LAS PRÁCTICAS TENDENTES A AMPLIAR NUESTRO VOCABULARIO SON LA RIQUEZA DE NUESTRO LENGUAJE, PODER DE EXPRESIÓN Y COMUNICACIÓN

El uso regular de un diccionario de sinónimos, ahora mejor en Internet, o leer con frecuencia y de forma constante creando hábitos de lectura, aumenta sin darnos cuenta nuestro vocabulario, nos facilita hablar con seguridad y ayuda a conseguir un lenguaje vivo y fluido. El mejor de los términos es siempre el más ajustado.

La utilización de las palabras precisas nos permite expresar afirmaciones, razonamientos y opiniones inequívocas evitando una riada insustancial de palabras que podemos calificar de inútiles. Detengamonos a considerar nuestras propias manifestaciones bajo este punto de vista y consideración.

Las prácticas y ejercicios tendentes a ampliar nuestro vocabulario tienen, por lo tanto, mucho que ver con la “riqueza de nuestro lenguaje” y la “oratoria”,  pues sólo es posible expresar y comunicar aquello para lo cual contamos con una buena cosecha de palabras. Sólo se puede pensar, razonar con y en palabras, y los sentimientos mismos suelen expresarse, comunicase y traducirse mediante palabras. Por esa razón es tan importante mejorar y enriquecer la “capacidad de expresión“, que es la herramienta que facilita la “comunicación”.

La utilización o uso de un lenguaje mordaz e incisivo y una manera de pensar ajustada requiere determinados términos que, en un nivel más alto, engloban a otros. Necesitamos estos conceptos generaless para poder definir otros con mayor seguridad y precisión. El distinguir términos semejantes favorece llegar a la “precisión”. Cuanto más podamos precisar, más fácil nos resultará conseguir  una estructuración de nuestras expresiones, lenguajes y discursos.

A nuestros alumnos les resultará tanto más fácil seguirnos en el aula cuanto más utilicemos palabras claramente delimitadas y definidas. Esta claridad conceptual nos servirá para evitar “discusiones” que surgen debido a que cada uno de nuestros alumnos, si no existe empatía, entiende algo diferente por una misma palabra. Además, tener que definir con exactitud aquello a que hacemos referencia nos obliga a formular con precisión, evitando así las palabras novedosas, modernas o de moda. Si nosotros hemos definido para nosotros  los “conceptos” que vamos a utilizar de forma precisa, nunca nos nos veremos ni encontraremos en apuros porque, de súbito,  nos pidan nuestros alumnos que expliquemos con detalle cualquier tema o materia en cuestión.

Debemos tener mucho cuidado con las palabras de gran carga emocional, como: amor, justicia, simpatía , libertad,...Con demasiada frecuencia utilizamos estas palabras sin que, en cada instante, tengamos una idea clara y concreta de qué es lo que queremos decir con ellas. Si en ese momento algún alumno pide una definición exacta, el profesor  puede verse en una situación embarazosa, jodida y apurada.

Una “definición” sirve para explicar a los alumnos qué es lo que entiende exactamente el “dicente o profesor” por un “concepto determinado“. La suma de todas las características comunes al objeto que se pretende describir constituyen el significado del “concepto“. Las definiciones no son invariables, sino que cambian según los diferentes profesores o la época. Para la mayoría de la gente, se denomina “capacidad de trabajo“.¿Cómo definir?  Una “definición correcta” describe la palabra de forma breve y concisa.

                                                      José Manuel López Marín

 

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