LA “CONFIANZA” COMO ELEXIR EMOCIONAL PARA LAS BUENAS RELACIONES ENTRE LOS PROFESIONALES DE LA ENSEÑANZA DE LA CONDUCCIÓN


Una de las cosas más importantes e imprescindibles que deberíamos tener en cuenta los profesionales del Sector de la Enseñanza de la Conducción  se llama “confianza“. Todo avance en este aspecto necesita ese “elixir emocional“.  Una pareja no puede afirmarse, afianzarse, ni ser fuerte su relación si no existe una confianza mutua entre las partes. Una relación social, de amistad, de trabajo y cordialidad  entre socios en una autoescuela, no puede establecerse si no hay confianza. Ésta tarda años en generarse y construirse y muy poco tiempo en destruirse o derribarse. Una mentira, un engaño, una traición,  cambia de dirección y sentido lo que pensábamos, nos hace variar todo lo que habíamos soñado y todas nuestras creencias y nos lleva a que aquella “confianza” que se edificó durante años desaparece instantáneamente.

Dentro de todos nosotros, como profesionales de la enseñanza de la conducción, existe un poder, es el poder de la confianza mutua. Cuanto más “desconfianza” existe entre nosotros, más dinero perdemos. Existe, sin duda, una relación directa entre “confianza” y “finanzas” u “obtención de beneficios“. Cuanta más “desconfianza” existe más se ralentiza el negocio/autoescuela, ya que surge la competencia de los “inteligentes del sector”, a ver quién tira más los precios sin valorar nuestro trabajo como docentes, ni la premisa de ser necesarios” e “importantes” para la sociedad por la labor que deberíamos desarrollar de prevención de los siniestros en el tránsito y como colaboradores de la Seguridad Vial y la Movilidad Vial Sostenible.

Por ejemplo, si somos dueños de una autoescuela y desarrollas una labor rutinaria de enseñar a tus alumnos a memorizar preguntas y respuestas para que “saquen” el permiso de conducir, llegará un momento que la propia sociedad se dé cuenta que es un mercantilismo puro, deleznable y despreciable, y no confiará en esa autoescuela. Por el contrario, si existe una autoescuela de “calidad” que se preocupe de que sus alumnos vayan bien preparados para transitar por las vías públicas con seguridad, responsabilidad, con previsión ante las incidencias en el tránsito, con destrezas y habilidades suficientes en el manejo del vehículo automóvil y,  sobre todo, con cortesía y sociedad en el uso de las vías, lo que se va a traducir en “calidad” y “eficacia en la educación/formación de conductores. Tendremos como resultado que: <<A mayor “desconfianza”, menor ingreso de dinero en sus cajas y viceversa>> Cuando hay desconfianza  por alguna de las partes , todo se traduce en lentitud, poca eficacia y malos resultados económicos. Cuanta más “confianza“exista, más rápido y efectivo se funcionará y más ingresos  tendremos a nuestro favor. <<La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar de todo y todos>> (Arturo Graf)

La “confianzaes esencial y un poder fundamental para cualquier relación que tengamos como profesionales. Todas las relaciones que tengamos entre amigos, compañeros, socios, profesionales, alumnos, examinadores, etc..se basan en ella. La confianza es el pegadizo humano, es todo aquello que nos adhiere o conecta con el resto de los profesionales. Si  existe confianza, habrá trabajo, energía cinética,  inversiones, resultados beneficiosos y relaciones interprofesionales sanas y duraderas.

Cuando los profesionales de la enseñanza de la conducción nos sentimos heridos en nuestra confianza, queda muy dañada y lastimada, porque la traición a nuestros principios y confianza duele profundamente en el alma.

¿Qué pasa entonces cuando perdemos la confianza? Las personas se vuelven desconfiadas, se ven sombras continuas y permanentemente, todo resulta sospechoso. En Iberoamérica el 95% de las personas desconfían de los políticos; el 85% no confía en las empresas y el 98% no confía en nadie. La “desconfianza” los lleva a pensar que siempre existe un mensaje oculto que se debe descifrar o desenmascarar, se piensa en que en todos los seres humanos hay una “motivación” oculta para lastimarnos, castigarnos  o fastidiarnos. También existe otras gentes crédulas o confiadas, que no toman los recaudos o precauciones  necesarias y suficientes para entablar o crear una relación ya sea profesional, de amistad o económica. Los “conflictos” surgen  cuando los contratos emocionales  no se satisfacen entre las partes. Motivo, por el cual, para establecer vínculos o contratos “sanos” y “horados” con otros profesionales, sea cual fuere el ámbito en que nos movamos, nuestras palabras deben ser claras y dar a conocer  a las otras partes  cuáles son nuestras expectativas y aspiraciones mercantiles.

                                              José Manuel López Marín

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