El conductor exigente es un conductor con éxito


El principal o más importante desafío para la educación/formación de los conductores, debería ser estimular que nuestros alumnos crean en ellos y las posibles responsabilidades a tener en la conducción de los vehículos automóviles; a partir de ahí, cualquier objetivo o logro quedará al alcance de la mano. La mejor educación/formación vial  es aquella que es capaz de transmitir o comunicar la “autorresponsabilidad como mejor requisito de llegar al éxito. Si como profesores de formación vial, conseguimos que nuestros alumnos se sensibilicen, sientan y aprecien que pueden conseguir llegar a la meta de ser unos buenos conductores de automóviles, con ello, habremos triunfado como profesores/dicentes por haberles entregado lo mejor de nuestros conocimientos y, provocar o generar en ellos: <<buenas actitudes, comportamientos, valores, destrezas, habilidades, para conseguir de ellos que manejen el automóvil de forma responsable, sociable y segura>>.

Existe una tendencia general en la sociedad civil a pensar que los alumnos que consiguen esos resultados, digamos “excepcionales“, que a muchos alumnos les gustaría conseguir, son alumnos “especiales“, dotados de talentos innatos o a los que la naturaleza ha señalado como elegidos.

Una vez que nuestros alumnos hayan decidido aceptar la responsabilidad de ellos mismos para conducir vehículos automóviles, de su futura situación, uso de las vías públicas, de todo lo que hay que prevenir o pueda suceder en las vías, podemos pasar a ocuparnos de nuestras tareas cotidianas, temas profesionales y asuntos de nuestra vida. Los alumnos una vez “sacado” su permiso de conducir se convierten en: <<dueños y responsables de su destino y emperadores de su alma>>. La “disciplina” es el factor más importante del éxito. Es hacer lo que se tenga que hacer aunque no se tengan ganas sin ningún tipo de excusas. Lo difícil no es realizar nuestras tareas como profesores de formación vial, lo difícil es la disciplina de realizar el trabajo.

Las genialidades nos son otra cosas que las prácticas diarias. Las metas o éxitos no se basan en hacer cosas extraordinarias, más bien en hacer cosas espontáneamente y de forma repentina sin detenerse.Todos queremos ser los mejores. No debe importarnos nuestro pasado bueno o malo si estamos dispuestos a construir nuestro futuro profesional en nuestras autoescuelas. Lo primero a hacer  es decidir cuál es el propósito principal de nuestra profesión y de nuestras vidas, luego organizar y proyectar nuestras actividades en relación con nuestros propósitos. Las acciones deben estar orientadas a llevarnos al lugar donde previamente hemos definido que queremos llegar. Los profesionales que consiguen buenos resultados son gente  que saben lo que quieren, centran todas sus energías en su profesión para no dispersarse y perder fuerzas. Más fácil resulta tomar “decisiones” sin dejarse intimidad por las “tentaciones“. <<Nadie vive lo suficiente para aprender todo lo que necesita>> Salvo los “jumentos” jienenses inmortales  y portadores de la eterna juventud como Dorian Gray, personaje de Oscar Wilde. Y, ya no digamos del “zafio” y “zamacuco” aldeano de Montefrío que no tiene ya definición por las “tosquedades” que emanan de su vacía y tóxica mente.

                                                         José Manuel López Marín

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