LOS PROFESIONALES DE LA FORMACIÓN VIAL DEBEN TRABAJAR A UN RITMO ADECUADO A SU CONDICIÓN HUMANA Y A “SU MANERA”…….

Una de las mutaciones fundamentales y esenciales que se dan al cambiar los hábitos en el trabajo que desarrollan las autoescuelas y sus profesionales es que, con mentes plenamente, sensatas, racionales y que empleen la lógica en sus tareas, se puede laborar y llegar siempre a objetivos válidos  a gran ritmo, con buena planificación, predisposición, alegría y sin llegar nunca al estrés.

Algunas autoescuelas obligan a sus empleados a trabajar a un ritmo demasiado alto, inhumano y desproporcionado para poder soportar esta “competencia desleal, irracional y de locura” de “sacar” o tratar de que los alumnos “consigancuantitivamente el permiso de conducir de la forma que sea. Sin duda, todo es culpa del sistema decadente, obsoleto y oxidado, consolidado por la Administración y la rutina establecida de sólo dar atención e importancia a la evaluación y, desatender la “vigilancia” y “CALIDAD” en el periodo “educativo/ formativo”, que parece no tiene fin ni importancia, venga quien venga a la cúpula de la DGT.

En estos momentos, comienza un periodo nuevo emergente que se auspicia de calidad y, una novedosa etapa de ilusiones, ya que se atisban, buenos propósitos, nuevas perspectivas y rayos de luces claros e inteligentes de esperanza en el horizonte para las autoescuelas, con la llegada de nuestro respetado e ínclito Director de la DGT Sr. Don Pére Navarro, del que no tenemos que nombrar virtudes y cualidades…..ya que le sobran, por ser un hombre amable, abierto, agradable, notable y sobresaliente por su humanidad y acción, que ya tiene demostradas y  que de todos son conocidas y, aun más, reconocidas  por nuestros compañeros y amigos de los países iberoamericanos, que por su inmensa, desinteresada, ejemplar y loable labor desarrollada  por aquellas tierras hermanas para disminuir la siniestralidad vial lo ensalzan y mitifican como el sobrenombre y reconocimiento público de “Apóstol Iberoamericano de la Seguridad Vial“, a lo que AICEFOV se adhiere.

  ¡¡No vale la pena trabajar en condiciones laborales insanas, insensatas, escandalosas, apabullantes y alejadas del prestigio y la dignidad de la profesión de educadores y formadores viales!! Recordemos que no necesitamos ese empleo contaminado y viciado de sistemas mercantilistas cuya función es conseguir, de la forma que sea, que los alumnos “saquen” el permiso de conducir, muy alejado de la verdadera función de “enseñar” la esencia de la conducción de los vehículos automóviles o tratar de conseguir buenos ciudadanos conductores con actitudes, comportamientos, valores, responsabilidades, destrezas y habilidades para saber transitar con seguridad, firmeza y en sociedad por las vías públicas y, con ello, tratar de disminuir con eficacia esta lacra social que son los siniestros en el tránsito.¡¡ Dejemos de una vez para siempre el enseñar a “memorizar” preguntas y respuestas para que los alumnos superen las pruebas!!  Seamos buenos comunicadores de conceptos en el aula para prevenir los siniestros en el tránsito y sean “diestros” y “habilidosos” en la toma de decisiones para salvar vidas.

Las personas racionales trabajan o deben trabajar a un ritmo adecuado a su condición humana para poder disfrutar o, como dicen los futbolistas, para divertirse en sus tareas. No vale la disculpa de: << yo soy “autónomo” y hago lo que quiero y me da la gana>> para burlar esa tiranía de “competencia desleal, despiadada y sin control”, abundante en estos tiempos en las autoescuelas, fundamentada en la indiferencia y falta de vigilancia de una Administración insensible y aletargada sobre este gran problema social copioso en el sector de las autoescuelas, con más ventajas y a la vez perjuicios para estos “trabajadores libres” a cuenta de su propio cuerpo y precaria salud por semejantes abusos corporales y mentales. Poco se puede enseñar con semejantes excesos a los que nos aboca este sistema imperante y a una mala interpretación de la santificada, mal interpretada y bendecida “Ley Ómnibus” que parece que es muy diferente en diversos estados europeos. Miremos a nuestro país vecino Portugal y tomemos como ejemplo, por no ir a más lugares o naciones de Europa con las mismas obligaciones.

Pero curiosamente, tengo que manifestar que, en la práctica y en muchos casos, los profesionales de la formación vial que transforman así su forma o manera de trabajar, acaban siendo los más valorados en su autoescuela, es una forma suave y enmascarada de la esclavitud moderna y dulce…. Quizás no tengan un rendimiento bruto y de “calidad de enseñanza” tan alto como otros, pero la abundancia de su trabajo y la positividad  en sus artes para que los alumnos<<saquen el permiso de conducir”>> destaquen sobre los demás y sean más rentables para estas “autoescuelas mercantilistas” que existen en abundancia, creo que se les  denomina como “autoescuelas low cost u autoescuelas de obtención del permiso de conducir en un fin de semana (teórica gratis), sin valorar su trabajo. Pensemos que las autoescuelas como empresas también necesitan  profesionales que se “diviertan”, sean felices y gocen de entusiasmo ejerciendo su función. Al menos, que existan autoescuelas racionales y sensatas, que nos prestigien y sean necesarias para o ante la sociedad con el fin de mejorar la salud pública; donde se merezca trabajar y ser felices a la vez por su santa y beneficiosa labor de tratar de conseguir y alcanzar el bien común de colaborar a erradicar o disminuir las muertes humanas en los siniestros en el tránsito.

Y es que se rinde mucho más cuando se disfruta  o nos divertimos por obligación.  Recordemos  al gran Mozart. Podríamos preguntarnos ¿Mozart llegó a ser un gran y maravilloso compositor y pianista por obligación o imposición de alguien o, porque disfrutaba de la música? La respuestas es: <<que llegó a ser un inigualable genio porque gozaba y disfrutaba mucho tocando el piano>>.

Sin embargo, el que se plantea el “aprendizaje”  o el “trabajo” por obligación y no siente satisfacción al ejecutarlo, como alguno de mi familia, nunca pasará de la “mediocridad” y quedará siempre sumido en las tinieblas sin ser nada. Entonces, me siento confuso y me queda por preguntar: <<¿Nos arriesgamos a disfrutar y divertirnos con nuestro trabajo?>>.  Si la respuesta nos sale afirmativa, debemos empezar  a generar “emociones” con todo lo que hacemos y estar dispuestos a que nos puedan despedir si no nos dejan  gozar y disfrutar de ello y <<a nuestra manera>> como decía Frank Sinatra en su canción.

                                                José Manuel López Marín

 

 

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Experto en Formación Vial

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