LAS CREENCIAS IRRACIONALES: ARGUMENTOS Y RAZONAMIENTOS PARA COMBATIRLAS


En todo instante y continuamente observamos que detrás de cualquier malestar emocional exagerado como ya tuvimos el año pasado, hay unos pensamientos terribles y alarmantes. Las creencias irracionales también pueden expresarse en forma de necesidades. El primer paso a tener en cuenta consiste, entonces, en:  analizar el malestar emocional cotidiano del sector de autoescuelas y detectar qué creencias irracionales las provocan, para tratar de darles solución.

Una vez descubiertas estas ideas o cuestiones irracionales ajenas a nuestra voluntad, lo siguiente a realizar consiste en: poner remedio y solución combatiendolas para demostrarnos a nosotros mismos su inexistencia o falsedad. Existen multitud de razonamientos y argumentos para hacerlo y todos demuestran que esas ideas han sido irracionales o exageradas. ¡¡Cuantos más argumentos y razones encontremos en contra, mucho mejor!! El objetivo final será generar una nueva creencia más práctica, funcional, útil y equilibrada.

Para combatir estas creencias irracionales, podemos emplear diferentes estrategias entre ellas:

A) El argumento comparativo: ¿Existen otras persona o profesionales que son felices en esta situación? Cada uno de estos profesionales o personas que comparten nuestra adversidad y están anímicamente bien son la evidencia de que nuestros problemas no son tan graves (todo tiene solución en la vida menos la muerte y ésta llega a todas las edades). Con este argumento y con dinero de la Administración del Estado, podremos convencernos de que nuestra situación no tiene por qué impedirnos ser cordiales, dar brincos y, a la vez, ser felices. De la misma forma, podemos compararnos con otros profesionales de la formación vial o personas que tienen incluso impedimentos mucho mayores para realizar sus tareas diarias y que, sin embargo, son felices porque realizan trabajos que les satisfacen y llenan. Por ejemplo, personas minusválidas. En algunos casos existen personas  que tienen vidas  extraordinarias aun teniendo que convivir con grandes disminuciones o adversidades. Por ejemplo, el caso del científico inglés recién fallecido Stephen Hawking, que padecía desde hace más de cuarenta años una parálisis total de su cuerpo y, pese a esa dificultad o adversidad, era uno de los más grande físicos teóricos de todos los tiempos y, siempre. declaraba ser feliz. Ya no digamos a nuestra querida y encantadora presidenta de ASLEME Doña Mar Cogollos, que a pesar de su “adversidad” realiza sus tareas con, profesionalidad, eficacia, amabilidad y, siempre, con dulzura y la sonrisa en su cara. ¡¡Vaya gran e inmejorable mujer!!

B) Otro argumento podría ser el de las “posibilidades”. Aun con esta adversidad, ¿podríamos llevar a buen fin objetivos interesantes para nosotros y los demás? Generalmente, tenemos a nuestra disposición multitud de posibilidades para disfrutar de la vida y nuestra profesión como formadores viales, eso sí, no perdamos el tiempo quejándonos amargamente como plañideras en un entierro o echándole las culpas a otros para descargar nuestras propias culpas, competencias profesionales, mal uso y hacer de esta digna profsión de enseñantes de la conducción de vehículos automóviles. De hecho, existen pocas situaciones en la vida en las que ya no podamos hacer nada relevante y valioso para nosotros y los demás. Los psicólogos, en sus terapias, suelen revisar  con sus pacientes, los ámbitos de su vida en los que podrían desarrollarse pese a la adversidad que sufran.

C) El “argumento existencial”: que es el definitivo para dejar de preocuparse por las adversidades. Podemos preguntarnos: en una vida que, para todos, debería ser igual, que dura tan poco, para “algunos inmortales” sin fin, y que no tiene sentido o tiene un sentido metafísico desconocido para los seres humanos ¿Es tan importante esta desgracia que nos está ocurriendo?.

Por lo que llegamos a la conclusión existencial de que no hay nada terrible en un universo como el nuestro infinito de planetas y estrellas que nacen y mueren sin cesar. Esta razón y lógica apabullante, a la vez, realista nos permite distanciarnos de nosotros mismos.

Este argumento existencial también puede plantearse en torno al fin de nuestras vidas o existencia. En ese sentido podemos preguntarnos: <<¿Qué será de nosotros y de los problemas que nos preocupan dentro de cien años o mucho antes, ya que la muerte, aunque los “inmortales del sector y, que no envejecen ” no se lo crean, llega en cualquier momento para jóvenes, medianos y “viejos“? La respuesta es clara, contudente, precisa y concisa: ¡¡NADA!! Estaremos muertos y estas “adversidades” habrán dejado de existir y de tener ninguna importancia, hasta para los granadinos eternos e infalibles de “la universitaria”

                                                   José Manuel López Marín

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