La “violencia vial” y otras conductas que aparecen en el tránsito por las vías públicas


Cuando hablamos de la violencia vial y otras conductas que aparecen en el tránsito por las vías públicas, en realidad, parece que estamos mercadeando con nuestras vidas, y como no con la de los demás usuarios de las vías públicas, a cambió de la consecución de unos beneficios inmediatos, negocio que, por supuesto, unos dan y otros ceden en sus exigencias y, en general, lo que están dispuestas a dar las administraciones públicas, las autoridades y la propia sociedad civil, o hasta donde estamos dispuestos a tolerar es lo que va a determinar o calibrar el nivel de riesgo en las vías públicas y, por supuesto, el número e víctimas que va a soportar esa sociedad avanzada y moderna.

¿Qué definición podríamos aplicar ala “violencia vial” que, hasta ciertas formas, pueda hacer uso de todos los conocimientos existentes sobre el aumento sin necesidad de los riesgos viales asociados a diversos comportamientos en el tránsito?

Antes de tratar de definir la “violencia vial“, muy en uso de las víctimas de los siniestros en el tránsito, sería necesario una definición general de “seguridad vial” con la que una mayoría podríamos estar de acuerdo o en consenso: <<La seguridad vial está determinada y consiste en la eliminación o exclusión del mayor número posible de siniestros en el tránsito sin limitar, sin necesidad, la movilidad de la ciudadanía, teniendo en cuenta, en todo momento,  el efecto que se produce en la movilidad de los usuarios de las vías pública>>

La seguridad vial está íntimamente relacionada o concatenada con los factores de riesgo, lo que conlleva en que cualquier conducta que sea deliberada, por lo tanto, evitable y, que se haya demostrado que incremente un cierto nivel de riesgo de producción de siniestro importante sea considerada como conducta “peligrosa”, por tanto, potencialmente sancionable de forma administrativa o permanentemente por el poder judicial.

La OMS ofrece una lista general de factores de riesgo viales. de los cuales algunos podrían se evitables y absolutamente inaceptables por el alto nivel de riesgo que supone: <<La velocidad excesiva o inadecuada o el consumo de alcohol, drogas o estupefacientes, entre otros..>> En el otro lado, sobre factores de riesgo, de carácter involuntario, tendríamos: El sexo de los conductores, o su edad, donde poco se puede hacer como norma general. También serían involuntarios, en determinados momentos o circunstancias, otros factores citados por la OMS como la visión deficiente de los usuarios de las vías: así, por ejemplo, un peatón,quizás  una persona mayor, que sufriera una cierta discapacidad visual, siempre que ésta no la pudiese corregir, sería igualmente otra situación inevitable o involuntaria.

Finalmente, están los “factores de riesgo” que pueden se evitables en ciertas circunstancias por ejemplo: la fatiga, el sueño, la apnea, etc…aunque , cierto es, que siempre no sería sencillo evitarlos completamente. Sería una utopía pensar  imponer ocho horas de sueño profundo e ininterrumpido antes de coger un volante. Pero sabemos y es cierto que la “fatiga” afecta significativamente a la capacidad y facultades de conducir con seguridad y responsabilidad y, en este sentido, algunos países están realizando estudios al respecto.

                                                       José Manuel López Marín

 

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