Todo es posible en la educación/formación vial si se proyecta y planifica de forma lógica, racional y eficaz para ser desarrollada medinate un programa obligatorio y controlada su ejecución en el aula de las autoescuelas.


Una poema del ilustre e insigne literato Pedro Calderón de la Barca se titula “La vida es sueño“. Todo comienza cuando, como profesionales de la educación/ formación vial, soñamos, y buscamos realidades para mejorar el sector y nos llaman ilusos o que vivimos en otras Galaxias; es lo que nos hace situarnos en movimiento desarrollando una beneficiosa energía cinética para tratar de conseguir el bien común. Lo mejor es no ser  cicatero a la hora de soñar. ¿Cuál es el motivo de serlo? No existen metas no realistas, sólo tiempos no realistas. Todo es posible si planificamos el tiempo suficiente y adecuado a cada caso. Si hemos construido castillos en el aire, como decían y criticaban algunos descreídos, nuestro trabajo no se ha  perdido, no ha sido utópico, ni ha sido de soñadores e ilusos; ahora coloquemos buenos cimientos debajo de ellos para conseguir una buena educación/formación vial con la ayuda y colaboración de la actual Dirección de la DGT, que cambió de rumbo y parece más sensata, inteligente y activa. Es cuestión de ponerse a trabajar e ir probando por aquí y por allá hasta que finalmente se encuentra el objetivo deseado u oportuno de formación de conductores seguros, responsables y sociables en el uso compartido y  tránsito por las vías públicas, mediante unas enseñanzas lógicas , racionales y programadas para un desarrollo obligatorio y controlado en el aula de la autoescuela. Nunca renunciemos a nuestros sueños o locuras por el tiempo que nos ocuparán, dado que el tiempo transcurrirá igualmente sin retroceso y retorno. Luchemos por ello sin que surja el desánimo. ni nos dejemos intimidar por los críticos cargados de humo de siempre y, a la vez, populistas. En ningún momento se pretende que nos cuelguen medallas, sólo ser útiles y tratar de estabilizar y, a la vez, hacer necesaria y rentable esta profesión llena de desavaríos y despropósitos.

Podemos preguntarnos ¿hablamos de lo que hemos leído, planificado o de lo que hemos vivido? ¿Estamos embriagados de teoría?. Existe mucha palabrería intelectual y bla, bla…. de la sierra que poco tiene que ver con nuestras “vivencias“.. Sólo podemos convencer a políticos y administración con argumentos, razones y desde la experiencia personal; cualquier otra cosa huele a fantasía, teoría llena de humo, mercantilista, codiciosa, empalagosa y enseñanzas de alquiler o prestadas. Primero vivamos y experimentemos, luego proyectemos, planifiquemos escribamos, de esta forma seremos más  creíbles y aceptados por la sociedad. Afirmaba Henry David Thoreau psicólogo estadounidense: <<Hay más religión en la ciencia del hombre que ciencia en su religión>> Todo lo que hay que aprender, mejor es haberlo vivido y experimentado antes. Sólo, de esta forma, nos encontraremos en mejores condiciones de transmitirlo a nuestros alumnos y lo comprendan nuestras autoridades.

Si no nos gusta nuestra vida y aspiramos a que mejore, tenemos que introducir cambios para que así sea posible y llegue a buen fin. Los resultados son una prueba fehaciente y no mienten: si ganamos poco dinero y nos gustaría ganar más, tendremos que operar de forma diferente a como se ha hecho hasta el momento, tenemos que ser necesarios y ofrecer calidad a la ciudadanía. Y no nos refugiemos en el dicho <<es que somos así>> para no pasar a la acción y salir de la zona de confort. Las cosas no cambian; cambiamos nosotros. Sólo se buscan excusas fáciles. No hay nada peor que una esperanza pasiva. El mero paso del tiempo no cambia ni modifica nada, somos nosotros los que tenemos que proponer e introducir proyectos con argumentos viables para que existan “cambios inteligentes”  en nuestra profesión y vida: generar metas para alcanzar el éxito, diseñar planes y concretar acciones especificas y especiales para que sean materializadas o concluidas de forma eficaz.

¿Cómo se puede destruir el tiempo sin insultar o mal herir a la eternidad? El tiempo es el bien mas democraticamente repartido en nuestra profesión y en el mundo. Lo que pensamos de nosotros mismos, más que cualquier otra cosa, es lo que determina nuestro destino. Nuestros pensamientos dirigen y gobiernan nuestra profesión y vida. Lo que creemos de nosotros mismos influye poderosamente, para practicar el bien o el mal, en lo que logremos y alcancemos. Somos nuestros propios pensamientos, por tanto, si realmente fuéramos conscientes  del poder e influencia que tienen en nuestra profesión y en la vida, jamás volveríamos  a tener pensamientos negativos o nefastos. Si cambiamos nuestra forma de pensar, cambiaremos nuestra forma de actuar. Si cambiamos nuestra forma de actuar  cambiarán los resultados que deseamos obtener. Pensando mejor, nos llevará a obtener y obrar con más éxito y arribar a mejor puerto y seguro.

                                                         José Manuel López Marín

 

 

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