En las autoescuelas para encontrarnos a un buen “nivel emocional”, necesitamos tener mentes sanas y receptivas


Muchas veces tengo recuerdos del pasado, que estaba en plena forma, que todo lo que hice entonces fueron las guindas de adorno del pastel, hechos que me dieron entonces un plus de felicidad y satisfacción en una mente, que entonces, se encontraba satisfecha y llena de agradables vivencias. Entonces gozaba del amor y lo tocaba como un escultor con la yema de las manos.

Sin ninguna duda, para encontrarme bien a nivel emocional, lo único que necesito es tener una mente sana/receptiva y, menos, ser la voz de la conciencia de nadie. simplemente eso y lo digo con humildad. Todos podemos ser felices prácticamente en cualquier momento, si colaboramos para ello. Para lo cual, es muy importante ser sinceros para conseguir el bien de todos y ser solidarios en todo momento para conseguir un prestigio que necesita la profesión de la enseñanza de la conducción, que en estos últimos tiempos está herida de ala por actuaciones de compañeros bastante desacertadas, alocadas y muy alejadas de lo que es enseñar a conducir, más preocupados de sus medros económicos que tratar de conseguir buenos ciudadanos/conductores, seguros, sociables y responsables al transitar por las vías públicas, hasta tal punto, que la “sociedad civil” se convenza y estime que somos muy “necesarios” para la “seguridad vial” y, por tanto, para mejorar la salud pública.

Cuando recordamos gloriosos instantes personales del pasado, a menudo asociamos el bienestar de aquella época, de la concordia y buen entendimiento entre las autoescuelas, de los hechos más deslumbrantes y destacados que vivimos en aquel entonces. Llegamos a la conclusión de que estos hechos fueron los que nos dieron felicidad y nostalgia, en estos momentos, de los mismos. Erróneamente intentamos repetir aquello, pero vemos que se convierte en una quimera o utopía, ya que aquellas buenas gentes pertenecen ya a la historia por sus abundantes bondades.

¿Cuál es la solución?  darnos cuenta  de que aquellas formas de trabajar sanas y confortables solo deben quedar en los recuerdos. Pensemos que el “bienestar” y la “felicidad” debemos llevarla nosotros dentro. Ahora lo que debemos intentar hacer es recuperar ese “bienestar básico” que deseamos y está en nuestras mentes. ¿Cómo? Realizando “buenas prácticas” de compañerismo solidarias e ir entrenándonos para ver las cosas de forma positiva y esquivando las tóxicas que solo hacen daño y nos abocan a los conflictos entre nosotros. Sin terribilizar y disfrutando de cada posibilidad que nos ofrezca nuestra profesión, en estos momentos decadente de formadores viales y la propia vida.

De esta forma, el “bienestar emocional” es el bizcocho la parte dulce y sustanciosa del pastel.  Y lo que podemos hacer, tener, lograr o acumular…son las apetitosas y amargas guindas que decoran la tarta que, en realidad, tiene poca importancia, por lo tanto, ¡¡Olvidémonos de ellas!!

                                                      José Manuel López Marín

Los “egoistas” y “chismosos” en las autoescuelas no solo son los que piensan en ellos mismos…..


Si lo pensamos bien y somos consecuentes con nuestras actuaciones todos los profesionales de la enseñanza de la conducción debemos ser “líderesde nuestra profesión, de nuestras vidas, sueños, progresos y proyectos.

¿Qué se pretende expresar con ésto? Que los buenos líderes construyen puentes no precipicios, saben conectar con sus compañeros, establecen proyectos y objetivos en común, no buscan aquello que nos diferencia, sino lo que nos une y conecta con otros compañeros que sigan la misma ruta y persigan el mismo fin. Desagradables son los que trafican con “cuentos”, “chismes”, deforman o tergiversan la verdad con el solo fin de pelotear, medrar y conseguir parcelas de poder de la forma que sea.

“egoístas” no son los que piensan solo en ellos mismos, sino los que no piensan en los demás compañeros. En sus mentes albergan el “paradigma” según el cual tenemos compañeros que consiguen sus objetivos y otros que no, por lo que se dicen a sí mismo: <<No queremos perder sino ganar>> Por su parte los profesionales que ayudan piensan:<<Nosotros ganaremos porque pensamos que vosotros vais a ganar, porque hay que ganar en conjunto y de forma solidaria para todos>>

Los “egoístas” no ayudan a los otros compañeros a triunfar, sino que piensan: <<Vuestro triunfo es nuestra derrota>> Por el contrario, los que saben ayudar  dicen:<<Vuestro triunfo u éxito es nuestra victoria y cuando triunfáis ganamos todos>> No nos cansemos de hacer el bien, pues si no nos desmayamos vamos a tener u obtener una cosecha o triunfo.

Cada vez que seamos capaces de ser un puente para nuestros compañeros, obtendremos una cosecha, una riqueza o abundancia que solo viene por ayudar a nuestros compañeros a triunfar. Es un principio que nos engrandece y funciona. Somos grandes no solo cuando ganamos, sino que también cuando abrimos y contribuimos para que nuestros compañeros nos acompañen en nuestras ganancias.

Una de las emociones  más destacadas e interesantes que podemos sentir es la de ayudar a otros a conseguir el éxito o triunfar. Entendiendo bien lo que se entiende ayudar a otros. Ayudar es construir un puente para que otros logren sus sueños. Otros construyen ciénagas y pantanos para hundir a sus competidores.

Los hombres más “felices” del mundo son aquellos que saben reconocer los méritos de los demás y pueden alegrarse del bien ajeno como si fuera propio. “Infelices” son aquellos que solo albergan en sí envidia, ambición y ganas de poder, que solo viven y venden chismes, lo que es malo para ellos y peor para los que les hacen caso.

                                                      Bacelo del NW