ha generado una serie soluciones para el mundo del transporte de viajeros y mercancías, pero a la vez ha generado una serie de inconvenientes a los cuales se trató de darles solución desde diferentes ámbitos, no sólo al transporte si no que también a los entornos que lo rodean; “Factor humano” como – conductor, viajero y peatón-; “la vía” – en todas sus vertientes y modalidades; “los vehículos” -en todas sus formas y categorías-; “el medio ambiente”, “los siniestros en el tránsito” y sus “secuelas”. En fin, una tendencia globalizadoras que tenían como objetivo final; <<La Seguridad  Vial, La Movilidad Sostenible, la calidad de vida, la conservación del medio ambiente y, en la Sociedad, una mejora de la Salud Pública>>

Toda esta evolución industrial, científica y de progreso generaba a la par una alarma y preocupación social de…¿quiénes podrían conducir y manejar estas terroríficas máquinas?. Para las autoridades de la época se pensó y se creyó conveniente que para manejarlas, de forma segura y responsable, se debería instruir a los conductores mediante un “aprendizaje” más bien centrado en “destrezas” y “habilidades” sobre los mecanismos de uso y gobierno de las mismas. Se seguía el criterio europeo de aquellos tiempos de que: << cualquiera que se desarrollase en la conducción de vehículos automóviles a motor debería ser “controlado y acompañado” por una persona que estuviese en posesión de una “autorización para conducir” y, además, fuera habilitado por las autoridades competentes para poder formar a los futuros conductores>>

Se justificaba este modelo de formación, desde un doble punto de vista, el de las “autoridades de tránsito” y el de los propios “conductores“. Con ello, las “autoridades” trataban de justificar ante la sociedad civil y demás usuarios de las vías una “seguridad” contra los posibleserrores” del aprendiz de conductor gracias a un “acompañante experto, seguro y digno de su confianza; por otro lado, al “aspirante a conductor” se le entregaba una “autorización provisional” para instruirse y adiestrarse en la conducción y manejo del automóvil, siempre acompañado de una persona que se suponía sabía conducir y manejar el automóvil.

Sin duda alguna, era una teoría de aquellos tiempos, que aun persiste en la actualidad en muchos países iberoamericanos, que: << Cuando se sabe manejar un automóvil se puede enseñar a otros aspirantes a manejarlos>>. Criterio que corresponde a una concepción errónea, confusa, difusa y demasiado superflua de la tarea de  informar, educar, formar e instruir a futuros conductores, basada en la premisa  del principio generalizado de que: <<quien puede y sabe hacerlo, es también capaz  de enseñarlo>>, lo mismo que: <<el que domina una materia puede también ejercitar el aprendizaje o la enseñanza sobre la misma>>

El “autodidacta” se conforma con saber “algo” o “bastantesobre la materia que desea instruir o enseñar, pero ignora el arte de la comunicación o cómo hacerlo para desarrollar el aprendizaje de educar/formar futuros conductores; no puede ni sabe, en ningún instante, ejercer la tarea docente  o como dicente , o arte de enseñar ya que no está preparado para ello. Necesita una sólida formación de “calidad” de todas las materias a desarrollar, impartir y comunicar, aun más, unas consolidadas técnicas y metodologías didácticas,  conocimientos de psicología y pedagogía para generar empatía y transmitir sus conocimientos.

Existe un lamentable error en muchos padres en confundir lo que es conducir un vehículo automóvil; tienen la creencia general o idea errónea de que solo supone adquirir “destrezas” y “habilidades” en el manejo del vehículo, cuando, aparte de ello,  lo más importante, esencial y fundamental es: <<conseguir unos conductores seguros, responsables y disciplinados, que tengan una buena educación/ formación en actitudes, comportamientos y valores para poder transitar con estas peligrosas máquinas, así como  estar bien instruidos para practicar una conducción sociable y de cortesía en el uso de las vías públicas>>

Todo este aprendizaje selecto y con excelencia sólo se puede conseguir mediante personas expertas en esta materia con conocimientos evaluados y contrastados por la Administración. Estos son los PROFESORES DE FORMACIÓN VIAL, que en el futuro merecerían tener el “Título” de PROFESORES DE EDUCACIÓN/FORMACIÓN VIAL Y DEL TRANSPORTE.

                                          José Manuel López Marín

Comisión de Estudios, Proyectos y Legislación de la CNAE

 

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