El “cuidado” y “control” de los aspirantes a futuros conductores de automóviles en el periodo de “aprendizaje”


Hemos de tener bien definida y clara la diferencia entre ejercer el “cuidado” y el “control” de nuestros alumnos y subordinados. Ambos se parecen en el”método“, pero de ninguna forma en el objetivo.

En el “cuidado” solemos estar encima, pero siempre el objetivo es lograr de una forma gradual y progresiva la autonomía de los alumnos en formación. Podemos preguntarnos ¿Qué es la autonomía?. La autonomía significa que el poder está en nosotros, nunca en los alumnos, y comienza a desarrollarse a partir de la pérdida del miedo. No quiere decir ser osado o valiente, más bien correr riesgos sabios e inteligentes y, a la par, actuar en consecuencia. Si nuestra actuación es por miedo, condicionamos nuestra conducta. Tenemos que poner el foco en nosotros mismos y en nuestro esfuerzo. Afirmó Paulo Cohelo que: <<El miedo generalmente se manifiesta de dos maneras, a través de la “agresividad” o a través de la “sumisión”>> Por ejemplo, los profesores de formación vial pensamos en las mejores cosas para nuestros alumnos; los “cuidamos” y “estamos encima de ellos” para que atiendan en el aula las explicaciones que les damos, nunca que las memoricen, más bien, tratando que se genere empatía entre el profesor y el alumno para que recojan conceptos claros de la normativa, la señalización y los riesgos que surgen al circular por las vías públicas  superando incidentes  que puedan surgir por culpa voluntaria o circunstancial del conductor. Que entiendan que todos los siniestros en el tránsito pueden ser evitables, Que en el momento del riesgo y la toma de decisiones los conocimientos adquiridos de prevención en la autoescuela serán vitales para salvar sus vidas y las de los demás usuarios de las vías. Para nada servirá el memorizar preguntas y respuestas para luego superar las evaluaciones de la DGT, que, en la realidad, a nada conducen. Primero, trataremos de enseñarles los peligros del tránsito, luego les recordamos que esta formación debe ser permanente dado que las normas cambian, aparecen y surgen las nuevas tecnologías que debemos estar al tanto de ellas. Por último cuando vemos que hemos conseguido unos conductores responsables, seguros y sociables, debemos  decirles que ya están completos en conocimientos para superar las pruebas que establezcan las administraciones correspondientes y así poder ser unos buenos ciudadanos conductores de vehículos automóviles.

Durante el controlestamos encima“; el objetivo es que los alumnos no sean autónomos durante el aprendizaje, sino atentos y dependientes de las enseñanzas del profesor para adquirir conceptos claros de como es la conducción o manejo del automóvil,, dando prioridad el cuidar las actitudes, comportamientos, valores, sociedad en el tránsito  y la cortesía en el uso de las vías públicas, también, serán importantes las destrezas y las habilidades en el manejo del vehículo, sin llegar a esa “conducción” que llaman “segura”, de crear habitos de pisar el acelerador por una “autosuficiencia” alegre de riesgo y hacer exhibiciones de derrapajes peligrosos e imnecesarios, que a nada conducen.

El “control” no incentiva la responsabilidad de las personas. Lo que debe incentivar a los futuros conductores será el “cuidado“, que incluye enseñanza para que los futuros conductores sean responsables y seguros. Son las herramientas para que se desenvuelvan solos y de forma autónoma. El profesor que “cuida” puede estar presente, pero le enseña al alumno para que funcione para cuando él no esté. Hace muchos años el filósofo romano Séneca dijo: <<Igual virtud es moderarse en del gozo que hacerlo en el dolor>>

Igual que con los niños en el colegio, con nuestros alumnos debemos ir aflojando poco a poco durante el aprendizaje. Lo mismo que hacen los pescadores con el carrete de la caña de pescar, van soltando hilo, pero no del todo, hasta llegar a la captura del pez. Los profesores de formación vial tenemos que supervisar cómo va el crecimiento de nuestros  alumnos en el periodo de la docencia para saber si hemos administrado bien el tira y afloja. Siempre con el objetivo, de que en un futuro no van a depender de nosotros dado que van a ser autónomos, sino que, lo más importante, es que adquieran responsabilidad para sus hechos y sus futuros actos.

                                       José Manuel López Marím

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